IM propone cambiar nombres de calles en homenaje a personalidades afro y LGBTQ+

Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

La intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, anunció este jueves que enviará un proyecto de decreto a la Junta Departamental para homenajear a referentes de las comunidades afro y LGBTQ+, poniendo sus nombres en seis calles de la ciudad en los barrios Centro, Cordón, Sur y Palermo:

“Nuestra propuesta implica recordar a Martha [Gularte], aquella persona que pasó a bailar delante de los tambores y a partir de ese momento todo cambió. A Lágrima [Ríos], la dama del candombe, la militante frenteamplista, la mujer de la música. A Gloria Meneses, la primera mujer trans, en los años 50, ¡qué valiente! A Virginia Brindis de Salas, la poetisa que trataron de borrar, que no han podido ni podrán. A Rosa Luna, una gran vedete, gran militante social, una blanca como hueso de bagual, una mujer de principios firmes que luchó contra la caducidad. Y a Pirulo [Carlos Albín], un pionero en lo estético, en lo artístico y también en la lucha por la construcción de su identidad”.

Para Cosse, la medida implica “reconocer a los feminismos, al feminismo negro, a la diversidad, a la lucha afro uruguaya por la libertad y por los derechos”, y representa “un gesto cultural y un gesto educativo que va más allá de nosotros mismos”.

En cuanto a las calles que cambiarán de nombre, la intendenta adelantó: “Desde 18 de Julio hacia la rambla, Río Negro le deja el lugar a Rosa Luna, Minas le deja el lugar a Martha Gularte, Pirulo desplaza a Magallanes, Lágrima Ríos invita gentilmente a Gaboto a correrse y Gloria Meneses se instala en el lugar de la Policía Vieja. En la calle 17 Metros del querido Barrio Sur recordamos a la poetisa negra Virginia Brindis de Salas”.

El sábado la profesora María Emilia Pérez Santarcieri, presidente honoraria de la Comisión de Nomenclátor de Montevideo, opinó en diálogo con El País que los nombres de las calles “no deben cambiarse”. “Darle nombre a algo es darle identidad. Y además, se va borrando la memoria de la ciudad».

Santarcieri recordó que la misma postura tenía el arquitecto y ex intendente de Montevideo, por el Frente Amplio, Mariano Arana. Por ejemplo, cuando se discutía sobre la denominación de Mario Benedetti a la céntrica Paraguay, Arana dijo a El País: «De ninguna manera soy partidario de cambiar los nombres de las calles. Mario Benedetti era afiliado a la Vertiente Artiguista. Lo conocí y era un amigazo. Odiaba cambiar los nombres de las calles».

Pérez Santarcieri aclaró que ella no se opone a los nombres propuestos e incluso, dijo, ya había elevado varios de ellos hace años para su consideración y quedaron en la nada. Su diferencia central radica en que con ellos hay que designar a calles que hasta hoy no tengan denominación, o no afectar a vías que fueron designadas como testimoniales de tiempos pasados.

La comisión que preside Pérez Santarcieri es un órgano técnico que asesora a la Intendencia de Montevideo. La decisión final sobre el cambio de nombre de las calles la toma la Junta Departamental.

 

La Tertulia de los Lunes con Miguel Brechner, Martín Bueno, Pablo Carrasco y Eleonora Navatta.

 

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Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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7 Comentarios

  • Es inadmisible que se diga «un negro, un trans, ese zoológico». De qué respeto y cultura habla quien cataloga así? Cómo dejan pasar esa grosería intolerante sin deslindarse de ella lo demás tertulianos y la coordinadora?

  • Tenemos calles sin nombre y calles con nombres insulsos que quedaron como telarañas de rincón sin limpiar.
    Otras calles tenemos que homenajean a gente que, bien mirada, no lo merece.
    Cada cual, si gusta, lo piense.

    Bien escuchada la tertulia y con atención, uno puede poner lupa en los conceptos vertidos y en los vertedores; nadie ni yo tampoco está libre de contradicciones.
    Carrasco por ejemplo, en el tema anterior dice de lo obsoleto y anacrónico de la Revolución Francesa nada menos, con el mismo talante en éste tema vindica nombres de calles como Médanos, Brecha, Policía Vieja…
    Así se desvisten las confirmaciones de sesgo.

  • Mis abuelos vivieron en la calle Salsipuedes, y nunca me aclararon que era J. P.

