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Fútbol para contar | Mundial FIFA 2026 | (Capítulo 31) El síndrome del héroe americano


Tim Howard fue una de las súper figuras del fútbol de Estados Unidos y defendió la valla estadounidense en dos mundiales, pero no era un personaje cualquiera.

El síndrome del héroe americano

Por Homero Fernández

Miércoles 01.07.2026

Tim era un niño demasiado inquieto. Por las noches apenas dormía y cada día se volvía más obsesivo con las cosas. Se llenaba los bolsillos de sus pantalones con piedras que recogía en los jardines; contaba las líneas de las hojas de los cuadernos y siempre ordenaba sus juguetes y ropa de la misma manera.

Hasta que un día Esther, su madre, sospechó algo disfuncional y se hizo un espacio en su atareado día como vendedora de cosméticos femeninos para llevarlo al psicólogo. Tenía 11 años y le diagnosticaron el síndrome de Tourette, que implica una conducta dispersa, hiperactiva, llena de obsesiones, tics y manías que pueden expresarse en distintos grados.

En aquel entonces Tim había empezado a practicar fútbol en el equipo de la escuela en Nueva Jersey, primero como jugador de campo, pero había terminado de golero debido a su talla privilegiada. Su enfermedad recrudecía y ya no quería ponerse bajo los palos cuando había, por ejemplo, 50 personas en el público. Ahí tenía a su madre quien desde la línea de la cancha le impulsaba a mantenerse.

El fútbol le ayudó desde entonces a superar las principales manifestaciones de su enfermedad. “Es como el yin y el yang”, dijo una vez su madre. “Por un lado vino la enfermedad y por el otro la salvación del soccer”.

Estamos contando la historia de Tim Howard, uno de los famosos arqueros de Estados Unidos, titular en los mundiales de 2010 y 2014, y que también triunfó en el fútbol de Inglaterra. Pese a que cuando llegó al Manchester United, en 2003, para sustituir ni más ni menos que a su colega francés campeón del mundo Fabian Barthez, los célebres tabloides amarillistas ingleses lo recibieron con títulos como “¡Minusválido!” o “¡Portero maldito!”

Alguna vez Tim Howard confesó que cuando entrenaba, o jugaba, sentía movimientos involuntarios en sus brazos, o en su cuello o aún en uno de sus ojos, pero que eso no lo desconcentraba. 

Aquel niño Tim que era un remolino en las escuelas de su pueblo asombró al mundo con su récord de atajadas en la portería de Estados Unidos en el Mundial de Brasil 2014.

El único tic que se le vio en la cancha fue el de que a cada ocasión de gol respondía con una salvada magistral.

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