¿Qué deja el anuncio de un posible TLC con China?

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Sindicatos, dirigentes políticos y empresarios se pronunciaron ayer sobre el Tratado de Libre Comercio con China cuya factibilidad se estudiará antes de que termine el año, según anunció el presidente Luis Lacalle Pou.

El secretario de Presidencia Álvaro Delgado, sostuvo ayer que el avance de la negociación con China es un acto de “política exterior como hacía tiempo no se daba”, y agregó que Uruguay puede ser “punta de lanza” para que el resto del Mercosur se sume para acordar un TLC con la potencia asiática.

El secretario general del PIT CNT, Marcelo Abdala, anunció que pedirá al gobierno que el tema se trabaje en un ámbito tripartito. “Para nosotros un tratado de libre comercio no es un sinónimo de trabajo, de calidad ni de desarrollo, porque cuando dos países tienen estructuras productivas tan disímiles, muchas veces los TLC lo que hacen es exacerbar esas diferencias”, agregó.

El presidente de la Cámara de Industrias, Alfredo Antía, dijo por su lado que Uruguay debe “proteger la industria instalada” y que la gremial pretende que haya “compensaciones” para los sectores “perdedores” en un eventual acuerdo.

En tiendas políticas, el senador del Frente Amplio Mario Bergara consideró que la intención  de China de dialogar es positiva pero consideró que el acuerdo no puede hacerse “en un marco de ruptura, ni fractura, ni problemas serios con nuestros socios de la región”. En el mismo sentido se pronunció el senador nacionalista, Gustavo Penadés, que consideró que se avecinan “desafíos diplomáticos para trabajar muy de cerca con nuestros socios del Mercosur”.

Por otro lado, ayer ocurrió el primer pronunciamiento público del gobierno argentino. El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dijo a La Nación que “Uruguay puede hacer un acuerdo bilateral con China por fuera del Mercosur o puede seguir en el Mercosur”. “Los acuerdos se hacen en bloque; no de manera bilateral”, agregó Kulfas.

La Tertulia de los Jueves con Cecilia Eguiluz, Patricia González, Daniel Supervielle, Esteban Valenti. 

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2 Comentarios

  • Recuerdan los q somos viejos o buenos estudiosos , lo que fue las discusiones del Mercosur?Q iba a ser fantástico, Uruguay sería la plaza financiera y servicios del bloque. Y q paso cerraron todas las fábricas, quedo Pta del Este, para los argentinos, y nos tomamos en plaza financiera de lavado de activos de argentinos , y sirvio al país.? Hoy miren lo q es el Mercosur, es otro momento histórico, pero cuanto interés ponen en algo que no saben que puede deparar.
    Si es un tema pais , pero el país son tofos sus ciudadanos .

  • Supervielle magistralmente resume lo que es el pensamiento económico de la derecha. Se pregunta porqué siempre estamos mirando a los perdedores y no hablamos de los ganadores. Pues, porque los ganadores ya son ganadores y no precisan quien los cuide. En cambio si no hay mecanismos compensatorios en el corto plazo y de reconversión en el mediano, discutidos políticamente y financiados con impuestos a esos ganadores, los perdedores se van a caer del mapa. No estoy inventando nada, en una entrevista hecha por J. Hounie a Lacalle Pou cuando era opositor a Vázquez, eso fué lo que planteó que había que hacer si el gobierno de Vázquez firmaba un TLC con China. Pero bueno, Supervielle es más realista que el rey o tal vez sabe que LP ya no piensa como pensaba cuando era opositor, no lo sé.

    El tema con China tiene el eje económico, que es lo que a nosotros nos afecta y tiene el eje geopolítico, que es lo que a China le interesa. Esa es una particularidad del capiptalismo chino, que es un capitalismo político. Parece a priori un mecanismo complementario, porque China no tiene nada que perder abriéndose a la competencia de mercaderías uruguayas y Uruguay gana un interlocutor de peso que haga de contrapeso al poder hegemónico de EEUU en la región. Tener buenas relaciones con dos interlocutores con intereses contrapuestos puede ser una buena forma de medrar en el sistema, de sobrevivir sin tenerle que venderle el alma por completo a ninguno. Estará en la sabiduría del Uruguay el saber pendular, como lo hemos hecho entre Brasil y Argentina, pero ahora entre gigantes de verdad.

    Por otra parte, creo que tenemos que dejarnos de hablar del sistema político chino. Podrá gustarnos o no, pero no está en nuestras manos cambiarlo como no está en nuestras manos muchas veces ni siquiera cambiar nuestro propio país. La buena noticia es que China, a diferencia de EEUU, no pretende imponer su cultura ni su sistema a nadie. Los chinos no se creen una nación elegida con un destino manifiesto de imponerle una ideologia al mundo. Eso es super positivo, porque en el fondo el consenso político uruguayo está lejos de inclinarse por un sistema como el chino, pero tampoco queremos ser como EEUU. El batllismo y el sistema liberal conservador de EEUU son también incompatibles. Uno es la némsis del otro diría yo: moral privada liberal y agnóstica con un control social del capital vs moral privada conservadora y puritana protestante con libertades casi irrestrictas para el capital.

    La diferencia es que EEUU cuando se ha relacionado con nosotros siempre ha tratado de una u otra forma de imponernos su modo de vida y de influir para desmantelar el Estado batllista. En cambio, sospecho que con China podemos determinar el rumbo ideológico de nuestro país sin tenerles que pedir permiso a ellos.

    Yendo a lo económico, que al final es lo que importa, Uruguay tiene que preguntarse de qué van a vivir sus 3 millones y medio de personas. Se precisan unos 2 millones de empleos más o menos y al día de hoy hay un millón y medio con un millón 700 que se declara como PEA. Está claro que no hay trabajo para todos nosotros en la carne, la soja y la celulosa. Tampoco dándole servicios a los dueños de esos recursos naturales: transportando sus cargas al puerto, limpiando sus casas, educando a sus hijos, haciéndoles los jardines, etc. Por mucho dinero que entre al país por estos rubros, esa plata tiene dueños, son pocos y no precisan volcarla al consumo interno. Ya tnemos déficit de empleos y poca perspectiva de ganarlos. Si ahora se cae lo poco que queda del sector textil, si la química cierra, son menos empleos todavía en esas áreas que no implican nuevos empleos en los sectores que se benefician. ¿Cuál es la «estrategia-país» entonces? Vuelvo a lo del principio, si la estrategia es la de Supervielle de «no mirar a los perdedores», como ciudadano que no tengo nada que ganar y que puedo tener qué perder, digo que no. Si la idea es que esos sectores contribuyan a hacer un aterrizaje blando al resto de la sociedad, como ciudadano que que no tengo qué ganar pero que por lo menos no veo una amenaza, entonces digo que puede ser. El problema es que la ideología de este gobierno es más parecida a la de Supervielle que a la que declaraba LP en campaña. No es este un buen gobierno para meterse en un TLC, pero tal vez la gente de Cabildo Abierto logre moderarlos un poco.

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