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Fútbol para contar | Mundial FIFA 2026 | (Capítulo XI) El Azteca siempre abre la fiesta


Si el Estadio Centenario, Maracaná y Wembley tienen su marca mundialista, el Estadio Azteca posee una colección histórica, propia y única. 

El Azteca siempre abre la fiesta

Por Homero Fernández

Jueves 11.06.2026

El estadio Azteca de la Ciudad de México está en la puerta de otro récord. Por tercera vez tendrá en su rectángulo la inauguración de un Mundial. Esta vez México y Sudáfrica, como en 1970 los locales y la Unión Soviética; y en 1986, Italia contra Bulgaria.

En el 2008 el estadio fue elegido como el más icónico dentro del mundo de los aficionados al fútbol, superando a dos históricos como Wembley y Maracaná. Después una revista especializada le otorgó la cuarta posición tras “La Bombonera”, el Camp Nou y Wembley.

¿Qué podría decir ahora el ranking con la renovación para el Mundial de 2026 con un costo de más de 100 millones de dólares que lo tuvo en obras durante dos años?

Cuarenta kilómetros de fibra óptica recorren su estructura para dar cobertura de internet, más de 2 mil antenas instaladas, pantallas gigantes de leds, unos 300 altavoces. La gran capacidad del “Coloso de Santa Úrsula” como le llaman los mexicanos por el barrio en el que está enclavado, le ha permitido albergar hasta ahora a 6 de los 10 partidos más concurridos en la historia de los mundiales.

Ha sido sede de competiciones internacionales, como la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1968. Un escenario al que ha llegado un Papa y han llenado estrellas como Paul McCartney, Elton John, U2 y Shakira.

Originalmente, en 1966, el estadio contaba con un aforo para 110 mil espectadores, posteriormente se pasó a 115 mil y las últimas reformas lo han dejado en 87 mil localidades. Y, por supuesto, respetando el diseño original de sus creadores: que todos los asientos tengan una visualización completa de la cancha.
Una cancha, ganada con explosiones al suelo volcánico que la sostiene, testigo de dos vueltas olímpicas inolvidables que festejaban la consagración como campeones de Pelé, en 1970, y Diego Maradona, en 1986.

Hoy lo han rebautizado por razones comerciales con el nombre de un banco mexicano, pero para la gente seguirá teniendo el nombre que ellos mismos eligieron en una encuesta cuando lo inauguraron: Estadio Azteca.

Y en la memoria popular seguirá cantando Andrés Calamaro…
“Cuando era niño y conocí el estadio Azteca/ 
Me quedé duro, me aplastó ver al gigante. 
De grande me volvió a pasar lo mismo/ 
Pero ya estaba duro mucho antes.

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