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En la cultura uruguaya ha existido tradicionalmente una frontera bastante clara entre la vida pública y la vida privada de los dirigentes políticos y otras figuras públicas.
Más allá de las diferencias partidarias o de los cuestionamientos a las gestiones de unos y otros, existía un consenso implícito de que determinados aspectos personales quedaban fuera del debate político.
Esa línea parece haberse corrido en los últimos años. En los medios de comunicación y en las redes sociales abundan las publicaciones sobre patrimonio, declaraciones juradas, antecedentes familiares, actividades privadas y situaciones cotidianas que antes difícilmente habrían circulado de esa manera.
Viene de: La política hoy: ¿Hay cada vez menos tolerancia de la población a los tiempos de las instituciones?
















