
***
NB —En los últimos días generó bastante polémica la realización de una fiesta en el balneario Buenos Aires por la afectación ambiental que pudo haber provocado, y sobre todo porque se llevó a cabo sobre un sistema de dunas que existe en la zona. Antes de entrar en las críticas que fueron vertidas por ejemplo por las autoridades de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), lo consulto por el origen de la situación, ¿desde cuándo la Intendencia estaba trabajando en el tema y al tanto de que la fiesta se realizaría en ese lugar?
EA —El año pasado esa fiesta se hizo en una playa de Montoya. Es una fiesta en la cual aparece Punta del Este y que se hace en ocho, diez lugares en el mundo. Se replica en el mundo y después se toman imágenes de cada país y se van trasmitiendo hacia otras partes del mundo. Se hizo en la playa de Montoya, en la zona de la Barra, y nosotros analizamos que no era el mejor lugar, porque ahí había mucha gente que no podía usar bien la playa porque esto ocupaba un espacio, el armado del estrado demoraba unos cuantos días, y además nos generó unos líos de tránsito imponentes, porque fue mucha gente y se trancó todo.
Entonces analizamos, cuando vino la propuesta de la nueva fiesta, que es importante tener eventos musicales y fiestas para los jóvenes –uno de los problemas grandes que hay es que los jóvenes tienen pocos lugares donde tener eventos importantes–. Y como era una fiesta muy [ordenada], nos pareció bueno repetirla. Recibimos la propuesta y analizamos que el mejor lugar, donde no se generaban ni daños ambientales, ni daños de tránsito, ni trancazos en la playa, era un lugar que queda pasando Punta Piedras, justo antes del balneario Buenos Aires, que era un lugar de un tradicional pesquero. Ahí la playa la usa muy poca gente, porque es una playa peligrosa, y es un tradicional pesquero adonde la gente de Maldonado iba básicamente en sus camionetas, en sus autos, entraba a esa zona de playa e iba con las cañas, los riles, etcétera. Era un lugar de otro tipo de uso y que no generaría daños ambientales, por el tipo de anteplaya y de playa que hay. Lo consultamos con Prefectura y con Bomberos, y el prefecto y el jefe de Bomberos coinciden en que es un lugar sin riesgos para un evento multitudinario.
RA —¿Por qué no se consultó a la Dinama, por qué la Intendencia no comenzó a trabajar en coordinación con la Dinama?
EA —Primero, porque no es un espacio de playa, es de anteplaya. Ahí había estacionamiento de vehículos, no nos pareció lo correcto.
NB —De acuerdo a lo que han dicho el subsecretario de Medio Ambiente, Rucks, y el propio director de la Dinama, según la normativa un evento como este requería una autorización ambiental, que es una licencia que expide la Dinama para la utilización de espacios como ese. Al parecer, eso es lo que ellos cuestionan que no se hizo.
EA —Está bien. ¿Sabe cuántos eventos se hicieron en lugares de playa a fin de año? Tres o cuatro. No pasó nada con ninguno de los otros eventos.
NB —Para ninguno se hizo ese trámite, ninguno tuvo la autorización ambiental.
EA —Hicieron eventos por ejemplo en estacionamientos de los paradores de playa. Y se hicieron el año pasado y se hicieron este. Este evento el año pasado se hizo en Montoya y tampoco tuvo autorización ambiental.
RA —Pero la Dinama al final lo terminó multando.
EA —Al parador terminó multando, no a la empresa.
RA —Pero por organizar este evento.
EA —Un parador autorizado de playa. Ahí hay todo un tema, faltaría definir una coordinación. Después de esta experiencia, me parece que falta definir una coordinación mayor. Pero nosotros en la playa no hacemos las cosas solos, de hecho invitamos a la Dinama a revisar uno por uno los paradores eventuales y permanentes de playa, que son más de 20 en toda la costa, para decidir qué hacer este año. Recorrimos todos los paradores por invitación nuestra. La directora de Medio Ambiente de la Intendencia, la ingeniera Betty Molina, invitó y coordinó con técnicos de la Dinama y recorrieron todos los paradores. Se terminó el último parador, los últimos permisos, poco tiempo antes de la temporada, y el tema de la fiesta pasó desapercibido, no se habló de eso, ni siquiera se cuestionó.
El cuestionamiento vino cuando unos vecinos empezaron a decir por mail que había máquinas rompiendo médanos en la playa. Lo cual no era cierto. Ahí, por medio de las redes sociales, detectamos quiénes empezaron con esa manija, quiénes son, los tenemos conocidos acá en el departamento, sabemos quiénes son. Empezaron con esa manija a alertar a la Dinama de que estaban destruyendo.
NB —¿Qué quiere decir con eso de que sabe quiénes son?
EA —Ante eso, aparece una denuncia de un edil del MPP conectándose con la Dinama para hablar del desastre, que rompen los médanos y no sé cuánto, e incluso dice cosas vergonzosas, como que quién sabe cuántos dólares se le dio a la Intendencia por esto. Lo cual es mentira, ni un dólar, nada, la Intendencia cedió el espacio gratuitamente.
RA —¿La Intendencia no recibió ningún tipo de beneficio económico por la autorización de esa fiesta?
EA —Nada, fue gratuito. El beneficio que recibe es que la gente haya trabajado en el lugar, lo que disfrutan los jóvenes, el espacio de divertimento turístico para jóvenes, que es muy importante en una temporada de verano.
