La vida privada de las personas públicas: ¿Qué debe informarse y qué no?

Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Fue el principal tema de conversación y tendencia en las redes sociales durante el fin de semana.

El viernes de tarde varios medios confirmaron que el presidente Luis Lacalle Pou y su esposa Lorena Ponce De León resolvieron separarse. 

La pareja se casó en junio del año 2000 y tiene tres hijos en común.

Desde el inicio del actual período de gobierno, Ponce de León dirige Sembrando, un programa para fomentar el emprendedurismo que funciona dentro de la órbita de la Presidencia de la República. Pese a la separación, Ponce de León continuará al frente de esta iniciativa, según confirmaron varias fuentes de gobierno.

Lo tomamos como excusa para hablar de los límites a la información de las personas públicas, qué importa y qué no.

 

La Tertulia de los Lunes con Martín Bueno, Santiago Gutiérrez, Teresa Herrera y Gabriel Mazzarovich.

 

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Candela Stewart

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1 Comentario

  • Las personas públicas no existen. Lo que existen son los cargos públicos. Más allá del mero chusmerío –muy poco republicano por cierto– nadie tiene un interés legítimo en la vida familiar del presidente. Me asombra que este programa le dedique tiempo a un asunto digno de un programa de chimentos.

    No entiendo qué tiene que ver esto con lo de Núñez. Se trata en este caso de una denuncia penal que por el momento, que yo sepa, no tiene sentencia firme de la justicia. Herrera se molesta de que critiquemos una ley y las actuaciones judiciales que se hacen por aplicación de esa ley. Parece olvidar que ella también critica a la justicia cuando no falla a favor de las mujeres.

    Más en general, los ciudadanos tenemos derecho a criticar nuestras leyes y a querer derogarlas o modificarlas. Yo apuesto como ciudadano a que esta ley cuya buena imagen tanto cuida Herrera, se modifique. Es mala hasta por el lenguaje que utiliza. Llamar «víctima» a una mera denunciante es un engaño para que en el discurso pasen medidas precautorias draconianas como si fueran justificadas en una sentencia firme de la justicia. En el lenguaje correcta nadie llama «víctima» a alguien si no tiene la certeza de que haya sufrido una injusticia.

    No es el tema que plantearon, pero sí, ya que están, esta ley debe ser modificada y para eso es necesario generar conciencia pública sobre el enorme desbalance jurídico que genera, No me canso de recomendar este debate en la radio, que fue el que personalmente me abrió los ojos sobre la gravedad del problema: https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/debate-entre-hoenir-sarthou-y-teresa-herrera/

    Todo el escándalo en torno a la acusación del profesor Sambarino me terminó de confirmar que esta historia de la «perspectiva de género» es derecho medieval inquisitorio. También en la radio está esta excelente columna de una oyente: https://enperspectiva.uy/en-perspectiva-programa/editorial/tiene-la-palabra/tiene-la-palabra-juliana-xavier-jaccuse/ respaldada por una carta firmada por varias de sus colegas, mujeres para más datos.

    Como de costumbre, estoy en las antípodas de Herrera en estos temas. Pero estoy muy bien acompañado en esa disidencia.

    Saludos cordiales.

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