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Fútbol para contar | Mundial FIFA 2026 | (Capítulo 15) El Maradona saudita


En su debut en el Mundial de Estados Unidos 1994, Arabia Saudita sorprendió al mundo eliminando a Bélgica. Volvió a sorprender 28 años más tarde al ganarle a Argentina en el estreno de Catar 2022
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El Maradona saudita

Por Homero Fernández

Lunes 15.06.2026

Aquel día en el estadio mundialista el calor era sofocante. Más de 35 grados marcaba el termómetro. Con el número 10 en la espalda, que lo distinguía como el más talentoso, tomó la pelota antes de la mitad de la cancha. Dos rivales le salieron al paso, uno a la derecha y otro a la izquierda, como para cortarlo al medio, y los eludió a pura velocidad. Otro tomó el turno y también fracasó en el intento de quitarle la pelota. Estaba ya cerca del área y como si fuera un auto de carrera puso un cambio más y se metió, el cuarto defensa quedó solo agarrando el aire caliente que asfixiaba la cancha.

Ya casi en el suelo, desató la pelota que nadie le quitaba y la cruzó fuera del alcance del famoso golero. Había corrido 70 metros en 11 segundos. No lo podía creer. Había hecho el gol de su vida. El que recordarían para siempre la historia mundialista.

Aunque parece que habláramos del inolvidable gol de Diego Maradona contra Inglaterra en el Mundial de México de 1986, aquel del “barrilete cósmico”, no es así. Estábamos simplemente recordando el también inolvidable gol que el jugador de Arabia Saudita Said Al-Owairan le hizo a la selección de Bélgica en el Mundial de Estados Unidos 1994, el debut de los árabes. Necesitaban ganar para pasar de ronda. Lo hicieron con ese gol, pero cayeron ante Suecia.
La hazaña ya estaba hecha.

A Said le regalaron un Rolls-Royce y lo bautizaron como el “Maradona del Desierto”. Él se lo creyó tanto que al tiempo tuvo problemas con su club, Al-Shabab. Un buen día, sin permiso, se tomó dos semanas de vacaciones en medio de la temporada. Eso no fue todo.

Meses después, la policía religiosa lo encontró una noche en un centro nocturno, rodeado de mujeres y tomando alcohol… en pleno Ramadán. Esa vez no fueron vacaciones. Estuvo arrestado varios meses y le prohibieron volver al fútbol. Después de reconocer su error fue perdonado.

Lo incluyeron para el Mundial de Francia 1998, pero Said, cuyo nombre significa “feliz” y “afortunado”, quedó marcado para siempre y ya no pudo eludir a más nadie.


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