
Foto: adhocFotos
Un residencial clandestino con más de veinte adultos mayores que vivían en condiciones inhumanas fue desalojado por la Policía el viernes pasado en la zona de La Unión.
El operativo se llevó a cabo porque vecinos del barrio denunciaron al 911 que escuchaban pedidos de auxilio desde las ventanas de una casa ubicada en la calle Mateo Cabral y Comercio.
Al llegar un patrullero a esa esquina, los agentes se encontraron con un residencial pero no fueron atendidos allí. Cuando recorrieron la cuadra, uno de los vecinos alertó que existía una edificación que conectaba el local del hogar de ancianos con otras habitaciones de la manzana.
A partir de esa indicación, los agentes revisaron el área y, luego de entrar por un altillo, descubrieron una serie de habitaciones donde varias personas dormían en colchones en el piso. Eran más de veinte adultos mayores de entre 68 a 98 años que tenían frío, necesitaban agua, lucían desnutridos, tenían pañales sin cambiar y se encontraban en ambientes húmedos y con instalaciones eléctricas precarias.
El lugar funcionaba como un anexo clandestino del residencial instalado en la esquina. Cuando los familiares pedían ver a los internos se les daba una fecha y los encuentros se concretaban en una sala de visitas correctamente acondicionada.
La Policía, el Mides y el Ministerio de Salud Pública evacuaron a los adultos mayores y derivaron a algunos de ellos a instituciones médicas donde están siendo atendidos.
La dueña y la encargada del residencial, que fueron detenidas, resultaron imputadas anoche por fiscalía como autoras de varios delitos de privación de libertad, abandono de personas incapaces, estafa y omisión de asistencia. Ambas irán a prisión preventiva mientras sigue la investigación.
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