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Entrevista central, martes 12 de diciembre: Jorge Grünberg

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EC —A eso iba cuando decía que en principio parecía que tu visión a propósito de este proyecto y de esta apuesta no era demasiado elogiosa. Tengo acá un par de frases: “Significa que en este debate entre dos visiones de país, estamos optando por anclarnos en una visión industrial del siglo pasado. Una visión basada en una concentración productiva centralizada en grandes complejos fabriles y dependiente de técnicos y tecnología extranjeros”.

JG —A eso me refiero, no hay nada que yo critique de la empresa ni del país del que viene, digo que me parece que en este proyecto en particular estamos siendo poco exigentes. Con la inversión que va a hacer el país deberíamos apuntar, como en todas las demás inversiones –no me refiero solo a UPM, sino a cualquier otra inversión en la cual estemos haciendo una inversión–, a inversiones en las cuales en el mediano plazo los uruguayos podamos participar en el diseño de los productos, en el desarrollo tecnológico. Que mañana exista un papel marca Uruguay, un papel con tinta de alta tecnología, una manera de producir pulpa de celulosa con aporte uruguayo de conocimiento. Hay muchos ejemplos en el mundo de lo que significa atraer inversiones inteligentes o inversiones de alta tecnología.

EC —El gobierno casualmente pone el énfasis por ese lado. Cuando se destaca por qué le resulta importante a esta administración un proyecto como el de UPM se menciona por un lado, sí, la cantidad de puestos de trabajo que están en juego, lo que va a dinamizar la economía del país, lo que va a agregar al producto bruto interno, pero algo más. El mes pasado entrevistaba acá mismo a la ministra de Industria, Carolina Cosse, y ella resaltaba que la negociación con UPM se inscribió dentro del programa que el gobierno está siguiendo e incluye factores como estos que enumeraba.

(Audio Carolina Cosse.)

Nunca un acuerdo de inversión estableció compromisos. Por ejemplo, la empresa va a poner US$ 1,5 millones durante 23 años para generar un fondo de innovación, de investigación científica y tecnológica; va a proveer US$ 10,5 millones para ayudar a los programas de mejora de la calidad del agua del río Negro; va a proveer hasta US$ 1,5 millones a la par del gobierno para generar programas de capacitación; va a realizar una inversión que estimamos en US$ 200 millones para adecuar el puerto para el manejo de la mercadería de pasta de celulosa. Nunca se llevó adelante un acuerdo con esta antelación y con una enorme cantidad de condiciones que hasta ahora no se habían dado. ¿Y por qué? Porque Uruguay ha aprendido de otras inversiones y en función de la experiencia acumulada estamos comprometiendo a la empresa a embarcarse con nosotros, por ejemplo, en un programa de desarrollo de proveedores. Nos interesa que esto derrame en la industria nacional, que derrame localmente.

(Fin audio.)

EC —¿Cómo ve esa defensa que hace la ministra Cosse de estos aspectos del acuerdo?

JG —No tenemos discrepancia con la ministra Cosse. Es cierto, el proyecto incluye US$ 1,5 millones para un fondo de innovación sectorial que después de 23 años va a representar menos del 1 % de la inversión. Es a eso que me refiero, creo que la inversión en conocimiento tiene que ser central a la naturaleza del proyecto y que entonces cuando UPM decida que quiere instalarse en Uruguay no sea solamente por la seguridad jurídica o política y por las exoneraciones fiscales, sino porque Uruguay le va a brindar en el mediano plazo una plataforma de innovación, porque va a haber investigadores uruguayos, institutos de investigación uruguayos, empresas proveedoras uruguayas que le van a brindar aportes como parte de su cadena de innovación global. Entonces se va a derramar conocimiento hacia dentro del Uruguay, y después de unos años va a haber una cantidad de ingenieros formados en Uruguay, gerentes formados en Uruguay, se van a haber fortalecido empresas proveedoras uruguayas, se van a haber fortalecido universidades e institutos de investigación, vamos a poder hacer acuerdos con universidades finlandesas. Ese es el enfoque al que me refiero.

EC —Revisando el acuerdo, en la página 51 aparece el Fondo de Innovación Sectorial, con esos recursos que después se mencionaban, y dice más adelante: “Ese fondo financiará total o parcialmente las siguientes actividades: centro tecnológico forestal maderero, centro tecnológico en bioeconomía, proyectos de I+D+I, programa de becas para maestrías y doctorados, centro de desarrollo empresarial, programa de desarrollo de proveedores nacionales, iniciativa del río Negro, capacitación y asesoramiento laboral" (esto último  específicamente en la fase de construcción). ¿Esto va en la dirección que tú planteas?

JG —Sí, claro, son titulares, pero estamos hablando de US$ 1,5 millones al año.

EC —Ese es uno de los puntos críticos.

JG —Claro, estamos hablando de titulares que son sumamente valiosos, nadie tiene el desarrollo, pero son 10 titulares y estamos hablando de US$ 1,5 millones al año, completamente insuficiente. Cuando uno quiere ver la naturaleza de un proyecto tiene que estudiar su presupuesto, y aquello que es el 1 % del presupuesto generalmente no refleja de ninguna manera el espíritu del proyecto. En este proyecto industrial los uruguayos no vamos a estar involucrados en el diseño de productos, no vamos a estar involucrados en la investigación de nuevos procesos. Solamente vamos a estar involucrados, como en la primera planta de UPM, en la producción industrial y en el transporte. Creo que hay que mirar otros ejemplos.

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