Editorial

Apuntes | Yamandú Orsi y la compra de un auto de alta gama con descuento: Entre lo que se sabe, lo que queda sin explicar y el debate ético

Foto: Comunicación Yamandú Orsi / Radio Carve

En Perspectiva · Apuntes – Yamandú Orsi y la compra de su Hyundai en 2025

En Primera Persona

Por Emiliano Cotelo

En Perspectiva

Miércoles 28.05.2026, 08.05 hs


Esta semana se generó una polémica por la compra de una camioneta Hyundai Santa Fe cero kilómetro que el presidente Yamandú Orsi realizó pocos días antes de asumir el cargo. El tema surgió a partir de un informe del programa Así Nos Va, de Radio Carve, conducido por la periodista Patricia Madrid, que analizó la última declaración jurada presentada por Orsi ante la Junta de Transparencia y Etica Pública (Jutep) y luego accedió a documentación enviada por Presidencia sobre la operación.

En esa declaración jurada figura una Hyundai 2025 valuada en $ 3.396.570, unos US$ 79.000 tomando la cotización de febrero de 2025. En su declaración anterior, de 2024, Orsi tenía otro Hyundai, del año 2020, valuado en unos US$ 29.000. Esa diferencia abría una pregunta sobre su patrimonio: de dónde había salido el dinero para la compra, dado que no surgía de la propia declaración.

Pero la documentación enviada por Presidencia, ante el requerimiento de la periodista, modificó el centro del asunto. Según una factura emitida el 21 de febrero de 2025, ocho días antes de la asunción presidencial, Orsi adquirió la camioneta por US$ 54.000. El vehículo fue vendido por Oliva Automotores, concesionaria oficial de Hyundai, y el precio de plaza informado para ese modelo era de US$ 78.990. La diferencia entre el precio de mercado y el monto facturado ronda los US$ 25.000.

Desde el entorno presidencial informaron a Así Nos Va que Orsi recibió una rebaja o descuento de aproximadamente ese monto. También señalaron que los US$ 54.000 facturados se integraron con la entrega de su auto anterior, el Hyundai 2020, y una transferencia bancaria. Sin embargo, no se detalló cuánto le reconocieron por el usado ni cuánto dinero transfirió efectivamente el ex intendente de Canelones.

El informe recordó que el artículo 9 de la Ley 19.823, que estableció el Código de Ética de la Función Pública, prohíbe a los funcionarios solicitar o recibir obsequios, gratificaciones, recompensas o ventajas de terceros, para sí o para otros, por actos específicos de su función.

Entre las repercusiones que tuvo el caso se agregó otro elemento. El 1° de marzo, Orsi y la vicepresidenta Carolina Cosse se trasladaron desde el Palacio Legislativo a la Plaza Independencia en otro Hyundai: un IONIQ 5 eléctrico, prestado por la empresa Fidocar SA para la ceremonia de asunción. En la nota se agregaba que Oliva Automotores, la empresa que vendió la camioneta particular a Orsi, es concesionaria oficial de Hyundai, mientras que Fidocar es representante de Hyundai en Uruguay. Ambas empresas figuran en el Registro Unico de Proveedores del Estado (RUPE).


Ayer, una pausa

Ustedes escucharon esta noticia ayer en nuestro panorama de titulares a las 7 de la mañana. 

Luego, como habrán notado, no incluimos el asunto ni en entrevistas ni en La Tertutlia de este miércoles. 

Cuántas veces hemos cuestionado a los políticos que lanzan opiniones y veredictos lapidarios a partir de un titular de prensa o un tuit y de esa manera cometen errores o enchastran injustamente a personas o instituciones… Bueno, partiendo de esa misma base nos pareció prudente esperar, por lo menos 24 horas, mientras la información disponible públicamente se ordenaba un poco más y mientras nosotros, desde En Perspectiva, realizábamos algunas averiguaciones más y gestionábamos voceros que estuvieran dispuestos a explicar las zonas grises que quedaban pendientes.  

Ahora sí, después de esa pausa y después de trabajar en la cuestión en la medida de nuestras posibilidades, quiero volcar algunos apuntes que he estado anotando.

Un error y sus consecuencias

Toda esta historia se desata a partir de un error o un descuido que figura en la declaración jurada que Yamandú Orsi presentó ante la Jutep en marzo del año pasado, al que después de sumaron problemas varios de comunicación y/o gestión de crisis.

En la declaración jurada figura como valor del vehículo una cifra en pesos equivalente a US$ 79.000, que era el precio en plaza de ese modelo 0 kilómetro. Pero el auto no vaía eso en el mercado, aunque lo había comprado unos días antes. Por el solo hecho de empadronarse y ponerse en circulación, un auto pierde un 20% de su precio. Concretamente, si Orsi quería vender el auto en marzo, nadie le iba a pagar US$ 79.000, entre otras cosas porque él lo compró a título personal, y no a través de una empresa, y entonces en esa transacción se pierde el IVA incluido en la operación inicial.

