En Perspectiva

“El chavismo se atornilla en el poder gracias a su archienemigo histórico”: ¿Qué obtiene Estados Unidos del nuevo acuerdo petrolero con Venezuela? Con el corresponsal Omar Lugo

Foto: Juan Barreto / AFP

En Perspectiva · Entrevista – Omar Lugo – Periodista, corresponsal en Venezuela

La visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y la firma de nuevos acuerdos con compañías petroleras internacionales marcaron un nuevo capítulo en la relación entre Washington y Venezuela.

Wright supervisó la firma de convenios con empresas como Chevron y Eni, que operarán distintos bloques bajo nuevos contratos de producción. Además, el gobierno venezolano suscribió acuerdos con GE Vernova, de General Electric, para reparar parte de la red eléctrica del país.

Los acuerdos se conocieron una semana después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara lo que calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia”, por el que Estados Unidos pasaría a tener control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de las reservas de crudo venezolanas.

En declaraciones a la cadena CNBC, Wright sostuvo que el pacto implicará “decenas de miles de millones de dólares en inversiones” y permitirá generar “miles de puestos de trabajo” en Venezuela. También afirmó que la producción petrolera del país, actualmente estimada en 1,2 millones de barriles diarios, podría superar los dos millones de barriles por día hacia finales de esta década.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, durante la firma de un acuerdo petrolero en Caracas, el 2 de setiembre de 2026. Foto: Juan Barreto/AFP

En diálogo con Emiliano Cotelo, el periodista y corresponsal de En Perspectiva en Caracas Omar Lugo advirtió que todavía existen importantes interrogantes sobre el alcance de los acuerdos.

“Esto sigue teniendo enormes signos de interrogación”, dijo. Para Lugo, el nuevo escenario no puede analizarse únicamente como un pacto comercial, porque forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para la región.

“Esto es básicamente lo que se está materializando ahora”, señaló, en referencia a lo que definió como una reedición de la doctrina Monroe y a un intento de aumentar el control estadounidense sobre el continente americano.

Según el periodista, el petróleo estaba detrás de buena parte de la presión ejercida por Estados Unidos sobre el gobierno venezolano. Sin embargo, afirmó que la democratización de Venezuela no parece ser una prioridad para la administración de Trump: “La democracia para Estados Unidos, por lo menos el Estado de Trump, no es una prioridad”.

El nuevo esquema petrolero

Lugo explicó que varias de las empresas que ahora ampliarán sus operaciones ya estaban presentes en Venezuela. Entre ellas mencionó a Chevron, que continuó trabajando en el país incluso durante la ola de estatizaciones impulsada por el chavismo.

“Chevron se mantuvo operando y ahora en esta nueva fase promete, dice que va a invertir 7.000 millones de dólares para duplicar su producción actual”, dijo. Según detalló, la compañía produce actualmente unos 240.000 barriles diarios y parte de esa producción le ha permitido cobrar deudas que mantenía el gobierno venezolano.

También mencionó las operaciones de Repsol y Eni, que durante los últimos años mantuvieron una participación limitada, con bajo nivel de inversiones. En la nueva etapa, agregó, esas compañías se proponen ampliar sus operaciones con el respaldo y las garantías de Estados Unidos.

Pero, según Lugo, el aspecto más llamativo del pacto es el acuerdo bilateral entre Washington y el gobierno interino de Delcy Rodríguez, por el cual Venezuela entregaría a Estados Unidos el 20% de sus reservas petroleras durante un período de 100 años.

Esto es sin ninguna licitación, sin ninguna aprobación del Congreso, de la Asamblea Nacional”, dijo. A su entender, la operación es “muy opaca” y todavía no se conocen todos sus detalles.

El acuerdo se instrumentaría a través de una empresa privada denominada NABEP, en la que Estados Unidos tendría directamente el 35% de las acciones. Lugo sostuvo que el 20% de la producción actual y futura de esa compañía debería ser entregado a Washington a precio de costo, mientras que Estados Unidos tendría prioridad para comprar el resto: “Estados Unidos convierte a Venezuela poco menos que en una estación de nafta, como dicen en el sur, a la gasolina”.

Lugo explicó que la empresa comenzó a extraer petróleo hace aproximadamente dos años, mediante la subcontratación de empresas operadoras en distintos campos venezolanos. Según señaló, ahora se convertiría en el intermediario entre Venezuela y Estados Unidos. “Esta empresa existía, pero ahora es convertida en el intermediario entre Venezuela y Estados Unidos”..

El corresponsal destacó que Washington ingresaría al negocio petrolero venezolano a través del Pentágono. “El país más poderoso del mundo, a través de su Ministerio de Defensa, se convierte en productor de petróleo en Venezuela”, señaló.

Buques cisterna cargan petróleo crudo en la terminal de Bajo Grande en Venezuela. Foto: Jose Isaac Bula / AFP

China y Rusia, fuera del nuevo reparto

Lugo sostuvo que los acuerdos no son exclusivos para empresas estadounidenses, pero sí dejan deliberadamente afuera a compañías de China, Rusia, Irán, Cuba y Corea del Norte: “La doctrina Trump apunta claramente y expresamente a sacar estos actores de América y especialmente del manejo estratégico de la energía”.

Durante los años de mayores sanciones, empresas estatales y privadas de China, además de compañías iraníes y rusas, ayudaron a mantener operativa —aunque de forma precaria— a la industria petrolera venezolana.