  • ¡Ah; quémala costumbre tenemos en Montevideo, de andar cambiando de nombre a calles conocidas y reconocidas! Y noes problema de las administraciones frenteamplistas, sino que viene de mucho antes. Por ejemplo, yo vivo en la calle Carlos Crocker, de 8 de Octubre hacia el noroeste, primera paralela a Batlle y Ordóñez (otra; ex-Propios), y a un tramo que corre de 8 de Octubre en el otro sentido, le cambiaron el nombre por el de Agustina Contucci de Oribe (que era la esposa del Br. Gral. Manuel Oribe); ¿por qué? Y en el Centro, Cordón y hasta Tres Cruces, barrios recorridos por muchas personas que identifican bien las calles por sus nombres, se lo han cambiado ya a varias de ellas, y ahora pretenden seguir con los cambios. Habiendo tantas calles en amanzanamientos nuevos que no tienen nombre y se las conoce por números, letras, o como «de 17 Metros», «Oficial» y similares, ¿por qué la Intendencia no les hace un inventario y un plan para darle nombres de todas las personas que se estime conveniente recordar?
    Además, yo no voy a cuestionar a las personas que en esta oportunidad se quiere homenajear, pero no me parece procedente que se haga caudal de sus preferencias sexuales para ello; de lo contrario, tendríamos que tener también calles con nombres como Don Juan Tenorio o Roberto de las Carreras, por ejemplo

  • Desde mi punto de vista los cambios de nombres en las calles son negativos, tanto más cuanto más antiguo sea el nombre que se cambia. En sus orígenes el nomenclátor del centro tenía un sentido racional: las calles norte-sur eran (excepto convención y florida) accidentes geográficos y las este-oeste departamentos (excepto la Av. Uruguay). El orden de las transversales era Andes, Convención, Arapey, Daymán, Río Negro, Queguay, Ibicuy, Cuareim, Yi, Yaguarón y Ejido, que indica hasta donde llegaba un tiro de cañón desde la ciudadela. Después cambiaron Arapey por Río Branco (¿Por el Barón?), Daymán por Herrera y Obes y mucho después a cortar calles por la mitad, en la pos dictadura. Confieso que nunca uso Wilson Ferreira, Zelmar Michelini ni Héctor Gutiérrez Ruiz y no es que me caigan mal los homenajeados, para nada. Tampoco uso «Bulevar Batlle y Ordóñes» en lugar de Propios, porque entiendo que el Propios dice mucho más sobre esa calle que Batlle y Ordóñez. Y admiro a Batlle, que quede claro. La toponimia del lugar tiene que ver con un legado cultural y con una forma racional de pensar la ciudad cuando se crea un amanzanamiento. Las calles de la Villa Cosmópolis (hoy llamada con el anodino nombre de «Cerro») tienen nombres de países, incluso algunos que no existen más, como Prusia. Eso es hermoso, porque habla de la historia de ese barrio, de sus orígenes y de cómo lo pensaron quienes le dieron nombre a sus calles. Sería absurdo hoy cortar en dos la calle Grecia para ponerle el nombre de alguien a quien se quiera homenajear (por favor, Cosse, si lee esto, le ruego que no lo haga…. no es una sugerencia). Mucho más sentido tiene elegir un amanzanamiento en un barrio nuevo, que a menudo tienen calles con nombres como «calle 17 metros» o «pasaje A».

    Por cierto, el género no es un mérito ni un demérito, es algo PERSONAL, irrelevante para el colectivo. Obviamente, todos sabemos que Turing y Wilde eran homosexuales, que Maria Sklodowska y Valentina Tereshkova eran mujeres, pero no fueron importantes para la humanidad por eso. Incluso Martin Luther King, Nelson Mandela o Rosa Parks son importantes por lo que hicieron por los derechos civiles de los negros, no por el hecho de compartir esa característica fenotípica con millones de sus conciudadanos. Obviamente luchaban por esos derechos con un conocimiento de primera mano de cómo los sometían, pero lo que los hizo diferentes fue la lucha. Es importante que estos homenajes no queden como que son por pertenecer a un colectivo. Para eso, a toda la lista de personas a homenajear les corresponde una por una placas contando su obra para que la gente sepa que se les homenajea por eso. Una gran carencia que tiene Montevideo es la escasez de placas que expliquen porqué una calle se llama como se llama. Lo que se ha discutido hasta ahora en el espacio público sobre esta iniciativa le hace poco honor a la obra de la gente a homenajear y es más lo que dice la intendente: «un gesto».

    A propósito: de la gente que nombré arriba, que yo sepa sólo Wilde tiene calle: una calle cortita cerca del Paso de la Arena.

  • A todos los que quieran sumarse con su firma y difusión, se agradece. Tanemos que lograr frenar esta pésima iniciativa, Dejo el link para sumar firmas. Saludos https://www.change.org/NO-al-CambiodeNombres-Calles-RíoNegro-Minas-Magallanes-Gaboto-enMontevideo

  • Nadie va a leer mi comentario tardío pero igual lo mando: los nombres de las calles son antes que nada y por definición, a mi entender, símbolos con los cuales orientarnos en una ciudad. Lo principal es la comodidad de los ciudadanos y de los extranjeros visitantes y cambiarlos significa complicarnos la vida (lo he vivido). El resto es ganas de embromar (y obviamente para los/as políticos/as tratar de ganar algo en provecho propio).

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