

Los indultos a la carta resueltos por la FIFA han llegado hasta la final de un Mundial. Su sentido de justicia parece ser permeable a los poderosos.
“Garrincha” indultado y campeón
Por Homero Fernández
Miércoles 08.07.2026
Brasil se coronó campeón por segunda vez en el Mundial de Chile al vencer en la final a la entonces Checoeslovaquia por 3 a 1.
El delantero brasileño Manoel Francisco dos Santos, más conocido como “Garrincha”, no debía haber jugado. Lo habían expulsado en la semifinal contra Chile después de darle una patada a un rival. El chileno Honorino Landa, también había seguido el mismo camino tres minutos antes.
Con Pelé lesionado desde el segundo partido, “Garrincha” era el as de Brasil. El árbitro peruano Arturo Yamasaki lo echó a instancias del lineman, el uruguayo Esteban Marino, quien había visto la agresión. Y entonces, ¿qué hacía “Garrincha” allí?
Apenas terminó la semifinal los brasileños movieron cielo y tierra para conseguir un indulto: un telegrama del Primer Ministro Tancredo Neves al presidente de la FIFA, el inglés Stanley Rous; sacaron a relucir el expediente disciplinario en el futbol brasileño que mostraba la virginidad de “Garrincha” con respecto a las expulsiones. Los presidentes de Chile y Perú reclamaron el perdón. Y, hasta el entrenador de los checos dijo que quería que jugara y que su federación había abogado por él.
Un comité de la FIFA presidido por Ernst Thommen decidió por 5 votos a 2 indultar al jugador brasileño. Luego corrieron rumores de que como no se había presentado a rendir testimonio el abanderado denunciante Esteban Marino, que había “desaparecido”, no podía haber sanción.
La prensa brasileña dijo que la Confederación Brasileña de Deportes le había pagado a Marino el boleto de avión para que abandonara rápidamente Chile.
Tiempo después, Marino desmintió la versión diciendo que se había regresado rápido a Montevideo para atender su zapatería y que había intentado buscar al entrenador de Brasil, presunto origen de la versión, para aclarar cara a cara.
Sesenta años luego de la final, el referí brasileño Olten Ayres reveló que su colega João Etzel Filho le había dicho que había entregado a Marino 10 mil dólares de parte de Brasil para que no compareciera. No presentó pruebas.
Era un tiempo que no existían las tarjetas rojas, ni el videoarbitraje, ni el promocionado fair-play, pero sí la regla que decía que jugador expulsado no podía jugar el siguiente partido. Por ejemplo, Landa, el chileno echado en el mismo partido no pudo jugar en el encuentro por el tercer puesto.
La justicia es un valor relativo para la FIFA, desde hace muchos años.
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