Macron descartó pedir disculpas oficiales por crímenes coloniales en Argelia, pero buscará “reconciliación”

Foto:  AFP PHOTO / Bertrand GUAY

El presidente francés Emmanuel Macron descarta pedir disculpas oficiales por los crímenes coloniales cometidos en Argelia, pero sí prevé «actos simbólicos» a favor de la reconciliación entre ambos pueblos. 

Macron recibió esta semana un informe sobre la colonización y la guerra en ese país africano. Dijo que «no era cuestión de mostrar arrepentimiento» por la ocupación de Argelia o la sangrienta guerra que puso fin a 132 años de dominio francés, sino que era más importante poner fin a la cultura de «negación y cosas no dichas» que rodeaba al pasado de Francia en Argelia.

Las atrocidades cometidas por ambas partes durante la guerra de independencia de Argelia (1954-1962) siguen tensando las relaciones entre los dos países seis décadas después. Más de un millón de reclutas franceses prestaron servicio en el conflicto, que se cobró cientos de miles de vidas argelinas.

Macron es el primer presidente nacido después del periodo colonial, y ha ido más lejos que ninguno de sus predecesores al reconocer la magnitud de los abusos cometidos por Francia en el país magrebí. 

La Tertulia de los Viernes con Juan Grompone, Alejandro Abal, Gonzalo Pérez del Castillo y Marcia Collazo.

Continúa en…
¿Son las series la nueva versión de la literatura?

Candela Stewart

Notas Relacionadas

3 Comentarios

  • «Los franceses no tienen cura, son muy soberbios. Creen que gracias a ellos los argelinos se «civilizaron» , y por ello están exentos a cualquier indemnización por los crímenes de guerra cometidos a su pueblo.»
    (Así me lo decía un argelino amigo en Barcelona)

  • Pedir ahora perdón en nombre de un gobierno por hechos cuestionables acaecidos en un pasado más o menos lejano carece de sentido; es como se dice, un saludo a la bandera. Los gobiernos actuales no son responsables por abusos cometidos por antecesores, en tiempos en que, por otra parte, se admitían como normales acciones cuya práctica se rechazaría. Y tampoco es admisible reclamar indemnizaciones por las consecuencias de aquellas acciones. ser así, tendríamos todos que retrotraernos a las cuevas y montes salvajes de donde partieron nuestros antepasados más remotos, y renunciar a todos los descubrimientos y avances de la civilización. Lo que sí procede exigir es que no se sigan cometiendo acciones que nuestra cultura actual rechaza. Por ejemplo, las acciones que vienen emprendiendo los gobiernos de China contra las poblaciones uigures, originarias de su región más occidental (llamada por ellos Sinkiang), incluso el gobierno actual del Sr. Jiang Xe Ming, tratando de hacer desaparecer su cultura para incorporarlos por la fuerza a la de la población china de las regiones costeras (como lo hicieron desde 1959 con el Tibet, donde ocuparon militarmente ese país, lo borraron de sus mapas como una unidad diferente, y llevaron preso al Dalai Lama, que era su guía espiritual), merecen el repudio de toda la comunidad internacional, sin especular con represalias económicas que puedan provenir del régimen chino.

    • En abstracto tiendo a estar de acuerdo con lo que dice Laviano: pedir disculpas no cambia el pasado, no asegura que no se repita, no lo puede hacer quiénes realmente cometieron los crímenes ni pueden recibir esas disculpas las víctimas. Ahora bien, si es un saludo a la bandera, si no cuesta nada porque no da nada, entonces ¿Porqué históricamente todos los gobiernos franceses se han resistido a pedir esas disculpas, incluso cuando sí vivían responsables de esos crímenes? ¿Porqué plantear las cosas en términos de una reconciliación, como su hubiera existido un conflicto entre dos partes igualmente legítimas? ¿Es necesario plantearlo así? Parece Sanguinetti con su teoría de los dos demonios.

      Me pienso heredero de los ideales de la ilustración, del positivismo y de la revolución francesa. La cultura francesa es mucho lo que dió a la historia de occidente. Quienes nos pensamos así pienso que reconocemos como un legado francés al de aquéllos pensadores que ensayaron reinventar la historia, crear la diosa razón, reinventar hasta el calendario para llenarlo de referencias plebeyas. Ese pensamiento se desarrolló en un lugar y en una cultura de la que hoy en día el Estado francés es su heredero.

      Que la divisa «Libertad, Igualdad, Fraternidad» haya sido pisoteada por funcionarios criminales de guerra que emplearon el terrorismo y la tortura como principal método es algo que requiere, cuanto menos, una enérgica condena del Estado francés. ¡Lo pudo hacer Jrushchov con el legado de Stalin! Y no esperó 70 años, lo hizo inmediatamente. Le queda grande a muchas consideradas grandes democracias occidentales la gesta de Jrushchov.

      Para colmo, tengamos presente que esos mismos criminales de guerra vinieron por estos pagos a enseñar a torturar a los ejércitos latinoamericanos. Llegaron antes que la CIA porque tenían una gran experiencia acumulada durante los anos 50.

      En definitiva, Macron hoy, quien sea mañana, bien harían de una buena vez en reconocer que Francia no tenía nada que hacer en Argelia hasta 1962… que esto no pasó en la prehistoria, que ya estaba claro en occidente que el colonialismo era un oprobio y que la guerra que hicieron fue criminal y sus fines mantener un poder a todas luces ilegítimo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*Es obligatorio poner nombre y apellido