
El trabajo doméstico ayuda a sostener buena parte de la vida cotidiana de los hogares en nuestro país. Sin embargo, durante décadas fue una actividad invisibilizada, poco reconocida y, en muchos casos, sin derechos laborales ni protección social.
En Uruguay, la Ley n.º 18.065, que está cumpliendo 20 años, representó un cambio que transformó al rubro ya que las trabajadoras domésticas pasaron a tener derechos laborales y de seguridad social, y fueron incorporadas a la negociación colectiva.
Dos décadas después, el país es considerado una referencia internacional en la materia, aunque persisten problemas de informalidad, salarios bajos, y una fuerte desigualdad en la relación entre empleadores y trabajadoras.
El 18 y 19 de agosto de este año se realizó en el Palacio Legislativo el Primer Encuentro Iberoamericano sobre Trabajo Doméstico, donde representantes del Estado, organismos internacionales, la academia, la sociedad civil y las organizaciones del sector analizaron los avances alcanzados y los desafíos pendientes.
¿Cuál es la situación de este sector?
Romina Andrioli conversó con Laura Rivero, presidenta del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas.















