
El Banco Mundial aprobó un financiamiento de US$ 300 millones para Uruguay, destinado a respaldar reformas vinculadas con la competitividad, la inversión privada y la generación de empleo. La línea incluye una opción de desembolso diferido, por lo que el Gobierno podrá acceder a los fondos cuando los necesite.
En entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva, la representante residente del Grupo Banco Mundial en Uruguay, Valeria Di Fiori, explicó que se trata de un préstamo de apoyo a políticas de desarrollo y no de un crédito asociado a proyectos específicos.
“Este es un préstamo. El Banco Mundial tiene distintos instrumentos. Este se llama un préstamo de apoyo a políticas de desarrollo”, señaló.
A diferencia de los créditos destinados, por ejemplo, a la construcción de escuelas o a una obra de infraestructura determinada, este financiamiento no tiene el uso de los fondos atado a actividades específicas. “Esto es esa discreción del Estado, cómo utiliza los fondos”, explicó Di Fiori.
El préstamo respalda las medidas que Uruguay tomó durante los últimos 12 meses y el camino de reformas que el país pretende continuar. “Lo que hicimos fue mirar en los últimos 12 meses qué medidas pro competitividad tomó el gobierno, las analizamos y explicamos que este préstamo es en apoyo de esas medidas que se tomaron y mirando hacia adelante para seguir por ese camino de medidas pro competitividad”, dijo.
Un crédito contingente
Di Fiori aclaró que los US$ 300 millones no serán necesariamente desembolsados de inmediato. “Es un préstamo contingente. El gobierno no lo va a desembolsar inmediatamente, sino que lo desembolsa cuando lo necesite”, explicó.
El dinero podrá ser utilizado para atender distintas necesidades financieras del país y no necesariamente deberá destinarse a las reformas de competitividad. “El Estado puede utilizar estos fondos como los necesite”, afirmó.
Como ejemplos, mencionó la posibilidad de que Uruguay requiera financiamiento adicional ante un evento climático o si aumentan las tasas de interés internacionales y se encarece la emisión de deuda.

La representante del Banco Mundial destacó que la aprobación del crédito significó un respaldo amplio de los países integrantes del organismo: “Nuestro compromiso es haberle prestado y haber presentado este préstamo a nuestro directorio y que 189 países del mundo hayan estado de acuerdo con que el Banco Mundial le preste estos 300 millones a Uruguay porque cree en el camino de reformas pro competitividad que está haciendo Uruguay”.
Consultada sobre las condiciones del financiamiento, Di Fiori indicó que, debido al plazo relativamente corto elegido por el Gobierno, las tasas resultan convenientes. “Las tasas del Banco Mundial para préstamos tan cortos son más competitivas que cualquier otro financiamiento que pueda obtener el país”, dijo.
Las reformas que necesita Uruguay
Según Di Fiori, Uruguay cuenta con fortalezas importantes, como la estabilidad macroeconómica, la solidez institucional, una matriz eléctrica limpia, una agricultura desarrollada y avances en materia de gobierno digital. Sin embargo, advirtió que el país lleva más de una década con un crecimiento promedio cercano al 1,2 %.
Para revertir esa situación, señaló que es necesario avanzar en una agenda amplia de competitividad que incluya educación, logística, energía, infraestructura, trámites y acceso al financiamiento.
En materia de capital humano, sostuvo que Uruguay mantiene un déficit importante. “Todos sabemos que Uruguay tiene un debe en el tema de la educación, que la tasa de deserción escolar es altísima”, afirmó.
También destacó la necesidad de reducir los costos de la energía y mejorar la conexión del país con el mundo. Según explicó, esos factores resultan decisivos para atraer proyectos como los centros de datos, el hidrógeno verde y las inversiones en riego.
“Uruguay compite contra otros países para estas inversiones”, recordó. Por eso, consideró necesario mejorar las condiciones para que el país pueda captar nuevos proyectos y agregar valor a su producción.
Reformas, consensos y cambios
Di Fiori reconoció que las reformas más importantes pueden generar resistencias y afectar intereses establecidos. “En el corto plazo, cuando uno toca el status quo, siempre hay grupos de interés y ciertos grupos organizados que se van a ver afectados”, dijo.
En ese proceso, sostuvo, puede haber “perdedores y ganadores para conseguir un bien común mayor en el futuro”.
La representante del Banco Mundial consideró que Uruguay debe preservar su tradición de acuerdos, pero también acelerar los tiempos de decisión. “Creo que por todo lo que está pasando en el mundo, por la velocidad de los cambios, etcétera, hay que ir acelerando un poco los tiempos”.
A su entender, ya existen señales positivas, como la aprobación en el Senado de la ley de competitividad, innovación y reducción de costo de vida. Aunque reconoció que se trata de reformas “modestas”, sostuvo que avanzan en la dirección correcta y fueron precedidas por un debate con participación de sindicatos, cámaras empresariales y otros sectores.
“Uruguay está preparado y ya ha mostrado que tiene trayectoria en lograr estos consensos”, concluyó.
Materiales complementarios
Cobertura del 80.° aniversario de la relación entre Uruguay y el Banco Mundial por Presidencia
















