
A menos de tres semanas de la primera vuelta, Lula mantiene una ventaja sobre Flávio Bolsonaro, aunque algunos sondeos ubican por primera vez al candidato bolsonarista por delante del presidente en un eventual balotaje. La crisis del Supremo Tribunal Federal y el escándalo del Banco Master dominan la campaña.
Brasil se encamina hacia la primera vuelta de las elecciones presidenciales, prevista para el 4 de octubre, en un clima de incertidumbre y fuerte tensión política e institucional.
Las encuestas muestran una disputa ajustada entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Aunque Lula mantiene una ventaja en la primera vuelta, algunos sondeos recientes ubican por primera vez a Flávio Bolsonaro por delante del mandatario en un eventual balotaje, aunque dentro del margen de error.
En este escenario, la crisis del Supremo Tribunal Federal y el caso Banco Master se convirtieron en los principales asuntos de la campaña.
“El caso Master viene convirtiéndose en el principal tema de debate en la opinión pública, en los medios de comunicación y también en las propias campañas”, explicó el corresponsal de En Perspectiva en Brasil, Marcelo Silva de Sousa.
Una crisis inédita en el Supremo
La crisis institucional quedó expuesta durante una sesión extraordinaria del Supremo Tribunal Federal que debía resolver si se iniciaba una investigación contra el juez Alexandre de Moraes, uno de los magistrados más influyentes de la corte.
La investigación se vincula con un informe policial elaborado a partir del teléfono de Daniel Vorcaro, excontrolador del liquidado Banco Master, entidad involucrada en un presunto fraude financiero que es considerado el mayor de la historia del sistema financiero brasileño.
El informe habría revelado una relación estrecha entre Moraes y Vorcaro, que incluiría asesoramiento y filtración de información vinculada con la investigación. El juez André Mendonça fue quien levantó el secreto del documento y planteó la apertura de una investigación contra su colega.
La sesión se extendió durante casi seis horas, pero los magistrados no llegaron a discutir el fondo del asunto. El debate se concentró en cuestiones procesales y dejó en evidencia la división entre los integrantes del tribunal.
El juez Flávio Dino, exministro de Justicia de Lula, pidió vista del expediente. Esto podría postergar la definición hasta por 90 días.
“Todo parece indicar que la crisis institucional en el Supremo Tribunal Federal se va a prolongar, se va a extender, al menos hasta después de las elecciones”, señaló Silva de Sousa.
La sesión estuvo marcada por fuertes cruces entre los magistrados. Según el corresponsal, “la novedad fue ayer, por un lado, que todos los brasileños pudieron ver públicamente cómo los jueces se atacaban y se acusaban de corrupción directamente en algunos casos”.
La situación también expuso la debilidad de la corte, que actualmente funciona con diez integrantes y tuvo además dos jueces que se excusaron de participar en la sesión.
Para Silva de Sousa, el problema ya no está limitado a la situación de Moraes, sino que alcanza a todo el tribunal: “Está poniendo en cuestionamiento la idoneidad del Tribunal como un todo, ya no solo de Alexandre de Moraes”.
Lula y Flávio Bolsonaro explotan el caso
La crisis judicial impacta directamente en la campaña electoral. Lula ha intentado mantener cierta distancia del escándalo, aunque en los últimos días ajustó su discurso y sostuvo que la corte debe ser un ejemplo para las instituciones brasileñas.
“El presidente Lula viene ajustando de alguna manera el discurso en relación al caso Master, preocupado por el impacto que tiene”, explicó el corresponsal.
El mandatario también insiste en que quien haya cometido delitos debe ser juzgado y castigado, independientemente de su posición política.
La oposición, en cambio, busca vincular al presidente con Alexandre de Moraes. “Por el lado de Flávio, está claro que la estrategia es justamente pegar a Lula con Moraes”, sostuvo Silva de Sousa.
Poco antes de la sesión del Supremo, Flávio Bolsonaro difundió una pieza publicitaria en la que acusó a Lula de haber compartido el poder con Moraes y de haber dejado a Brasil “sin presidente”.
El senador también intenta capitalizar el rechazo al Supremo Tribunal Federal, una consigna histórica del bolsonarismo. Sin embargo, el propio Flávio Bolsonaro aparece mencionado en la investigación del Banco Master por conversaciones con Vorcaro vinculadas con el financiamiento de una película biográfica sobre su padre.
Una competencia muy ajustada
“La competencia está peleadísima”, resumió Silva de Sousa al describir la disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro.
Según los datos citados durante la entrevista, Lula mantiene una ventaja en la primera vuelta, con alrededor de 36% de intención de voto, frente a entre 30% y 31% de Flávio Bolsonaro.
“Si bien Lula todavía lidera con cierto margen en la primera vuelta del 4 de octubre, algunas encuestas empiezan a dar por primera vez arriba numéricamente a Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje”, explicó el corresponsal.
La crisis del Supremo también se refleja en los niveles de confianza institucional. Silva de Sousa mencionó una encuesta de la consultora Quest que registró “una desconfianza de más de la mitad de los brasileños” hacia la corte. Según ese sondeo, 56% de los consultados considera que el Supremo Tribunal Federal no es confiable, diez puntos más que en la medición anterior de la misma firma.
Otros temas desplazados
El caso Banco Master y la crisis institucional desplazaron buena parte de los demás asuntos de la campaña. “A partir de la irrupción del escándalo Master y la contaminación en el Supremo Tribunal Federal, realmente poco” se ha hablado de otros temas, afirmó Silva de Sousa.
Lula intenta instalar una agenda vinculada con el desarrollo y la explotación de tierras raras. También busca promover medidas como la exoneración del impuesto a la renta para quienes ganan cerca de 1.000 dólares mensuales y la reducción de la jornada laboral de la escala 6 por 1.
Flávio Bolsonaro, por su parte, cuestiona al gobierno por el aumento del costo de vida. “Viene buscando castigar al gobierno con el aumento del costo de vida”, explicó el corresponsal.
Aunque la economía brasileña se ha mantenido estable y creció en los últimos años, Silva de Sousa sostuvo que ese desempeño no se tradujo necesariamente en una mejora para los hogares: “No ha provocado un efecto de mejora o de alivio económico en el bolsillo de los brasileños y en la economía doméstica”.
La incógnita de los debates
La participación de Lula y Flávio Bolsonaro en los próximos debates todavía no está definida.
“Todavía es una incógnita”, dijo Silva de Sousa. El próximo debate relevante está previsto para el 1.º de octubre, en la cadena Globo, tres días antes de la primera vuelta.
Lula no está obligado por la legislación electoral a participar y su comando de campaña entiende que, en primera vuelta, podría quedar expuesto a una disputa entre varios candidatos opositores.
Flávio Bolsonaro tampoco tendría incentivos para participar si Lula se ausenta. “Si el presidente Lula no participa, es muy probable que Flávio tampoco lo haga”, afirmó el corresponsal.
En ese caso, los debates entre los dos principales candidatos podrían quedar para un eventual balotaje, previsto para el 25 de octubre.
La crisis del Supremo Tribunal Federal seguirá siendo uno de los ejes de la campaña. “El futuro de Moraes es el futuro de la Corte”, resumió Silva de Sousa.


















