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La Tertulia de los Lunes con Miguel Brechner, Pablo Díaz, Elena Grauert y Elisa Lieber
La decisión de Estados Unidos de declarar como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital y al Comando Vermelho, dos de las principales bandas criminales de Brasil, abrió un debate político en Uruguay.
El anuncio fue realizado el jueves último por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien sostuvo que la administración de Donald Trump seguirá usando todas las herramientas disponibles para cortar el financiamiento y los recursos de estos grupos, a los que definió como “narcoterroristas”.
Ante esta noticia, el senador colorado Andrés Ojeda, secretario general del Partido Colorado, planteó en sus redes sociales que es un buen momento para avanzar en su proyecto de ley que crea un Registro Nacional de Entidades Terroristas Internacionales. Esa iniciativa fue presentada en setiembre del año pasado y, según informó el diario El País, generó interés de la Embajada de Estados Unidos en Montevideo.
Desde el Partido Nacional, el exministro del Interior Nicolás Martinelli, hoy senador suplente, advirtió que si estas organizaciones encuentran más dificultades para operar en Brasil, podrían buscar otros países de la región. En diálogo con La Diaria, Martinelli recordó que Argentina y Paraguay ya participan del Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación en seguridad impulsada por Washington, y considero que Uruguay, al no integrarla, podría quedar más expuesto.
En esa línea, el senador colorado Pedro Bordaberry ya había reclamado en marzo que Uruguay se sumara al Escudo de las Américas encabezado por Estados Unidos, para fortalecer la cooperación internacional contra el narcotráfico.
Desde el Frente Amplio, en cambio, hay una lectura muy distinta. La senadora Constanza Moreira consideró que la decisión estadounidense implica una injerencia en el proceso político brasileño y una forma de militarizar la cooperación contra el crimen organizado. Según dijo a La Diaria, la medida reafirma el “carácter imperial” de la política de seguridad de Estados Unidos.
El senador frenteamplista Eduardo Antonini también cuestionó el anuncio y sostuvo que Uruguay ya tiene servicios de inteligencia policial monitoreando a estos grupos, en coordinación con Interpol y con los ministerios del Interior de la región. Además, consideró que el planteo de Ojeda “es circo”, con “cucos” y “fantasmas”.
El debate combina, entonces, seguridad, política exterior y política regional. ¿Uruguay debe tomar medidas adicionales ante el posible avance del crimen organizado brasileño? ¿Conviene crear una lista propia de organizaciones terroristas? ¿Hay que sumarse al Escudo de las Américas?