Es notable cómo ese paso en falso precipitó la polémica que vino después y que fue creciendo como una bola de nieve.

¿Por qué digo eso? Porque la periodista Patricia Madrid empieza su trabajo este lunes preguntándose cómo Orsi había obtenido los recursos para hacer ese pago, teniendo en cuenta el patrimonio que había registrado en su declaración de bienes del año anterior, 2024.

A partir de esa inquietud, realiza la consulta en Presidencia de la República y desde allí le informan que Orsi no había pagado el precio de lista sino que en la automotora le habían realizado un descuento, o una atención, de US$ 25.000 y por lo tanto la operación había sido por US$ 54.000, como puede leerse en la factura correspondiente, que la periodista recibe y que desde entonces circula y es pública. O sea, desde Presidencia se blanquea una información que casi nadie conocía: el descuento.

Y entonces se inicia otro debate, a propósito de si el presidente electo debió o no haber usufructuado esa bonificación, por qué se la hicieron y, eventualmente, si ese ahorro personal de Orsi tenía como contrapartida algún beneficio futuro para la automotora o para la marca del vehículo en su relación con el Estado. Concretamente, enseguida se agregó el dato de que tanto la automotora como el importador oficial de la marca figuran en el Registro Unico de Proveedores del Estado (RUPE), con lo cual se dispararon las especulaciones sobre eventuales

favoritismos en licitaciones o compras directas de autos, camionetas, buses, etc. 

Y apareció enseguida la asociación con lo ocurrido en 1º de marzo, cuando Orsi y Cosse utilizaron para su traslado un auto de esa misma marca, que gozó de una amplia visibilidad, seguramente favorable desde el punto de vista del marketing. Para enredar más las cosas, las fotos y los videos de los días previos al 1 de marzo, cuando se estaba realizando la adaptación necesaria en el techo del auto, muestran que en una de sus puertas tenía un ploteado de la automotora donde Orsi había efectuado su compra.

Siete apuntes

Es sorprendente la cantidad de dimensiones que tiene este caso. A continuación quiero comentarles algunas conclusiones que saqué y varias preguntas que quedan abiertas. 

Vamos por partes.

