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Entrevista central, martes 12 de diciembre: Jorge Grünberg

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EC —Usted está sugiriendo un relanzamiento del debate y eventualmente una renegociación después, un segundo capítulo en las negociaciones a partir de la incorporación de otros puntos de vista como estos, los que usted representa.

JG —No me gusta mucho el término debate, porque en Uruguay a veces lo hemos usado como sustitución del verbo decidir, en vez de decidir hay que debatir. Pero sí un nuevo diálogo, en el cual los colegas que están en el gobierno –realmente tengo la mejor opinión de todos los que conozco que han estado involucrados– llamen a los que estamos en el sector de producción de conocimiento para tener un diálogo creativo, invitar a nuestros colegas finlandeses, invitar a los representantes de UPM, a quienes conozco también. Además UPM no es un extraño en Uruguay, ya hace años que está, ellos saben que el país metafóricamente casi fue a la guerra con Argentina por defender su acuerdo con UPM. UPM sabe que Uruguay es confiable, está aquí para el largo plazo, entonces creo que si hiciéramos un equipo un poquito más amplio, con visiones más diversas, podríamos interesar a UPM a realizar un perfil de proyecto donde no se pierda ni un centésimo, donde no se pierda ni un puesto de trabajo de los que están hoy allí, pero que se perfile hacia algo que le deje más valor al país en el mediano plazo, no como el actual, que es un proyecto industrial muy parecido al que hoy existe.

EC —Tengo dos tipos de mensajes. Unos que dicen, por ejemplo, “qué fácil es criticar”. Y otros que preguntan si usted representa o se considera parte de algunos de los sectores de izquierda más radical que han hecho algunos planteos parecidos a propósito del modelo de primarización que estaría en juego con una inversión como esta, etcétera.

JG —Yo no soy parte de ningún sector, ni de izquierda radical ni de derecha radical, soy parte de una visión de país que muchos compartimos y que espero que sea la que predomine, y es que tenemos que ser un país de conocimiento, un país educado, un país que compita en base a la producción del cerebro y la inteligencia de los uruguayos y no en base a sueldos bajos y a industrias extractivas que salen de lo que sale del suelo. Esa es mi visión. Estoy seguro de que hay personas en todo el espectro político que están de acuerdo y me parece bien, pero yo no represento a ningún sector político.

En cuanto a que sea fácil criticar, no. Es difícil criticar, porque cuando uno critica lo critican a uno; al contrario, es mucho más fácil ir con la corriente. Yo no tengo aquí ningún interés en particular, no participo en la cadena forestal, solo tengo interés en un Uruguay próspero en el futuro. Además estoy convencido de que la única equidad sostenible, la única manera de pasar a todos los uruguayos a la clase media, que es lo que hay que hacer, es creando un Uruguay inteligente y próspero.

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EC —Nos hemos concentrado mucho en el planteo que usted hizo el domingo en esta columna referido al acuerdo con UPM. Pero en esa visión que defiende, ¿qué otras negociaciones habría que encarar, podrían encararse?

JG —Creo que tenemos que aprovechar que tenemos un servicio diplomático y una conducción diplomática muy respetados en el mundo, incluso somos parte del Consejo de Seguridad en este momento, para organizar nuestra búsqueda especializada de inversiones. Un país chico como Uruguay no tiene que salir a buscar inversiones cuyo perfil sean las industrias extractivas, como las que salen del suelo o las del clima, ni tampoco inversiones que se basan en sueldos bajos, como el ensamblado de vehículos, etcétera. Tenemos que tener una política activa, inteligente, de salir a convencer a empresas internacionales de que inviertan en Uruguay en centros de diseño, en centros de desarrollo, en laboratorios de investigación.

Eso es difícil, pero es factible y nos va a poner en un círculo virtuoso, porque para poder atraer a esas empresas les tenemos que mostrar que tenemos gente formada, entonces vamos a hacer esas inversiones, y porque vamos a estar en formación vamos a traer inversiones extranjeras, que a su vez van a generar más personas formadas. Ese tipo de círculo virtuoso es el que nos va a permitir desarrollarnos. Tendríamos que tener un agregado cultural en el Silicon Valley, y nuestras representaciones en Inglaterra, en Israel, en Francia deberían estar trabajando activamente con las grandes multinacionales del conocimiento, farmacéuticas, de comunicación, de informática, para convencerlas de que Uruguay es un excelente lugar donde poner su laboratorio de investigación y adaptación para América Latina.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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