NB —¿Usted sostiene que hay argumentos políticos o que hubo argumentos políticos antes que técnicos a la hora de oponerse a la instalación de la fiesta? Porque la Dinama se había opuesto y había solicitado parar con las actividades de montaje antes de que la fiesta transcurriera.
EA —La Dinama recibe denuncias de vecinos, responde a una denuncia de vecinos. Y yo digo que sabemos quiénes son los vecinos ahí.
NB —¿Qué quiere decir con “sabemos quiénes son”?
EA —Hay dos o tres vecinos que denunciaron, pero hay 10 o 12 vecinos que están de acuerdo y comparten la idea de que en ese lugar se puede hacer esto.
NB —De todos modos, luego de esa instancia que transcurre alrededor del 20 de diciembre, la empresa presenta la solicitud para obtener la licencia ambiental y la Dinama se la deniega.
EA —La empresa cuando se entera de eso hace la gestión. El dato que tengo yo como Intendencia es que el día antes de la fiesta recibo un mail de la Dinama a las 11.30 de la mañana, Prefectura lo recibe ese día, pidiendo suspender el armado del estrado. Nosotros mandamos un técnico de la Intendencia ahí, con el mail, fue la Prefectura con el mail, pero el mail decía “suspende el armado del estrado” y el estrado ya estaba armado. No dice nada de suspender la fiesta, no hay un solo renglón referente a que la fiesta se suspenda. Entonces la fiesta se hizo, el estrado ya estaba armado y la fiesta se hizo.
NB —Usted no estuvo enterado de que la Dinama, antes de hacer esa comunicación, le había negado el permiso a la empresa, le había pedido algunas modificaciones en el planteo que había hecho, algo que la empresa no terminó de concretar.
EA —Los permisos se dan y después se autorizan o no se autorizan definitivamente, pero nosotros dimos permiso para iniciar la instalación de eso. Se autoriza o no se autoriza.
RA —Ahí está el punto, la Dinama dice que ustedes dieron el permiso sin la autorización de la Dinama, que es a quien le competen este tipo de situaciones.
EA —Ahí es que le digo que no hay un protocolo claro referente a quién tiene la competencia sobre ese lugar, porque no llega a la playa, esto está en la anteplaya.
RA —¿Qué le exigieron ustedes a la empresa en cuanto al montado del evento y los recaudos que debía tener, teniendo en cuenta los daños que se podían producir de entrar con vehículos pesados?
EA —Todo eso se hizo, porque la directora de Medio Ambiente de la Intendencia, que es ingeniera agrónoma, conoce y hace años que trabaja en la costa, dio las indicaciones necesarias de cómo armar, por dónde circular con las máquinas que llevaban los materiales. Se indicó que se hiciera un vallado de la costa para que no se afectara el médano de la primera rompiente, por atrás del médano de la primera rompiente. Se indicó que no se circulara por los pequeños médanos; los médanos que hay ahí son de 1,5 metros, 1,4, 1,6 el que tiene más o 1,7. Son chiquitos, son pequeñas ondulaciones con vegetación. Se indicó que no se circulara por ellos, que se circulara por los valles, por los lugares por donde circulaban los autos, que se hiciera una caminería y circularan por ahí.
Todas las instrucciones se le dieron y todas se cumplieron. La empresa incluso cerró y valló aquellos lugares que había que proteger para evitar que se dañaran. Hizo un trabajo muy prolijo. A tal punto que ahora las instrucciones de Dinama para el desarmado –pararon el desarmado por tres días, “no toquen nada, vamos a dar las instrucciones para el desarmado”– son las mismas que dimos nosotros para el armado: circulen por el valle, utilicen la caminería… Las instrucciones que nosotros le dimos a la empresa para el armado fueron las mismas que la Dinama les dio para el desarmado.
RA —Usted dice que no está claro el protocolo, pero hay un decreto, el 349/005, que señala que “las actividades, construcciones u obras que se realicen dentro de la faja de defensa de la costa deben tener autorización de la Dinama”. No habla de playa o anteplaya, como usted dice, sino de la faja costera en general.
EA —Sí, dice a 200 metros de la costa. Imagínese lo que pasa en 200 metros de la costa. Hay construcciones, hay edificaciones, hay edificios. Yo recuerdo claramente que hace 15 años, cuando fui intendente, estaba haciendo la ruta de la Barra a Manantiales, la doble vía frente a Manantiales, y como era a 200 metros de la costa apareció una notificación de Medio Ambiente de que paráramos la ruta. La ruta estaba a medio hacer y si no la terminábamos quedaba esa zona trancada. A veces se toman decisiones desde el mostrador de Montevideo sin saber lo que impactan y sin tener verdadera noción de lo que se está haciendo.
Me parece que lo que falta es coordinar más, pero no coordinar la Intendencia con la Dinama, sino también la Dinama con la Intendencia. Si vienen a coordinar que coordinen en todo, porque cuando se rompió la costa de Maldonado, se rompieron los 100 kilómetros de costa, con daños imponentes, no apareció nadie de la Dinama, ni siquiera a sacar una foto, ni a interesarse por lo que había pasado en la costa, ni a preocuparse de que se arreglaran; se arreglaron y ni siquiera preguntaron. Tuvimos que meter máquinas en las playas, en los médanos, en la arena de la costa para recomponer espacios de costa destruidos. Y no apareció nadie, ni a preguntar, ni a ver, ni a interesarse, ni siquiera a poner un peso. Entonces la coordinación tiene que ser completa. A eso me refiero. Es muy fácil venir y decir “yo mando acá”, pero después no estoy todo el año en lo que tengo que estar.









