
EC —Es responsable, por ejemplo, de la cúpula del Parlamento de Berlín, del Reichstag.
MA —Desde luego; no lo conozco, debería ir. Recuerdo un pequeño proyecto en la ciudad de Nimes, muy próximo a una vieja construcción que se mantiene maravillosa, un pequeño templo romano, y él hace una especie de juego, con una contemporaneidad sin concesiones. Un gran arquitecto, realmente, un tipo interesantísimo. Lo que sí conozco directamente es lo que hizo en Buenos Aires para el Banco Nación, Macri antes de ser presidente decidió captarlo para su gobierno departamental allí en parque Patricios. Excelente proyecto, como tantos otros de este hombre.
EC —O sea que esa firma, si se diera, la del arquitecto Foster, sería una tranquilidad para usted en cuanto al proyecto. De todos modos, usted insiste mucho en que hay que tener especial cuidado con el patrimonio, tanto el de construcciones que hoy existe como el natural en ese lugar. ¿A qué se refiere?
MA —No, me refiero fundamentalmente a la bahía, porque se ha transformado geográficamente. ¿A quién le preguntaron eso? ¿Consultaron a alguien, tal como dice nuestro programa? ¿Qué es esto de poner toboganes y toboganes y puertos graneleros?
EC —¿Y en el entorno del dique Mauá?
MA —Depende del proyecto, que no conozco, de lo que pueda hacer Foster, pero confío mucho en la calidad de él y su equipo, muy numeroso y muy talentoso. De cualquier manera, no porque sea Foster uno tiene que aplaudir de inmediato y sin considerar. No soy yo quien va a determinar eso, va a ser la Comisión de Patrimonio, desde luego, a quien le corresponde. Justamente, cuando estuve en la presidencia de la Comisión sugerí, y el gobierno central lo aprobó –en aquel momento era el gobierno del doctor Sanguinetti–, que la faja costera desde la línea de edificación hacia el agua fuera patrimonio nacional. Que estemos vendiendo parte de ese patrimonio nacional me preocupa de verdad.
EC —Esa es su discrepancia fundamental, el hecho de que se vendan los predios.
MA —Claro, porque no es necesario vender para hacer una buena arquitectura.
***
EC —Su otra preocupación es el trazado de la vía férrea para transportar la celulosa que se produciría en la segunda planta de celulosa de UPM, desde el centro del país hasta la capital, para que salga con destino a los mercados compradores. Usted prefería que la producción se sacara por Puntas de Sayago.
MA —Sí. En primer lugar dos puntualizaciones. De entrada demostré mi entusiasmo para que venga una inversión de las características de esta, con compañías que me demostraron claramente, a mí y sobre todo a mis colaboradores que estaban vinculados al ordenamiento territorial y al medioambiente, que la conducta de esta empresa era la apropiada, como lo demostró el juicio internacional que tuvimos.
EC —Usted era ministro de Vivienda y Medio Ambiente cuando se dio aquel litigio.
MA —Claro, y tuve excelentes colaboradores, como la directora de Medio Ambiente, Alicia Torres, y en ordenamiento territorial Roberto Villarmarzo.
EC —Su discrepancia no es con la inversión de UPM 2.
MA —No, al contrario, contentísimo de que esto posibilite la reestructuración ferroviaria, que evidentemente los partidos tradicionales dejaron un poco en stand-by, pero también nosotros, que hacía dos años y algo que estábamos gobernando. Esto nos posibilita hacerlo, aplaudo calurosamente.
EC —Entonces, ¿dónde está la inquietud?
MA —¿Cómo entran a Montevideo?, ¿cómo no nos van a explicar eso a los montevideanos? Lo dice claramente nuestro programa de gobierno. No nos han explicado, estuvimos esperando 18 meses. Ahora algunas explicaciones se han brindado, pero todavía hay zonas en Montevideo donde ferrocarril y automóviles van a estar en el mismo nivel. Siempre ha pasado, pero nunca había habido el parque automotor que hay hoy, que ha crecido sideralmente en el Uruguay. Y me alegra, no puedo creer que hasta en las cooperativas de ayuda mutua, en las que también participé, tantísima gente pueda haber comprado un autito ahora. Pelechó la gente uruguaya, me alegra y aplaudo. Si me permitís hacer un apoyo a mi fuerza política, creo que en gran medida esto se debió a la conducta económica que hemos tenido y a la conducta política de sensibilidad para beneficiar a los menos privilegiados.
EC —Pasó el aviso.
MA —Pasé el aviso, claro, porque algunos me han dicho “estás atacando”. Yo no ataco al gobierno, ataco la incongruencia que a veces tenemos dentro de nuestra propia fuerza política.
EC —Para usted lo adecuado era que el trazado ferroviario para llegar a la costa del Río de la Plata fuera a parar a Puntas de Sayago, con ese desarrollo que está previsto de las instalaciones portuarias hacia el oeste.
MA —Claro, pero no lo digo yo… Hace más de 10 años en el piso 25, donde están alojados los técnicos, excelentes técnicos, que ha tenido la Intendencia de Montevideo y que sigue teniendo en materia de ordenamiento territorial, lo vienen programando así, incluso señalando cómo se podrían hacer las expropiaciones para no seccionar ámbito rural, con gran cuidado y gran meticulosidad. Uno de ellos fue un diputado que todo el mundo respeta, como es el ingeniero Battistoni, por ejemplo. Pero hubo otros. La idea era que el ferrocarril atravesara la ruta, viniera por el oeste y entrara por detrás del Cerro hasta Puntas de Sayago, donde por otra parte nuestro gobierno adquirió más de 100 hectáreas. Se nos dijo entonces que era muy caro y muy lento.









