

"No es la primera vez que lo digo, pero no por reiterativo para mí deja de tener
importancia: no debe haber un lugar, una reunión, un grupo de gente que me haga
sentir tan oriental y tan uruguayo como un acto del Partido Nacional.
Les quiero contar cómo llego, cómo vengo, cuál es mi rol, y lo quiero compartir con
ustedes porque quien les habla tuvo el honor más grande que puede tener un
servidor público, que es haber sido presidente de todos ustedes.
Pasado un año y algunos meses, es una especie de, no rendición de cuentas, de
contarles cómo uno se ha sentido. Y cuando se empieza a asentar, a decantar esos
días de adrenalina, de pasión, de ganas, les cuento que estoy tranquilo, estoy
satisfecho, no estoy conforme. Tuvimos aciertos y como toda obra humana, tuve
errores, pero siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros
compatriotas.
Llego entonces, para mí, con una característica que es muy linda, que es propia, que
la mamé de chico, pero que la elegí, que no me fue impuesta: hoy llego como
militante del Partido Nacional, en el llano, entre ustedes, donde me gusta estar, como
servidor público, ahora con los militantes. Y llego hoy aquí y ahora, yo les voy a
hablar del día de hoy, no les voy a hablar para atrás y quizás algo para mañana. Y
también lo voy a hacer con un profundo respeto por todos y cada uno, por hombres y
mujeres del Partido Nacional que acá están, y los que no están, que ocupan un largar
de responsabilidad, no me corresponde ni quiero, porque ellos son los que están
dando la cara todos los días y haciéndole esfuerzo. Y estoy hablando de intendentes,
senadores, diputados, alcaldes, concejales, un concejal vecinal, todos ellos hoy son
los que nos representan y están llevando adelante la voz de nuestro Partido
Nacional. Pero sí hoy, aquí y ahora, siento la necesidad de hacer o dejarles algunas
reflexiones.
La primera, y parte desde el servidor público, qué cosa más linda que servir al país, a
otro, a un puñado, a todos, es una expresión de la más pura generosidad. Y el
instrumento que elegimos nosotros, hay otros, hay ONGs, hay clubes, hay
comisiones fomento, hay todo, por suerte, nosotros elegimos la política, la política
que es y debe ser una actividad honorable y la tenemos que cuidar.
Para que la política sea honorable, honorables deben ser los políticos. Y no estoy
hablando sólo de honestidad, estoy hablando de justicia, estoy hablando de esfuerzo,
estoy hablando sobre todo de creer. Y tenemos que cuidar el instrumento. Ahora se
dice que la democracia y la política está en crisis, desde que tengo uso de memoria
está en crisis, es más, nací y ya no había política, había dictadura, así que que nadie
me diga que los tiempos pasados fueron mejores.
Pero como hay que cuidarla, porque creemos en el instrumento y creemos en el
instrumento Partido Nacional y sabemos que en este momento que estamos viviendo
de interfase en algunas generaciones, hoy se exigen respuestas más rápidas. ¿No es
lógico que así sea en el mundo interconectado que vivimos? Y yo pregunto y
contesto; es mucho mejor que se exijan respuestas más rápidas, porque si la política
es más lenta que la necesidad de la gente, no es la gente que tiene que frenar, es la
política que tiene que apurarse en dar soluciones.
Eso es un desafío enorme, porque tenemos nuestros mecanismos, porque tenemos
nuestra institucionalidad, nuestra separación de poderes. Es el gran desafío que
tenemos.
Hay un tema que todos hablamos hasta sin saber, que es de la famosa inteligencia
artificial. Bueno, y yo lamentablemente he visto que se lo plantea como el problema
de la inteligencia artificial. Si nosotros abarcamos o encaramos un tema ya desde el
punto de vista del problema, no tenemos tiempo de darle una concepción positiva. Y
la tecnología siempre ha tenido sus problemas, desde la primera revolución industrial,
ahora siempre ha sido un avance para la humanidad. Y la inteligencia artificial tiene y
debe y puede, y abracémosla como una manera de acelerar la política y que sea
mejor y que se resuelvan antes los problemas.
