En Perspectiva

Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

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1 Comentario

  • La discusión sobre la llave de la ciudad se puede ver por lo menos de dos formas.

    1. La llave es la pieza ornamental de metal, con la cajita y la fiestita que se le hace al homenajeado. Si es eso, no tiene sentido estar discutiendo porque la llave se la llevó, los discursos elogiosos ya se los dijeron, el agradecimiento y el honor que sentía ya los expresó y nada de eso se puede volver atrás. Más aún, uno podría pensar que ese homenaje vale hasta ese día, se hace en función del pasado que se conoce de la persona y no de lo que se desconoce, obviamente.

    2. Si la llave de la ciudad significa figurar como un homenajeado permanente de la ciudad, entonces no tiene sentido discutir esto con argumentos ad hominem. Lo que podría en ese caso hacer la junta es realizar revisiones periódicas de la lista, donde se discuta quién a la a luz de la historia tiene que salir y –de paso– qué nuevas personalidades públicas merecen entrar.

    Digo esto porque el caso 2 es más o menos lo que corresponde a una calle del nomenclátor de la ciudad, por ejemplo. Montevideo tenía hasta hace poco una calle en homenaje a Pétain, héroe francés de la decisiva batalla de Verdun y que luego terminó encabezando un gobierno fascista en la mitad sur de Francia (la otra mitad estaba ocupada y gobernada directamente por fuerzas alemanas). Nadie se había dado cuenta hasta no hace mucho de ese pequeño detalle. Ahora la calle lleva el nombre del «Tigre» Clemenceau, personaje polémico pero que tiene a su favor el haberse puesto del lado del capitán Dreyfus en una acusación infamante y sin pruebas que le hicieron. También, para el Uruguay francófilo tiene el mérito de haber sido considerado «padre de la victoria» contra los alemanes en la primera guerra mundial. Felizmente el Tigre murió antes de las ocupación alemana en la segunda guerra, así que nos quedaremos con la duda de si hubiera sido colaboracionista o no. Con Pétain hoy no tenemos dudas.

    Volviendo a la llave: ¿desde cuándo se entrega? ¿dónde se puede consultar la lista de las personalidades homenajeadas? Si el homenaje es viejo, quizás hay más de un esqueleto en el ropero. El punto con cualquier cuestión institucional es jamás pensar en el caso particular. Si la cuestión es revisar, hacerlo periódicamente y uniformemente. No es que eso tenga mucho valor para los homenajeados, pero sí que puede decir mucho sobre quiénes son nuestros administradores públicos y cómo piensan la política. Reaccionar sobre un caso puntual y al son del clamor popular siempre es mala cosa.

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