
La posibilidad de que Uruguay reciba personas deportadas desde Estados Unidos expuso una vez más las diferencias entre el gobierno y el Frente Amplio (FA) en torno a aspectos de la política exterior.
El presidente del FA, Fernando Pereira, dijo que la fuerza política no quiere que Uruguay acuerde recibir a personas deportadas por Estados Unidos, aunque aclaró que este “no es un país de puertas cerradas”. Además, sostuvo que la coalición de izquierda “debe expresar su posición” pese a que no coincida “100% exactamente” con la del Poder Ejecutivo.
En La Mesa de Análisis Político, Adriana Raga, Adolfo Garcé y Ernesto Nieto intercambiaron opiniones sobre este tema.
Nieto cuestionó cuál sería el interés de Uruguay en aceptar personas deportadas bajo esas condiciones. “¿Qué interés podría tener Uruguay en recibir gente que deporta Estados Unidos?”, planteó. También señaló que las posiciones del Gobierno, la Cancillería y el Frente Amplio “no conectan demasiado”.
Raga recordó que Relaciones Exteriores es una de las áreas mejor evaluadas por la población y consideró que eso puede estar relacionado con una política amplia de diálogo: “Se negocia con todos los países, se va a China, se negocia con Estados Unidos”. Sobre los deportados, dijo que no tenía claro cómo se vincula el caso con otros antecedentes, como la recepción de presos de Guantánamo.
Garcé sostuvo que, si Estados Unidos estuviera ejerciendo presión sobre Uruguay, el tema debería ser informado a todos los partidos y abordado como una política de Estado. “Si una superpotencia te pone presión, estamos hablando de algo grave”, dijo.
El politólogo también cuestionó el distanciamiento entre el Gobierno y la fuerza política. “El gobierno está lejos, sigue lejos del Frente Amplio en algunos temas demasiado importantes, nada menos que en política exterior”, señaló. Nieto, en tanto, coincidió en que existe falta de coordinación, aunque respaldó al canciller Mario Lubetkin en que las relaciones internacionales no siempre se manejan públicamente.
