La política como instrumento hay que cuidarlo también en el tono, porque si
realmente, como yo creo que se hace por la mayoría de los dirigentes políticos del
país, y no estoy hablando del Partido Nacional, yo no soy aquellos que pasan una
raya y que cree que los que están de mi lado están bien inspirados y del otro lado
están mal inspirados. Podemos discrepar, pero hay gente bien inspirada en todos los
partidos políticos.
Por eso mi preocupación es que a veces cuando abarcamos algunos temas, de
alguna manera uno ve que se empieza a ir la discusión y ya no es en la situación de
ese oriental, de ese uruguayo, de ese que eligió nuestro país, sino que es un
enfrascamiento entre los partidos o los políticos. Y flaco favor le hacemos a la política
si termina siendo un concurso de egos, el insulto o el agravio. Si no podemos
resolver las cosas de la gente, por lo menos tengámosle respeto.
Esto no es ni significa callarse la boca. ¿Desde cuándo un blanco se calla la boca?
Pero es tener claro qué somos y a dónde vamos. Estoy ya quedando medio veterano
y reiterativo, pero no por reiterativo para mí en lo personal y espero que para ustedes
tampoco dejen de tener vigencia: firme con las ideas y suave con la persona.
Porque ¿saben qué? Siempre que alguien no puede sostener sus ideas o que no las
quiere o que no las sabe expresar, recurre al agravio. Y como yo pertenezco a un
partido político que se dio en su escudo, nada más ni nada menos que somos idea,
no tenemos tiempo para otra cosa. Y cuando decimos somos idea, aquí quiero hacer
hincapié en otra cosa que está cuajando, está de moda, yo qué sé, que es que
cuando se aborda un problema, un tema nacional, hay que hacerlo sin ideología. O
sea, ¿alguien cree que una persona realmente puede no tener ideas? Nosotros
somos esencialmente cuerpo, intelecto, corazón y somos idea y eso lo tenemos que
defender. Y la segunda frase, fíjense qué actual. Estuve leyendo hace unos días
cómo fue confeccionándose este escudo, pero lo podríamos haber hecho hoy: la
unión nos hará fuerza.
Ahora, y esto no pretende ser un trabalengua, estoy desentrenado realmente. Así
que voy a tratar de que se entienda. Somos idea, la unión nos hará fuerza. ¿De qué
unión estamos hablando? Yo interpreto, déjenme, que estamos hablando de dos
tipos de uniones. La primera que es la que uno no entiende la actividad política de
gobierno si no es para unir. ¿O no vemos todos los días en otros lugares del mundo
presidentes que insultan, que agravian, que descalifican, cuando tendría que ser el
padre de una gran familia? Y estoy hablando de todo el abanico.
Y por eso, la unión es cómo concebir nuestro país. Pero lo voy a decir desde algo
simple, para no dejarlo en abstracto. En una policlínica de barrio, de cualquier barrio
acá de Montevideo, una policlínica rural, cuando se forma una comisión, cuando se
necesita una silla odontológica, o que llegue la ambulancia o los remedios, ¿quiénes
están ahí? ¿Hay los vecinos tipo A, tipo B? No, ahí está el pueblo unido, de ese
pago, de ese barrio que son blancos, colorados, frentistas, del Partido Independiente
y orejano. Y si eso es, y vuelvo al principio, si ese es el reclamo, y nosotros debemos
de ser intérpretes del reclamo, ese es el reclamo. No se le pone color, no se lo
marca, y por eso eso es algo que tenemos que hacer como lo hemos hecho, que
heredar de tantos años de lucha, pero practicarlo todos los días. Porque con la
sangre fría, y acá por supuesto pido disculpas, es un bollo, con la sangre fría somos
casi todos mansos. El tema es cuando uno le agrega pasión, la lucha diaria, pero ahí
es donde tiene que primar el concepto de unión.
