
Foto: AFP
La Mesa Internacional con
Leo Harari y Gonzalo Oleggini

Desde el 28 de febrero, cuando se produjo el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel, la guerra que se instaló en Medio Oriente se ha vuelto uno de los principales focos de tensión internacional, en un contexto donde las disputas por el dominio en la región y los intereses energéticos se entrelazan de forma cada vez más compleja.
En este escenario, el rol de Washington resulta determinante, por las idas y venidas que ha tenido el presidente Donald Trump, que ha amenazado y se ha replegado reiteradas veces, y no ha sido nada claro en cuanto a sus objetivos bélicos.
Esta incertidumbre no solo altera el equilibrio diplomático, sino que también impacta de manera inmediata en los mercados internacionales, particularmente el del petróleo, por ejemplo, con el cierre del Estrecho de Ormuz. Así, cada movimiento, declaración o cambio de estrategia contribuye a una dinámica global más volátil, con consecuencias directas sobre los costos energéticos, la logística, el comercio y la estabilidad económica de numerosos países.















