
El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) lanzó el programa Abriendo Puertas-Alquiler, dirigido a hogares de ingresos medios y medios bajos que pueden pagar un alquiler, pero no tienen capacidad de ahorro para acceder a una vivienda propia.
La ministra Tamara Paseyro explicó en diálogo con Emiliano Cotelo en En Perspectiva que el diagnóstico del Plan Quinquenal identificó a un sector de la población que “tiene capacidad de pagar una cuota, que tiene capacidad de pagar un alquiler, pero no tiene capacidad de ahorrar”. Según señaló, el problema no es únicamente conseguir una vivienda, sino sostener el costo del arrendamiento en el tiempo.
“Cuando uno tiene que hacer tanto esfuerzo para pagar el alquiler, esto va en detrimento de otras cuestiones, de la alimentación, de la salud, de la educación”, dijo. En algunos hogares, agregó, ese esfuerzo llega al 37% de los ingresos.
El nuevo programa de alquiler público
Abriendo Puertas-Alquiler comenzará con 74 viviendas públicas ubicadas en Montevideo, Artigas y Tacuarembó. En esta primera etapa, la política estará dirigida a “los hogares monoparentales con niños, niñas, adolescentes y personas con discapacidad a cargo, y jóvenes de entre 18 y 29 años”.
Paseyro explicó que se trata de dos grupos que enfrentan dificultades específicas. En los hogares monoparentales, dijo, generalmente existe una jefatura femenina que debe “sostener los cuidados, sostener el alquiler”. En el caso de los jóvenes, señaló que suelen tener “una menor trayectoria laboral, a veces más informal y menos posibilidades de ahorro”.
Por eso, consideró que el alquiler puede ser un primer paso en la trayectoria habitacional de los jóvenes: “Ese primer paso puede ser este paso también del alquiler, para después seguir su trayectoria”.
Los alquileres tendrán topes máximos de ocho unidades reajustables para las viviendas de un dormitorio, diez para las de dos y doce para las de tres dormitorios. Los precios se ubicarán aproximadamente entre $15.000 y algo más de $23.000.
A esos valores se podrá sumar un subsidio, dependiendo de la situación económica de cada hogar. Los contratos serán por dos años, con posibilidad de continuidad, y los subsidios serán revisables. “Si la familia mejora o si el hogar empeora su situación”, explicó la ministra, el apoyo podrá ajustarse a la nueva realidad.
El programa estará dirigido a hogares con ingresos que puedan sostener un alquiler. En principio, se solicitarán ingresos formales, porque, según Paseyro, el Ministerio busca que la solución sea sostenible: “Si nosotros le damos soluciones a la gente que después, en vez de ser una solución, es una complicación, no estamos cumpliendo con el objetivo”.
De todos modos, los requisitos podrán adaptarse según las características de cada departamento. “El territorio uruguayo tiene particularidades también bien diferentes”, sostuvo. En Artigas, por ejemplo, algunas familias complementan el trabajo formal con actividades informales, por lo que el Ministerio podrá contemplar esa realidad.
Subsidios para alquilar en el mercado privado
La ministra anunció que el Ministerio trabaja con la Contaduría General de la Nación para incorporar, antes de fin de año, un subsidio parcial para alquileres en el mercado privado.
“Lo que va a apoyar es a quien va a alquilar en el mercado privado con un subsidio”, explicó Paseyro. El Estado no comprará edificios ni será arrendatario, sino que contribuirá a sostener parte del alquiler de las familias que lo necesiten. La Contaduría General de la Nación otorgará la garantía.
Además, el Ministerio prevé construir alrededor de 20 edificios durante el quinquenio. No todos estarán destinados al alquiler, pero habrá un cupo para continuar ampliando la vivienda pública en arrendamiento.
La ministra remarcó que esta política busca atender una necesidad que ya había sido identificada en el Plan Quinquenal. “No es solo acceder, sino el poder permanecer”, insistió, tanto en relación con el alquiler como con la compra de una vivienda.
Personas mayores y jóvenes que egresan del INAU
Paseyro también se refirió a las personas mayores que viven solas y pueden pagar un alquiler, pero no comprar una vivienda. El Ministerio trabaja en ese tema junto con el Banco de Previsión Social, la Comisión Honoraria y organizaciones de jubilados.