Y vamos a mirar un poquito, un poquito mínimo por el espejo retrovisor. Cuando nos
tocó gobernar el país, o cuando los compañeros le toca en las intendencias, se
gobierna desde la unión, pero para poder gobernar desde la unión hay que elegir un
camino, hay que elegir una prédica que sea en ese sentido. ¿Alguien cree que uno
puede unir en el gobierno si llegó dividiendo en una campaña electoral o en su vida
política? Nadie. Por eso no hay que curar heridas, hay que no lastimar.
Y la otra unión, la que se une para mí más con el somos idea, que es cómo uno
avanza en los acuerdos políticos. Yo no conozco dirigente político que diga yo no
quiero acuerdo porque quiero ganar por ahí, o quiero votar por acá, o quiero
interpretar hasta allá, que es lo primero que tiene que haber. Y entonces, en estos
tiempos de acuerdos y de discusiones, ¿hasta dónde avanzamos? ¿hasta dónde
podemos caminar si realmente creemos que nuestra meta es la unión nacional?
¿Con quién formamos esa línea de aproximación a eso para que nos haga la fuerza?
Con los que tienen las mismas ideas. Ese es el límite, nos lo puso el escudo: la unión
hace la fuerza si somos ideas juntos.
Y para eso hay que pensar que cada individuo es distinto al otro y por ende una
suma de individuos, un partido político tiene matices y tiene diferencias. Ahora, lo que
hay que hacer es hasta dónde llegan los matices y las diferencias, y no estoy
hablando de comparecencia electoral, estoy hablando de cómo avanzar. Porque les
dije que les iba a hablar de hoy y no de otro día que algunos piensan y quieren,
razonablemente.
Pero, ¿saben qué? Hoy estamos gobernando, hoy estamos gobernando, no solo de
nuevo los intendentes y los alcaldes, los legisladores están gobernando. ¿O le
exigimos menos a nuestros legisladores por estar en la oposición? No, se les exige lo
mismo, la misma energía, el mismo afecto, la misma dedicación. Actúan en
consecuencia, gobiernan con otra responsabilidad, pero la dedicación, el respeto y el
afecto es el mismo.
Y por eso yo me quiero parar en el aquí y ahora, agradecerles a los que hacen el
esfuerzo, agradecerles más a los que están y no salen en la foto, pero todos los días
le dedican una partecita de su vida al país, al pago, al barrio, con el escudo del
Partido Nacional.
Somos idea, y yo creo que si hacemos una encuesta acá, entre todas las que
tenemos, hay una que nos mueve, que nos moviliza, que nos infla el pecho, que nos
hace andar por la vida contento, que es la libertad. Que a veces es como el oxígeno,
no nos damos cuenta que existe hasta que falta, pero si bajamos realmente a nuestra
vida diaria en las pequeñas cosas, en las pequeñas decisiones, en nuestro
pensamiento, en la oposición con otros pensamientos, es la libertad el motor
fundamental de cualquier individuo.
Ahora, está claro, porque si hay algo que yo me he vuelto con el tiempo es cada vez
menos ortodoxo, que no quiere decir que mis valores y principios los ande cambiando
según conveniencia, pero en la práctica soy cada vez menos ortodoxo. Porque qué
lindo ser ortodoxo y hablar de libertad cuando alguien no tiene laburo, no tiene casa,
no tiene salud, no tiene trabajo y no puede criar a sus hijos. Entonces la libertad tiene
que estar íntimamente vinculada a aquel concepto de que justicia es tratar desigual a
los desiguales.
Y por eso el Partido Nacional, que siempre tiene ese afán, esa vocación de libertad,
entiende que por alguna razón no todos han tenido la misma oportunidad. Y voy a
volver para atrás, bien cortito. Nuestro gobierno fue un gobierno profundamente
humanista y trató de ser justo en ese sentido.
Hoy me levanté temprano, miré para arriba y dije: las nubes pasan y el azul queda.
Pareció armado.
Le voy a contar algo muy personal. Cuando se empezó a terminar el gobierno,
después de muchos años, desde los 26, de dedicarle mi tiempo, mi vida al país,
primero como diputado, después como senador y después como presidente, creo
que cinco o seis meses antes empecé a sentir como una especie de melancolía de
que se terminaba, de que después de tantos años dedicados y compartidos con la
gente y habiendo llegado a la Presidencia de la República, el 2 de marzo del 2025,
de alguna manera esa herramienta tan linda, bien utilizada como el poder, ya no
estaba más.