  1. Hay una discusión política de fondo que, sobre todo, está planteada dentro de la izquierda y que se resume así: ¿Era razonable que Orsi, el candidato impulsado por el MPP y ahijado político de José Mujica, tan caracterizado por la austeridad, comprara unos días antes de asumir un vehículo de alta gama cuyo precio en la versión Cero kilómetro es US$ 79.000? El contraste es enorme con el VW Fusca viejo que tenía Mujica y también con un sedán muy usado, que pertenecía al MPP, en el que se movía en su época de presidente y que era tan chico que le implicaba un gran esfuerzo cada vez que subía o bajaba de él. ¿No debió Orsi cuidar ese detalle?
  2. También es cierto que la decisión de Orsi tiene otro lado que casi nadie le reconoce: Ese auto que Orsi compró con su dinero está siendo utilizado todos los días por él para sus movimientos como Presidente de la República. En vez de recurrir a un vehículo oficial, Orsi se desplaza en su camioneta privada todos los días. Y en esa lógica tiene derecho a hacerlo en una unidad que resulte lo más confortable y segura posible porque con ella debe recorrer miles de kilómetros, empezando por el ida y vuelta de cada día a su casa, ubicada en Salinas, departamento de Canelones. Él decidió permanecer en su residencia familiar en vez de mudarse a la residencia de Suárez y Reyes, eso le implica viajes relativamente largos cada día, no se los carga a un auto del Estado, los resuelve por su cuenta pero quiere contar con la comodidad que corresponde a quien ejerce el más alto cargo de gobierno (y eso es sensato, más allá de que su mentor, Mujica, optara por lo contrario: el máxímo sacrificio).
  3. Por otra parte está el debate ético a propósito del descuento de US$ 25.000. Los críticos esgrimen el artículo 9 de la Ley 19.823, el Código de Ética de la Función Pública, que prohíbe a los funcionarios públicos “solicitar o recibir obsequios, gratificaciones, recompensas o ventajas de terceros, para sí o para otros, por actos específicos de su función”. Acá existen dos lecturas: Una, la que manejan en Torre Ejecutiva, es que esa norma no era aplicable a este caso, en la medida que cuando Orsi compró su camioneta no era todavía presidente de la República. La otra reconoce ese detalle formal pero enfatiza que debe tenerse en cuenta el espíritu de esa disposición, sobre todo porque la “atención” se concretó solo una semana antes de acceder al cargo, es decir con plena conciencia del poder que esa persona estaba por detentar. 
  4. Buena parte de esta polémica se disiparía si Orsi o la automotora explicaran cuál fue la justificación de ese descuento significativo de US$ 25.000. Las fuentes de Torre Ejecutiva que consultó En Perspectiva no respondieron esa pregunta; se limitaron a señalar que suele ocurrir que en el rubro automotor haya atenciones hacia personalidades públicas. Del lado de la empresa, en tanto, se nos contestó que los directores no harían ningún comentario al respecto. Es una pena que este punto quede en la oscuridad. Por ejemplo, capaz que la automotora simplemente quería facilitarle al presidente electo esa decisión que él habia tomado de usar su vehículo personal para sus movimientos de gobierno. Ese hubiese sido un escenario benóvelo. Más delicada y controvertida hubiese sido otra razón: que se le hiciera un descuento porque para esa marca y para esa automotora iba a ser una buena publicidad asociarse cotidianamente a la actividad del primer mandatario. En cualquier caso, las razones del gesto debieron haber quedado documentadas. Y eso no ocurrió, por lo que conocemos hasta ahora.
  5. Además está la discusión que se instaló esta semana sobre el auto que el gobierno entrante eligió para el desplazamiento de Orsi y Cosse el 1 de marzo del año pasado desde el Palacio Legislativo hasta la Plaza Independencia. Ya quedó dich: ese vehículo pertenece a la misma marca que el que Orsi adquirió con descuento unos días antes y aparentemente fue suministrado por la misma automotora. Como su visibilidad ese día beneficiaba a la marca, hay quienes sospechan que esa ventaja pudo haberse logrado con el descuento que Orsi tuvo en su adquisición. Las fuentes que consultó En Perspectiva en Presidencia señalaron que nada tuvo que ver una cosa con la otra. Indicaron que para ese ceremonial se buscaba un auto que fuera 100% eléctrico para dar un mensaje a favor de las energías renovables. Efectivamente, quien iba a ser secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, lo anunció el 18 de febrero del año pasado en una conferencia de prensa donde adelantó detalles de la jornada: “Uruguay se ha transformado en líder de la transformación energética y lo que tiene que ver con el medio ambiente, y ese componente lo queremos también dando una señal importante al ser trasladados en un auto eléctrico”. Se nos explicó que una vez que se definió ese criterio, se visitó varias automotoras y, luego de la recorrida, se optó por utilizar el Hyundai Ioniq 5 porque era el más apto para efectuarle las adaptaciones necesarias. Recordemos que era necesario retirar el techo vidriado fijo e incorporar las terminaciones correspondientes, incluyendo barras de sujeción, para que Orsi y Cosse pudieran viajar de pie saludando a quienes los esperaban a lo largo del recorrido. El semanario Búsqueda agrega hoy que hubo “otras propuestas”, “de las marcas BYD y Geely, por ejemplo”, que “fueron rechazadas, porque los vehículos eran híbridos, porque el contorno del techo que podía quitarse era demasiado pequeño o porque se trataba de una camioneta pickup” en la que el presidente y la vice tendrían “transportarse parados en la caja”. Según nuestras fuentes, la firma importadora del Ioniq5, Fidocar SA, accedió a entregarlo en préstamo para esa jornada. Esa explicación es interesante y tranquilizadora pero no tiene caracter oficial. Un proceso de selección como este debió haber sido transparente y formal, detallando los pasos que se dieron, la fundamentación de la resolución final y las condiciones, por ejemplo quién se hizo cargo de los trabajos de adecuación, etcétera.
  6. También digo que la escasa transparencia que existió con respecto a aquella parte del protocolo del 1 de marzo no es algo inédito. Yo, en mi carrera como periodista, me he encontrado con varios ejemplos de ese estilo. El sistema político debería haber aprendido de tantos tropezones del pasado y acostumbrarse a proceder de manera permanente con la mayor formalidad y rigor en el apego a la normativa vigente.
  7. Por último: llama la atención que en estos días no haya habido jerarcas de gobierno o dirigentes frenteamplistas que salieran a hablar con los medios de comunicación para responder a los cuestionamientos y contestar las preguntas y dudas que estaban arriba de la mesa; ni siquiera esas voces estuvieron para fustigar a la oposición por el énfasis en este caso. Desde En Perspectiva realizamos gestiones con el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez; no tuvimos respuesta. También invitamos a los senadores Daniel Caggiani y Bettiana Díaz que señalaron que no podían acceder al pedido por razones de agenda. Pero no nos ocurrió solo a nosotros. Es curioso que no hubiera “fusibles” que fueran al frente en esta crisis. Es curioso que el primero que aceptara decir algo al respecto fuera el propio Orsi, cuando fue abordado por periodistas en una rueda de prensa informal. Además, lo que dijo fue muy breve, no aportó claridad e incurrió en una imprecisión más, porque señaló que se le iba a enviar la factura de compra a la periodista, cuando ella ya había recibido el documento horas antes.

Entonces…

En política los problemas rara vez vienen solos. Acá hubo un error en la declaración jurada, un descuento que nadie explica y una comunicación mal manejada. Cada uno por separado hubiera sido manejable. Los tres juntos convirtieron la compra de un auto en una crisis de confianza.

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