Entre China y Rusia, explicó, llegaron a producir aproximadamente una cuarta parte del volumen de petróleo que se extraía en el país. Sin embargo, varias empresas chinas comenzaron a vender sus participaciones, mientras que las compañías rusas redujeron sus operaciones por temor a confiscaciones de activos o a nuevas sanciones internacionales.

“Este es un país sin ninguna autonomía real en esos términos”, dijo Lugo.

Un acuerdo que fortalece a Delcy Rodríguez

El periodista también analizó las consecuencias políticas del pacto. Según explicó, dentro del chavismo el ministro de Defensa, Gustavo González López, presentó los acuerdos como una forma de transformar “un conflicto político en una cooperación económica”.

“Es una decisión de ir a la paz, no una subordinación”, dijo el ministro, de acuerdo con Lugo.

Sin embargo, para el corresponsal, el acuerdo contradice el discurso que el chavismo sostuvo durante las últimas tres décadas y, al mismo tiempo, consolida a Delcy Rodríguez en el poder y “a estos herederos de Nicolás Maduro, que es el chavismo con otra pinta, y aleja la posibilidad de unas elecciones”.

Tanto Donald Trump como Delcy Rodríguez han dicho que Venezuela todavía no está preparada para celebrar elecciones. Lugo consideró que esa posición genera una contradicción evidente.

“Estados Unidos le está otorgando al chavismo todas las cosas que el chavismo quiere para preservarse en el poder, pero le está exigiendo a cambio una contraprestación muy precaria en términos de democracia”, dijo Lugo. 

Dudas legales y falta de garantías electorales

Lugo indicó que la Asamblea Nacional, dominada por el chavismo, respaldó los acuerdos. También señaló que los principales dirigentes de la oposición, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, no se han pronunciado oficialmente sobre el pacto.

Varios dirigentes opositores, agregó, cuestionaron la opacidad del acuerdo y la participación del empresario Alejandro Betancourt, pero evitaron formular un rechazo contundente debido a que todavía no se conocen todas las condiciones.

El periodista sostuvo que varios juristas consideran que el pacto podría ser impugnado por un futuro gobierno venezolano.

Edmundo Gonzalez Urrutia. Foto: José Jordan / AFP

“Esto puede ser impugnado por cualquier gobierno que llegue a Venezuela porque es inconstitucional”, dijo. Según explicó, la Constitución venezolana no permite acuerdos de ese tipo sin aprobación legislativa y establece que el Estado debe conservar el dominio sobre sus reservas y recursos naturales.

En cuanto a las elecciones, Lugo sostuvo que todavía no se han producido avances suficientes para garantizar una competencia transparente. Mencionó la falta de actualización del registro electoral, las restricciones a partidos y dirigentes opositores y la imposibilidad de que miles de venezolanos residentes en el exterior puedan votar. “En esas condiciones, obviamente no hay cómo hacer unas elecciones transparentes y verificables”. 

Economía precaria y servicios públicos en crisis

Lugo describió la situación económica venezolana como precaria. Dijo que no ha habido aumentos salariales y que los jubilados, pensionados y trabajadores estatales se encuentran entre los sectores más empobrecidos.

Según señaló, el bolívar acumuló una pérdida de valor adquisitivo cercana al 48% en lo que va del año y el país continúa registrando una de las inflaciones más altas del mundo.

“El gobierno dice que la economía está creciendo ininterrumpidamente por 20 trimestres consecutivos, pero la gente común en la calle no percibe nada de esto”.

También advirtió que los apagones diarios se agravaron en todo el país. Fuera de Caracas, sostuvo, hay zonas donde los habitantes pasan en promedio unos 90 días al año sin electricidad, con cortes que pueden extenderse durante cuatro, seis o diez horas.

La reparación del sistema eléctrico sería clave para recuperar la producción petrolera, pero Lugo advirtió que la industria tiene un margen limitado de crecimiento luego de años de malos manejos, corrupción y sanciones: “La industria petrolera venezolana tiene poco margen para crecer sin que lleguen enormes inversiones y que esas inversiones después bajen como una cascada hacia el resto del país”.

“La industria petrolera en ningún país del mundo es de empleo masivo de la gente”, agregó. Su impacto, señaló, depende de cómo el gobierno administre los recursos fiscales que genera.

Presos políticos y libertad de prensa

Sobre la situación de los presos políticos, Lugo dijo que se han producido excarcelaciones, pero no liberaciones plenas, ya que muchas personas permanecen sujetas a medidas restrictivas. “Quedan más de 150 presos políticos, civiles y militares”, dijo.

El periodista sostuvo que algunos dirigentes políticos regresaron del exilio o salieron de la clandestinidad y retomaron su actividad pública. A su entender, el gobierno venezolano evita nuevas detenciones abiertas porque eso resultaría demasiado costoso para Washington.

Protesta para exigir la liberación por presos políticos en Venezuela. Foto: Juan Barreto / AFP

“Para Estados Unidos sería demasiado escandaloso que afuera se sepa, en medio de este proceso electoral, que sigue aliado con un gobierno que encarcela a personas arbitrariamente”, señaló.

De todos modos, advirtió que continúa la restricción a la libertad de prensa, el bloqueo de portales y la censura. “Los periodistas estamos desafiando esa censura todos los días y el riesgo se mantiene”.

Para Lugo, la principal conclusión del nuevo escenario es que la administración Trump parece haber priorizado el acuerdo petrolero por encima de la transición democrática. “Lo que hay evidencia es que el chavismo se atornilla en el poder gracias al que fue su archienemigo histórico durante 30 años. Es una novela: tú lo pones en un guion y te da una excelente historia, en términos de lo entretenido y los giros que ha dado esto a lo largo de los meses”, concluyó.

Comentarios