La ministra sostuvo que el modelo de construir edificios exclusivamente para pasivos no siempre ofrece una buena solución. “Estos edificios que sean solo de adultos mayores tampoco nos parece que sean capaces en lugares donde no están todas las condiciones dadas para esas personas porque su familia les quedó lejos”, explicó.
En los nuevos edificios de vivienda pública se prevé incluir un cupo para personas mayores, con una perspectiva de intergeneracionalidad.
También existe un convenio con el INAU y el INJU para atender a los jóvenes que egresan de la institucionalización al cumplir la mayoría de edad. “La vivienda no lo es todo”, dijo Paseyro, y agregó que también es necesario garantizarles “una oportunidad laboral” para acompañar el comienzo de esa nueva etapa.
El déficit habitacional y los cambios demográficos
Consultada por la cifra de unas 40.000 viviendas de déficit habitacional, Paseyro dijo que el diagnóstico del Ministerio no se limita a contar cuántas viviendas faltan.
“En ese diagnóstico se habla del déficit, pero también se habla de las necesidades básicas insatisfechas”, explicó. Por eso, agregó, “no es solo el déficit en vivienda, sino en las condiciones en las que están las viviendas”.
La ministra mencionó el programa Crece desde el Pie, que se desarrolla junto con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y atiende a embarazadas, niños y niñas recién nacidos hasta los tres años que viven en condiciones habitacionales inadecuadas.
También destacó la necesidad de adaptar la política habitacional a los cambios demográficos. Los hogares unipersonales, recordó, pasaron del 11% al 29% en los últimos 50 años. “Es un desafío importante cómo la política de vivienda va acompañando esa realidad demográfica”, señaló.
Otro de los objetivos es recuperar inmuebles vacíos y abandonados en zonas que ya tienen servicios e infraestructura. El Ministerio trabaja con las intendencias de Lavalleja y Tacuarembó en experiencias localizadas en Minas y Paso de los Toros.
Paseyro explicó que Uruguay enfrenta dificultades para generar suelo urbanizado. “Cuando uno va a implementar un programa de vivienda, necesitamos suelo”, dijo. Lo mismo ocurre cuando se debe relocalizar a una familia que vive en un asentamiento: “El lugar donde va es ese suelo que necesitamos generar, suelo con infraestructuras”.
Por eso, planteó que el país debe evitar que las ciudades continúen extendiéndose hacia zonas donde vivir resulta más caro. “No seguir justamente haciendo crecer la ciudad para lugares donde después al Estado y a la gente le cuesta más caro vivir”, afirmó.
Asentamientos: “No es solamente un problema de vivienda”
Según el último relevamiento disponible, en Uruguay hay 667 asentamientos. El Ministerio prepara una actualización de ese registro, pero Paseyro advirtió que no alcanza con observar si la cantidad aumenta o disminuye.
“Es importante no quedarnos parados en ese número, en esa cantidad de asentamientos, sino mirar la composición de esos asentamientos, las características de esos asentamientos”.

La ministra cuestionó que la solución se reduzca a construir una determinada cantidad de viviendas. “El problema de los asentamientos no es solamente un problema de vivienda”, dijo. Según explicó, hay asentamientos que necesitan nuevas viviendas, pero otros requieren infraestructura, saneamiento, iluminación, regularización de la tenencia de la tierra o mejoras en las construcciones existentes.
“Hay asentamientos que no necesitan vivienda”, agregó. Como ejemplo, mencionó un lugar con 40 viviendas que se inundan porque una cañada no está saneada. “Si nosotros saneamos esa cañada y mejoramos las viviendas de ese lugar, e iluminamos ese asentamiento, va a seguir siendo un asentamiento, pero la calidad de vida de la gente no se va a inundar más, va a mejorar su vivienda”.
Paseyro también sostuvo que la pobreza no se concentra solamente en los asentamientos. “La pobreza no está solo en los asentamientos”, dijo. También existe “en la trama formal de las ciudades”, por lo que consideró necesario ampliar el enfoque del debate.
