En Perspectiva

Trazabilidad obligatoria del ganado uruguayo cumplió 20 años: “Es una política de Estado exitosa” que garantiza el control sanitario e impulsa la exportación de carne, dice Gabriel Osorio (SNIG)

En Perspectiva · Entrevista – Gabriel Osorio – Director del Sistema Nacional de Información Ganadera

El Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG) cumplió 20 años desde la aprobación de la ley que estableció la identificación individual y obligatoria del ganado bovino en Uruguay.

El sistema fue creado luego de la crisis de fiebre aftosa de 2001, que evidenció la necesidad de contar con información rápida y confiable sobre la ubicación y los movimientos de los animales. Según explicó en diálogo con Emiliano Cotelo en En Perspectiva el director del SNIG, Gabriel Osorio, la trazabilidad se transformó en una política de Estado que atravesó distintos gobiernos.

“Está cumpliendo los objetivos para lo que fue creada, que fue creada en su momento para dar garantías a los mercados que compran nuestro principal producto, que es la carne”, señaló.

Osorio durante la entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva.

Cómo funciona la trazabilidad

Uruguay cuenta con más de 11 millones y medio de vacunos identificados y registrados. La identificación se realiza mediante caravanas visuales y electrónicas que se colocan en las orejas de cada animal.

La caravana electrónica contiene un chip RFID que no necesita batería y que almacena un número único. Ese dispositivo no contiene toda la información del animal: simplemente permite leer su identificación y vincularla con los datos registrados en el sistema.

“Todos los datos están en el sistema. Lo que hace la caravana es tener la sencillez de poder leer ese dato, ese número, y no tener errores”, explicó Osorio.

La identificación debe realizarse antes del primer movimiento del animal, de un cambio de propiedad o tenencia, y antes de que cumpla seis meses. El sistema registra información como el sexo, la raza, la fecha de nacimiento y el establecimiento de origen.

Las caravanas son entregadas gratuitamente por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca a los productores, de acuerdo con la cantidad de vacas en condiciones de tener cría.

Bastón lector de caravanas. Fuente: Difusión

El sistema no reúne únicamente información sobre los animales. También registra a los productores, los establecimientos, los intermediarios y los frigoríficos que integran la cadena ganadera.

“Todos los productores y todos los tenedores de ganado, toda la cadena, intermediarios también, frigoríficos, o sea, toda la cadena está con un número de DICOSE, el registro único que se le asigna a los productores rurales y tenedores de ganado”, indicó Osorio.

Actualmente, según detalló, el SNIG incluye a unos 90.000 productores y 50.000 establecimientos de campo. Los datos pueden ser ingresados por los propios productores o por operadores habilitados por el Ministerio.

Antes de autorizar un movimiento se realiza un “preembarque”, que verifica si el establecimiento está habilitado. La autorización puede verse impedida por razones sanitarias, judiciales o administrativas.

En promedio, cada animal se mueve o cambia de tenencia tres o tres veces y media durante su vida. El sistema procesa unos 1.000 movimientos diarios, que representan entre ocho y nueve millones de animales individuales por año.

Una herramienta sanitaria

Osorio remarcó que el objetivo principal de la trazabilidad es sanitario. El sistema “se basa en saber dónde está el animal, cuándo estuvo el animal en ese lugar, con qué otros animales estuvo el animal y dónde están esos otros animales”, explicó Osorio. A su entender, esa información permite actuar rápidamente ante un eventual foco sanitario y ubicar a los animales que pudieron haber estado expuestos.

El sistema también controla que los animales lleguen a la faena con la documentación y las certificaciones correspondientes. Además, puede impedir el envío de animales que todavía no cumplieron con los tiempos de espera requeridos luego de recibir determinados productos veterinarios.

“Cada producto tiene un tiempo de espera y el sistema está capacitado para poder marcar aquellos animales que no cumplan con el tiempo de espera”, sostuvo Osorio.

La trazabilidad constituye, además, una herramienta para respaldar la exportación de carne. El consumidor internacional puede acceder a garantías sobre el origen y la trayectoria del producto.

Uruguay, en una posición de ventaja

El director del SNIG destacó que Uruguay se encuentra en una posición avanzada respecto a los países de la región. Según dijo, ningún otro país sudamericano cuenta con un sistema de identificación y registro de características similares: “Los países de la región se demoraron mucho, se estancaron, no tuvieron una política pública como esta”.

De todos modos, Osorio aclaró que técnicamente no corresponde afirmar que existe una trazabilidad absolutamente perfecta. “Trazabilidad 100% es imposible que haya, porque algún animal siempre está incumpliendo”, señaló. En su lugar, planteó que Uruguay cuenta con “una identificación y un registro y un control del sistema, trazabilidad lo mejor posible”.

La trazabilidad y los fondos ganaderos

Durante la entrevista, Osorio también se refirió a la utilización de las herramientas del sistema por parte de empresas vinculadas a fondos ganaderos, entre ellas Conexión Ganadera. “La trazabilidad es sanitaria, no maneja ni controla los negocios; controla los movimientos de ganado”, dijo.

Según explicó, algunos inversores delegaban en las empresas la gestión de sus animales, incluyendo el acceso al sistema informático y la firma de guías en blanco. En otros casos, los animales no estaban correctamente marcados a fuego, un mecanismo previsto por la normativa para acreditar la propiedad.

Tambo en Florida. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

En ese sentido, Osorio sostuvo que muchos inversores confundieron la identificación sanitaria con la acreditación de la propiedad. “Con la caravana se puede obtener quién podía ser, pero no la propiedad real”, explicó. “La caravana da la garantía sanitaria, como hablamos en todo este programa, y da la garantía sanitaria para afuera”.

La información del SNIG está siendo utilizada por la Fiscalía y por los síndicos de las empresas para identificar a quiénes podrían corresponder los animales y reconstruir sus movimientos.

Osorio sostuvo que los problemas vinculados a los fondos ganaderos no afectaron la función sanitaria del sistema. “Los ganados siguieron yendo a faena y siguieron faenando”, dijo. 

También señaló que una auditoría reciente de la Unión Europea no detectó fallas en el funcionamiento del sistema.

La “trazabilidad 2.0”

De cara al futuro, el SNIG trabaja en una nueva etapa tecnológica que Osorio definió como “trazabilidad 2.0”.

Uno de los cambios previstos es sustituir las actuales claves de acceso por un sistema de identidad digital. También se estudia la incorporación de nuevas tecnologías y dispositivos.

Entre las posibilidades se encuentra el desarrollo de caravanas con capacidad de transmitir información en tiempo real. Sin embargo, Osorio aclaró que esa alternativa todavía está en etapa de análisis.

Es un cambio total de tecnología”, explicó. La incorporación de GPS implicaría modificar los costos, los equipos de lectura y el sistema informático, además de utilizar dispositivos con batería y de mayor tamaño.

El SNIG también evalúa la identificación individual de otras especies, como los equinos y los ovinos, y la incorporación de nuevas aplicaciones para reforzar los controles sanitarios.

Por el momento, no existe una fecha definida para concretar el primer paso de esta modernización, concluyó Osorio.

Comentarios