

En el Mundial de Argentina de 1978 una goleada extraordinaria de los locales sobre Perú levantó sospechas sobre la limpieza de esa victoria imprescindible para los argentinos.
Apunten al golero… disparen
Por Homero Fernández
Domingo 05.07.2026
Ramón Quiroga nació en Rosario, como Messi, pero muchas décadas atrás. Se dedicó al fútbol. A evitar que los delanteros pudieran meter goles. A veces, como todos en su puesto, lo lograba y salía sacando pecho. Cuando era lo contrario tenía que aguantar el reproche del defensa o de algún hincha que se arrimaba al alambrado, al principio, y desde la tribuna de cemento lo insultaba cuando se hizo profesional.
La pelota lo llevó rodando hasta Perú donde se ganó la titularidad del Sporting Cristal y la fama de ser casi un Superman que volaba de palo a palo. Quiroga se nacionalizó peruano y fue seleccionado para ocupar la valla de los incaicos en las eliminatorias para el Mundial de 1978 de Argentina a donde llegó para disputar la fase de grupos. Les tocó la Holanda de Johann Cruyff y la selección de Escocia. Contra la “naranja mecánica” atajó todo y de todas las maneras. Volvió a ser Superman. Tanto que se quedó con un récord de atajadas que solamente sería superado 36 años después, en el Mundial de Brasil 2014, por el estadounidense Tim Howard.
Y como si faltara algo más para demostrar todo lo que era capaz en el mano a mano detuvo un penal a los escoceses.
Con tamaña actuación ayudó a que Perú pasara a la siguiente ronda como primero de grupo. Quiroga se hizo invencible.
Pero (siempre hay un pero) los enemigos encontraron la kriptonita.
Argentina necesitaba ganarle a Perú por más de 4 goles para poder acceder a la final. En la previa no parecía fácil dada la gran actuación que había tenido Quiroga.
Sin embargo, todos los muros incas que habían levantado antes cayeron contra los argentinos y la fortaleza de Quiroga se volvió un colador. Los albicelestes ganaron 6 a 0, dando el paso fundamental a la final.
El resultado contradecía la historia reciente y originaba rumores de que Quiroga, por ser argentino, había entregado su arco. Además, surgieron versiones de medios brasileños que la dictadura argentina había sobornado a dirigentes y jugadores peruanos. Imaginen ese partido en el contexto de redes sociales de hoy en día. Argentina al final salió campeón por primera vez.
Quiroga dice que volvió a ver el partido una y otra vez. Que no se comió ningún gol. Que las que habían entrado habían sido imposibles de atajar… como las acusaciones que le han sobrevolado por décadas.
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