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Análisis de Exante: ¿Se está aflojando la recuperación de la economía mundial?

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Autor: Oto Godfrey | Wikimedia

 

EMILIANO COTELO: Ayer se conoció que el PIB de China creció solo 4,9% en el tercer trimestre, lejos de las “tasas chinas” que se solían observar en años anteriores y también lejos del 7,9% que había crecido en el segundo trimestre.

¿A qué obedece este enfriamiento de la economía china? ¿Cuánto están incidiendo los problemas en el sector inmobiliario, que tuvieron recientemente a las dificultades de Evergrande como buque insignia? ¿Qué está pasando con las otras grandes economías del mundo? ¿Se está aflojando la recuperación global? Lo conversamos en los próximos minutos con Tamara Schandy, socia en Exante.

ROMINA ANDRIOLI (RA): Empecemos por el último dato de China que comentaba Emiliano al inicio. Menos de 5% de crecimiento en China suena a mala noticia, más cuando en el conjunto del primer semestre el PIB había subido más de 10%. ¿Cuán esperado era este freno de la economía china?

TAMARA SCHANDY (TS): El dato resultó algo peor al que proyectaban analistas y bancos internacionales, pero las expectativas ya estaban en el eje del 5%.

El crecimiento de dos dígitos que tuvo China en el primer semestre fue en buena medida por la base de comparación. Estábamos comparando con los peores trimestres de actividad del año pasado, los más golpeados por el impacto inicial de la pandemia (que recordemos que en China se dio más al inicio del 2020 que en Uruguay y que en la mayoría del mundo occidental). El “rebote” fue rápido y en el tercer trimestre del año pasado ya teníamos una recuperación bien significativa. Desde esa perspectiva, es natural que cuando este año miramos el crecimiento interanual del tercer trimestre la tasa de variación sea más moderada.

Dicho eso, el 5% de crecimiento que proyectaban bancos y analistas para China este trimestre también contemplaba varios otros factores, diría esencialmente cuatro factores para ordenar ideas.

RA: Supongo que uno es el que ya mencionaba Emiliano al inicio, el de Evergrande.

TS: Sí, en realidad todo lo relativo al mercado inmobiliario y la construcción. Para ubicar a los oyentes,  recordemos que Evergrande es un conglomerado chino cuyo negocio principal es el de desarrollo inmobiliario, que hace poco entró en una situación de incumplimiento de pago de su deuda. Eso despertó temores de que se produjera una reacción en cadena que afectara de forma sistémica al sistema financiero, a los clientes que habían encargado proyectos a Evergrande y a sus acreedores. Eso no sucedió y por ahora el escenario central parece ser que va a ser un default “ordenado” y coordinado por el gobierno. Pero en cualquier caso ese caso es una manifestación de un mercado inmobiliario que probablemente creció “en exceso” en los últimos años, apalancado con mucha deuda y eso está llevando al gobierno a tomar algunas medidas y está naturalmente generando también incertidumbre de cara a nuevos proyectos.

En ese contexto, los indicadores de compraventas inmobiliarias y de nuevos comienzos de obras están mostrando caídas en la comparación interanual.

RA: Recién decías que el sector inmobiliario puede haber crecido “en exceso” en años anteriores. ¿Hay estimaciones de cuánto del crecimiento chino respondió a eso? ¿O cuánto puede caer el crecimiento chino en los años que vienen si este impulso se desvanece?

TS: Hace poco Kenneth Rogoff, que es un economista muy reconocido, ex economista jefe del FMI y actual profesor en Harvard, escribió que el sector inmobiliario y de servicios relacionados representa casi el 30% del PIB de China. Eso es más que lo que pesa ese sector en la mayoría de las grandes economías del mundo y es incluso más de lo que pesaba en las economías de España y de Irlanda antes de sus respectivas crisis inmobiliarias. Estados Unidos en su pico pre-crisis de 2008 no llegó a tener ese indicador ni en 20% según estimaciones de Rogoff.

En entrevistas de estas últimas semanas Rogoff dijo que el cambio de dinámica de este sector podría quitar al menos 2 puntos de crecimiento anual en China y dijo que contemplando encadenamientos en otros sectores ese impacto podría estar más cerca de 4 puntos de crecimiento. Esto quiere decir ver a China con tasas en el eje de 2%.

Obviamente el gobierno chino también entiende esto y está desplegando distintas iniciativas para que eso no pase; para lograr “rebalancear” el crecimiento y que haya más contribución del consumo y no tanto de la inversión al crecimiento, pero claramente hay un factor de riesgo en ese frente.

RA: Decías antes que había cuatro factores jugando en este enfriamiento de China. Hablamos ya del sector inmobiliario y de la construcción. ¿Cuáles son los otros tres?