Y ahí empecé casi como introspección a hacer una división que no es académica,
pero que a mí me llenó y mucho, que es la diferencia entre poder y autoridad. Y les
cuento que fue lo que pensé en aquel momento y cómo lo he ido elaborando.
El poder es algo formal, básicamente tiene inicio en la expresión de la voluntad
popular, en el voto. Es el voto, son los ciudadanos que te otorgan poder, que está
definida por la Constitución, por la ley. Y después está la autoridad, que la autoridad
es como algo mucho más abstracto cuando se te concede, o quién te la concede, o
por qué te la conceden. Y la autoridad tiene componentes que no necesariamente
tiene el poder, porque hay un lazo, un vínculo, uno a uno, entre muchos. Porque la
autoridad es intelectual, es moral, y sobre todo es afectiva. Y por eso uno, desde el
lugar que le toca, pensando muchas veces que la autoridad y el poder se podían
separar… Miren, si hay algo que me queda claro hoy en día, y que es un mandato
para todos nosotros, es que no se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene
autoridad.
Y esa autoridad intelectual, afectiva, no se construye de un día para el otro, de llame
ya. Es una construcción casi que imperceptible, es con acciones que no se publicitan.
Cuando durante tanto tiempo hablamos de la geografía humana, no es el solo hecho
de que te conozcan. Miren, me atrevo a decir que es casi lo mismo, de la misma
importancia, es que te conozcan, pero sobre todo conocer. No se puede gobernar un
país si no se conoce.
Y conocer es haber tenido la oportunidad de mirarse a los ojos, de conversar un rato,
de entender los sueños, las alegrías, las tristezas, las esperanzas, y cargarlas arriba
del hombro. Y es la suma de mucha gente a lo largo y ancho del país. La autoridad
tiene un componente de responsabilidad, porque en esta tarea hay alegría, hay
compromiso, que no es ajeno a tener responsabilidad.
Cada vez que uno habla, que uno dice, que uno firma, que uno convoca en un acto
que es teñido, empapado, inundado, y básicamente de confianza, cuando uno recibe
la confianza, la tiene que cuidar como un tesoro, hay que ser responsable en la
asunción de la responsabilidad y de la confianza.
Y por eso, lo del principio, con un profundo agradecimiento. Yo ya soy un viejo
militante, soy, sí, por suerte soy. Soy un viejo militante, pero yo no sé si les pasa que
cuando vas quedando más veterano, te permitís más emocionarte. Ya no tenés
complejo de que no me vean, complejo de que se me humedezcan los ojos. Y yo
creo que eso lo hace vivir a uno mucho más libre estas instancias. Y me llevaron de
chiquito a los actos del Partido Nacional. Y cada tiempo que pasa, cada día que
pasa, en el lugar donde esté, es que estoy más con ustedes. Mucho más.
Les voy a contar algo que me pasó hace unos minutos, en mi casa y después hace
unos minutos, que me acompaña hace muchos años. Ya hace más años de lo que
uno quisiera, esas noches tardes cuando recién salí electo diputado por Canelones, y
se empezaba temprano y se terminaba tarde, porque a mí me gustaba estar, me
gustaba ir, me gustaba compartir. Me acuerdo, este es un caso puntual, estar
volviendo por la ruta 74 rumbo a la 8, antes de pasar Suárez, y poner una canción. Y
en la época de los CD, y cada vez que pasaba esa frase de la canción, lo pasaba
para atrás. Porque es una frase que me gusta mucho, y que no sé si tiene sentido o
significado para ustedes, pero como tiene para mí, yo me voy a dar la licencia de
compartirla. Y esa canción dice: bórdenme una divisa que sea bien blanca, que diga
‘por la patria’ con letras anchas.
Muchas gracias."
Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=cMXtNvy373Q















