
En un país que se emocionan por el hockey sobre hielo y el fútbol americano fue una pequeña alegría que se clasificara por primera vez a un Mundial, y por eso tampoco resultó un gran fracaso que perdiera todos los partidos.
Canadá: debut amargo
Por Homero Fernández
Viernes 12.06.2026
Cuando Igor Vrablic metió el gol en el arco de Honduras en el improvisado estadio canadiense aquella helada tarde de septiembre de 1985 metía por primera vez a Canadá en un Mundial, el de México 1986.
De los 13 mil espectadores en el estadio con tribunas provisorias la gran mayoría era local porque un gran contingente de hinchas hondureños terminó yendo a un estadio con igual nombre, pero a 1700 kilómetros. El lugar había sido elegido para hacer valer el frío extremo contra el rival tropical.
Poco antes del Mundial la débil liga de fútbol canadiense se había disuelto y los jugadores se quedaron sin equipo. Se creó entonces una colecta pública de fondos llamada “March to México”. La selección dirigida por el ex golero de Inglaterra Anthony Waiters era la base del equipo eliminado en penales por Brasil en cuartos de final de las Olimpiadas de Los Ángeles de 1984. Entre ellos estaba el capitán Bruce Wilson, quien había integrado el Cosmos de Nueva York junto a Franz Beckenbauer y Johan Neeskens.
La incursión mundialista de Canadá en tierras mexicanas se saldó con tres derrotas, ante Francia, Hungría y la Unión Soviética, y sin goles a favor.
Después, la selección siguió haciendo giras para sostener a los futbolistas desempleados. Fueron a Singapur a la Copa Merlion.
En las semifinales les tocaba Corea del Norte. Pero, antes de ese partido varios canadienses fueron invitados a una partida de naipes. Allí les ofrecieron 100 mil dólares si se dejaban ganar la semifinal. Corea del Norte triunfó 2 a 0. Entre los sobornados estaban el héroe del gol ante Honduras, Igor Vrablic, y Paul James, ambos mundialistas. James, arrepentido, devolvió el dinero y reveló los hechos. La Policía Montada acusó a cuatro futbolistas.
Finalmente, se salvaron porque el ilícito había ocurrido fuera de la jurisdicción canadiense. Pero, no escaparon a las sanciones deportivas.
Vrablic, que apenas había cumplido 21 años, fichó para el Olympiacos de Grecia y luego prácticamente desapareció. Cuando regresó a Canadá años después prefirió seguir en el mundo de las apuestas y se dedicó a las carreras de caballo.
El héroe de la clasificación al primer mundial de Canadá no existe en el Salón de la Fama del fútbol canadiense que inmortaliza a sus figuras.
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