Materiales alternativos y falta de suelo
La ministra fue consultada por propuestas de construcción con materiales alternativos que permitirían levantar 60.000 viviendas en cinco años, como presentó Jacinto Muxí en diálogo con En Perspectiva.
“Las soluciones alternativas son bienvenidas si cumplen con el reglamento de producto del Ministerio de Vivienda”, dijo. Las licitaciones públicas, explicó, están abiertas a esas propuestas siempre que cumplan con los requisitos técnicos.
Sin embargo, volvió a señalar que construir viviendas no resolvería por sí solo el problema de los asentamientos. “Si uno dijera el problema es vivienda, tengo la plata para 60 mil viviendas, ahora construyamos ya, mañana no hay tierra”, planteó.
Además del suelo, dijo, son necesarias las infraestructuras y la planificación territorial. Por eso, defendió el trabajo conjunto con las 19 intendencias: “No solo hacer viviendas, sino cómo construimos la ciudad, cómo construimos el territorio en conjunto”.
Consultada sobre cuánto tiempo llevará resolver la deuda social vinculada a los asentamientos, Paseyro evitó establecer un plazo. “Yo sería irresponsable de mi parte decir cuánto tiempo va a llevar”, respondió. De todos modos, destacó que el Gobierno decidió duplicar el presupuesto para esos sectores de la población.
Atención a las viviendas más precarias
La atención a la emergencia habitacional es el primer lineamiento del Plan Quinquenal. El Ministerio relevó las viviendas más precarias del país y cruzó esa información con la presencia de embarazadas, niños y niñas.
“Esa gente que no puede, esas familias que no pueden esperar”, dijo Paseyro al referirse a los hogares con mayor precariedad habitacional.
Cuando la vivienda puede ser refaccionada, se trabaja en el lugar. En los casos en que la construcción no admite mejoras, se recurre a módulos que pueden incorporar un baño, una cocina, un dormitorio o una ampliación completa.
“Hay veces que esa vivienda no admite, por su precariedad, mejoras de la vivienda”, explicó. Estas intervenciones estarán a cargo del Plan Juntos y se complementarán con Crece desde el Pie y Más Barrio.
La ministra indicó que el objetivo es que durante 2027 el Ministerio tenga presencia en todo el territorio nacional para realizar obras puntuales de mejoramiento habitacional.
Más Barrio y la mejora de la convivencia
El programa Más Barrio comenzó en Cerro Norte y luego se extendió a Corfrisa, Ribera y Durazno. También está previsto realizar un censo en Maldonado entre fines de setiembre y octubre.
Paseyro aclaró que “este no es un programa de vivienda, este no es un programa de seguridad”, sino una política que busca mejorar la convivencia en los barrios.
“La seguridad desde el lugar de la represión no alcanza”, sostuvo. Por eso, el programa incluye iluminación, limpieza, poda, recolección de residuos, recuperación de espacios públicos, obras de infraestructura y mejoras habitacionales.
En Cerro Norte, el Ministerio trabaja junto con la Intendencia de Montevideo. Ya se realizaron tareas de iluminación, recolección de residuos y limpieza del entorno, incluido el retiro de vehículos abandonados.
El objetivo es publicar las primeras licitaciones en octubre y comenzar las obras durante el primer trimestre de 2027. Se prevé abrir calles y mejorar dos centros comunitarios.
La intervención también incluirá préstamos blandos de Mejorá tu Vivienda y apoyos de mayor alcance para los hogares con más carencias. “No nos olvidemos que no es un plan de asentamientos”, explicó Paseyro, porque Más Barrio también contempla a familias de la ciudad formal que viven en condiciones habitacionales deficientes.
El trabajo, concluyó, deberá hacerse junto con las organizaciones existentes en cada barrio: “Está la escuela, está el liceo, el CAIF”, enumeró, y destacó la importancia de “trabajar con las organizaciones que existen en el barrio, potenciando y que cada vez sea más”.
Material complementario
Accedé aquí al Plan Quinquenal de Vivienda y Hábitat del MVOT (2025-2029)



















