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Uruguay es reconocido muchas veces por la solidez de sus instituciones democráticas, la estabilidad de su sistema de partidos y el respeto por los procedimientos institucionales. Sin embargo, existe un debate sobre la creciente distancia entre la ciudadanía y el sistema político, en un contexto donde las demandas sociales parecen exigir respuestas cada vez más rápidas y visibles.
Esta tensión plantea interrogantes acerca de la capacidad de las instituciones para responder a una sociedad que ha modificado sus expectativas respecto a los tiempos de la acción política.
Julian Kanarek, politólogo y consultor, utiliza el concepto de aceleración democrática para describir cómo la cultura digital y la inmediatez de las pantallas han alterado la paciencia ciudadana, generando una "cultura de dopamina". Esto provoca que la sociedad sea más ansiosa e impaciente y dificulta la tolerancia hacia los tiempos, procesos y burocracias inherentes a los gobiernos democráticos
¿Uruguay está sufriendo eso, una aceleración democrática? ¿A qué se debe la lejanía de la población con los políticos?
Continúa en: ¿La vida privada de los políticos llegó a su fin?
















