

Hay algo que inquieta desde el inicio de El horizonte de sucesos: la sensación de estar frente a un límite invisible, de esos de los que no se vuelve.
La obra de María Rosa Oña, dirigida por Daniel Calegari, toma esa idea y la lleva a un terreno muy cercano: una casa, una familia, una memoria que empieza a fallar. O a proteger.
Autora y director nos cuentan cómo este texto -escrito hace más de diez años y retomado ahora- encontró su forma definitiva en un espacio cerrado, con cuatro personajes y una atmósfera que se aleja del naturalismo para construir algo más extraño, más incómodo.
Porque, aunque lo que ocurre en escena no es del todo explicable, hay algo que resuena. “Cada persona es un mundo y cada familia también”, un universo.
Entre humor oscuro, tensión y momentos que descolocan, la obra no busca dar respuestas cerradas. Al contrario, deja huecos, juega con lo no dicho y confía en que el público complete. “Cada persona se va con su propia teoría” nos dice María Rosa.
Funciones los fines de semana de abril, sábados a las 21:00 horas y domingos a las 19:00 horas. En La Escena (Rivera 477 esq. Ponce). Reservas por el 098 732 360.















