
Si el Mundial de México de 1970 fue la consagración de Brasil y Pelé, el de México 1986 fue la apoteosis para Diego Maradona y la selección argentina
El Mundial de Maradona
Por Homero Fernández
Martes 09.06.2026
México fue el primer país en organizar por segunda vez un Mundial de fútbol, después de que Colombia resolviera renunciar a la designación que había conseguido, debido a la situación de violencia social y política originada por los cárteles de la droga y la guerrilla.
Los mexicanos aprovecharon la fuerza y la influencia en la FIFA de la poderosa compañía de comunicaciones Televisa para quedarse con la sede sobre Canadá y Estados Unidos. Los estadounidenses habían formado un comité de lujo integrado por Pelé, Franz Beckenbauer y Henry Kissinger. Al final, renunciaron a cambio de que se les adjudicara el torneo de 1994.
En septiembre de 1985, pocos meses antes del Mundial, la incertidumbre volvió a aparecer en forma de terremoto. La Ciudad de México y algunos estados limítrofes se vieron afectados por la catástrofe que causó miles de muertos, nunca reconocidos, y daños en la infraestructura contados en miles de millones de dólares. Las protestas de los damnificados y de la sociedad en general ganaron las calles exigiendo la cancelación del Mundial para darle prioridad a la recuperación del país.
Sin embargo, después de algunos titubeos, los organizadores convencieron a la FIFA que podrían seguir adelante. Cuando el presidente mexicano apareció en el palco para inaugurar el evento fue recibido con una rechifla general, como le había pasado a un antecesor en el Mundial de 1970, tras la represión contra los estudiantes en 1968.
Argentina, de la mano de Maradona, nunca mejor dicho, lograría su segunda estrella mundialista.
“Somos los primeros en llegar porque queremos ser los últimos en irnos”, había sentenciado el técnico Carlos Bilardo. Fue también el Mundial del “barrilete cósmico”, la gran jugada maradoniana.
Dinamarca le ganó 6 a 1 a Uruguay, pero España se vengó y le metió 5 a los daneses, cuatro de Emilio Butragueño. Brasil y Francia empataron. Zico falló un penal, y Sócrates y Platini los suyos, en el desempate por penales que ganaron los galos.
Entre tanto número, récords y estadísticas, el jugador uruguayo José Batista consiguió el suyo: ser el futbolista en ver la tarjeta roja más rápida, a los 56 segundos del partido contra Escocia.
***















