

Foto: Daniel Rodríguez / adhocFOTOS
El rector de la Universidad de la República, Héctor Cancela, reconoció que los mecanismos de prevención y atención de la violencia basada en género que existen en la institución “no son suficientes” y anunció que el Rectorado impulsará una actualización de esa política, con participación de estudiantes, docentes, funcionarios y egresados.
En entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva, Cancela se refirió al intento de femicidio ocurrido esta semana en la Facultad de Medicina y a las movilizaciones y ocupaciones dispuestas por estudiantes de distintos servicios universitarios.
“Es muy bueno que la conmoción no quede solo en eso, en la preocupación, sino que se exprese en un reclamo de cambios y de mejoras”, dijo. Para el rector, el cuestionamiento de los estudiantes a las autoridades y a la institucionalidad universitaria “es efectivamente lo que corresponde”.
Cancela explicó que la Udelar cuenta desde hace más de 20 años con políticas específicas para atender la violencia, el acoso y la discriminación. Esa política se apoya en tres pilares: prevención, monitoreo y atención.
La prevención incluye la notificación, la capacitación y la comunicación, mientras que la atención contempla mecanismos de consulta, resolución de conflictos y denuncias.
“¿Esto es suficiente? Y bueno, entendemos que no”, admitió el rector. A su vez, señaló que la Universidad viene revisando sus mecanismos y que el ataque ocurrido en la Facultad de Medicina debe servir para profundizar y generalizar las acciones existentes.

Capacitación y detección temprana
Uno de los problemas identificados por Cancela es el desconocimiento que existe entre estudiantes y docentes sobre las herramientas disponibles para pedir ayuda o presentar una denuncia. “Está la información, sí, está en una web, pero la gente la tiene incorporada, no”.
El rector explicó que la Universidad ofrece cursos sobre derechos humanos, violencia basada en género e interseccionalidad, pero que esas instancias todavía alcanzan a un grupo reducido de personas.
La intención, dijo, es que la capacitación llegue a toda la comunidad universitaria y que la información sobre los mecanismos de denuncia se refuerce en distintos momentos de la trayectoria estudiantil, y no únicamente al ingresar a la institución.
Cancela también planteó la necesidad de desarrollar mecanismos de detección temprana que no dependan exclusivamente de que la persona afectada presente una denuncia. “Necesitamos justamente incorporar en la política y desarrollar nuevas herramientas”, señaló. La idea, explicó, es poder advertir situaciones de riesgo en los entornos de estudio y de trabajo y actuar mediante talleres, espacios de reflexión o acompañamiento.
En ese sentido, descartó que la instalación de cámaras de videovigilancia o controles de metales sea la respuesta principal.
“Con la cámara uno no detecta si hay un ambiente propenso a la violencia”, dijo. “Estamos hablando de que las personas puedan estar capacitadas para detectar y puedan prevenir algún ámbito de la universidad”.
Consultado sobre controles en las entradas de los edificios universitarios, sostuvo que tampoco se trata de una medida que el Rectorado esté considerando activamente. Además, advirtió que esos controles no necesariamente impedirían una agresión: “Si nosotros no dejamos que una persona entre, pero esa persona espera afuera a la salida de una compañera, el hecho de violencia no lo vamos a estar evitando. El cambio es un cambio cultural y es un cambio de acompañamiento”.
Intercambio de información entre instituciones
El rector también fue consultado sobre los antecedentes del joven acusado de atacar a la estudiante de Medicina y sobre si la Universidad había recibido información acerca de su trayectoria en la educación media.
Cancela respondió que la Udelar no tenía sistematizada esa información y señaló que los sistemas de la educación pública están fragmentados.
La Universidad trabaja junto con la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) y la UTEC (Universidad Tecnológica del Uruguay) en un plan para democratizar el acceso a la educación superior. Uno de los objetivos es compartir información sobre las trayectorias estudiantiles, respetando las autonomías institucionales y la protección de los datos personales.
“Creemos que, más allá de las autonomías y con el respeto a los datos personales que hay que tener, la educación pública es una”.
Según Cancela, ese intercambio podría incluir antecedentes académicos, disciplinarios y de comportamiento, aunque aclaró que se trata de un proceso que todavía requiere tiempo e inversión.

Acompañamiento a la estudiante y a la comunidad
El rector informó que la Facultad de Medicina y el Rectorado están en contacto con la familia de la estudiante atacada para acompañar su recuperación física y emocional, así como su eventual retorno a los estudios.
También señaló que la cátedra de Psicología Médica trabaja con los estudiantes que presenciaron el ataque y que se organizaron talleres y espacios de intercambio en distintas facultades.
“Surgen los testimonios más personales y surge esa necesidad de un acompañamiento más general también desde lo emocional, desde lo grupal”, explicó.
“Los motores del cambio”
Cancela consideró legítimo el descontento expresado por los gremios estudiantiles y defendió el valor de las movilizaciones: “Está muy bien estar insatisfechos. La insatisfacción, la disconformidad, el enojo y el reclamo son los motores del cambio”.
El rector adelantó que el Rectorado promoverá una actualización de la política contra la violencia de género y convocará a instancias participativas con representantes de los distintos órdenes universitarios.
El objetivo será reforzar las acciones existentes, extenderlas y definir nuevas medidas. “Tenemos que revisar nuestros mecanismos”, concluyó.