TS:  Por otro lado tenemos temas asociados al suministro de energía. En estos últimos meses hubo cortes programados a industrias que son muy intensivas en energía, como la del acero o la del aluminio. También a otras importantes para China como la textil o la química. Se estima que aproximadamente el 40% de la actividad industrial de China estuvo en algún momento con corte de suministro. No en vano los indicadores específicos de producción industrial se han aflojado bastante. El dato de setiembre, por ejemplo, la mostraba solo 3% arriba de un año atrás. Es un crecimiento relevante, pero para los parámetros chinos es poco avance.

El tercer tema que se señala en los reportes de bancos internacionales y analistas que estudian detenidamente a China es el de los casos de COVID. Ha habido repuntes en varias zonas, que fueron contenidos con una política de confinamiento bastante dura, con impactos sobre el consumo y sobre la actividad de las empresas en estos últimos meses.

El cuarto elemento quizás es un tema por ahora más de clima de expectativas que de impacto tangible en la actividad, pero hay un contexto de incertidumbre relevante en torno a la regulación de algunos mercados. Me refiero fundamentalmente a lo que hace a las fintechs, a la industria de “gaming” (juegos en línea), a plataformas educativas. Son sectores en los que el gobierno está introduciendo cambios regulatorios, que pueden ser en pro de ordenar y mejorar su funcionamiento, pero que por lo pronto están teniendo fuerte impacto en el valor de las empresas que conforman esos sectores. Los elementos macro que mencionaba antes y estos efectos más sectoriales han hecho que la bolsa china fuera de las de peor performance en los últimos meses. El índice MSCI de China cayó casi 20% en el tercer trimestre.

RA: ¿Qué proyecciones se manejan para el cierre del año? ¿Se espera que se extienda este cambio de ritmo de la economía china?

TS: Se espera que este año cierre con un crecimiento en torno de 8%, lo que implica superar el 6% que marca la meta oficial. Sin embargo, eso es esencialmente por lo sucedido en la primera parte del año y por la comparación con una base “baja” en 2020. Recién decía que en el tercer trimestre China creció 5% interanual. Si lo miramos contra el segundo trimestre, el último dato marcó un avance de solo 0,2%: el PIB estuvo virtualmente estancado.

Para 2022, bancos y organismos multilaterales manejan un panorama más auspicioso. Sin embargo, como la base de comparación será más “normal”, tampoco vamos a volver a tasas de crecimiento de dos dígitos. Por ejemplo, el FMI estima que China va a crecer 5,6% en 2022, que no es muy distinto al ritmo de 5,5% que estima el Banco Central de China como ritmo de tendencia de largo plazo. Recordemos que China creció a un promedio del orden de 10% anual entre la década de 1980 y 2010, pero esa ya no es la referencia tendencial porque varios factores cambiaron. Entre los más sobresalientes menciono dos: que la población en edad de trabajar ya no está creciendo lo que crecía en aquel momento y que ya no hay el mismo espacio y/o apetito para invertir en infraestructura como entonces, en parte por los temas que antes mencionaba.

RA: Para terminar, ¿cómo están viendo las perspectivas de crecimiento en las otras grandes economías del mundo?

TS: En general seguimos con un panorama externo relativamente benévolo. El FMI publicó la semana pasada un informe proyectando que el mundo va a crecer 5,9% este año y 4,9% en 2022. Muchas economías ya han recuperado niveles pre-Covid y muchas de hecho retomarán el año próximo el nivel tendencial que hubieran tenido si el año pasado hubieran crecido normalmente, sin Covid.

Ahora, dicho eso, el FMI también señaló que la recuperación está perdiendo fuerza y destacó que el contexto es más incierto que algunos meses atrás, debido a la aparición de nuevas variantes de Covid y también por la intensificación de presiones inflacionarias en varios países (lo cual restringe el margen de acción de los gobiernos para implementar o mantener medidas de estímulo a la actividad económica).

En particular, nosotros estamos viendo con cierta preocupación el recorte de proyecciones en los países desarrollados. Bajó de 7% a 6% la proyección de Estados Unidos para 2021 y también corrigió en torno de medio punto los pronósticos para Alemania, España y Japón.

En síntesis, el caso base sigue siendo de crecimiento importante, pero las grandes economías están teniendo un desempeño un poco peor al previsto y eso nos debe dejar atentos respecto a la posibilidad de un escenario con menos crecimiento del que se proyecta hasta ahora. El hecho de que las bolsas perdieran firmeza y que los precios de varias materias primas tuvieran cierto revés también puede ser señal de ese mismo riesgo.

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