

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) atraviesa una etapa de cuestionamientos sobre su funcionamiento, su burocracia y su capacidad para responder ante guerras y conflictos internacionales. En ese contexto, avanza el proceso de elección de un nuevo secretario general, con varias candidaturas provenientes de América Latina y el Caribe.
Para analizar el presente y el futuro del sistema multilateral, Emiliano Cotelo conversó en En Perspectiva con el abogado penalista Pablo Donnángelo, especializado en derecho internacional y derechos humanos, y autor del libro Cuando ceden las reglas. Poder, guerra y crisis del orden internacional.
“Las reglas no desaparecen, las reglas ceden”
Donnángelo explicó que el título de su libro apunta a describir un proceso en el que las normas internacionales continúan existiendo, pero pierden fuerza frente a las decisiones de las grandes potencias: “Las reglas no desaparecen. Las reglas ceden. Las reglas se mantienen. Las reglas existen, no se respetan”.
Según el abogado, el lenguaje jurídico todavía está vigente en la comunidad internacional, pero se superpone con “otro discurso, que es un discurso más crudo, más ligado al ejercicio del poder y al dominio”.
Ese desplazamiento, señaló, provoca un “vaciamiento material” de Naciones Unidas, porque la organización queda cada vez más limitada para cumplir con sus objetivos: “Lo que está en crisis aquí es el multilateralismo en su definición más amplia”.
Para Donnángelo, el debilitamiento de los organismos internacionales puede implicar un retroceso hacia la lógica de las grandes potencias del siglo XIX.
“Debilitar a las Naciones Unidas y vaciarlas de contenido implica un retroceso al siglo XIX, sin ninguna duda”.
Una organización “antigua” frente a nuevos desafíos
El especialista sostuvo que la ONU sigue cumpliendo tareas relevantes, aunque muchas veces esas actividades no son conocidas por la población.
“Naciones Unidas se está ocupando de 120 millones de desplazados, de personas que están bajo desplazamiento forzado, y está ocupándose de la alimentación de 130 millones de personas a nivel global”, explicó.
Sin embargo, advirtió que la organización enfrenta problemas vinculados con la multiplicación de agencias, la burocracia y el tamaño de sus presupuestos.
“No quiero transformar esto en que la ONU es una organización de beneficencia. Es una organización política, que ha cumplido un rol muy importante en la gobernanza mundial, pero que ha quedado, por la multiplicación de agencias, por la burocracia y por los grandes presupuestos, como unas Naciones Unidas antiguas, sin capacidad de reacción ante los nuevos desafíos de la seguridad global”.
Donnángelo consideró que la organización se encuentra ante una bifurcación: continuar perdiendo peso o recuperar su papel en la conducción de los conflictos internacionales: “O seguimos desvalorando a la organización internacional, creando clubes de amigos y alianzas estratégicas, o logramos volver a encauzar los conflictos internacionales y la política internacional a través de Naciones Unidas”.
El poder de veto y la parálisis del Consejo de Seguridad
Uno de los principales problemas estructurales de Naciones Unidas, según Donnángelo, está en el funcionamiento del Consejo de Seguridad.
El organismo está integrado por 15 miembros, cinco de ellos permanentes y con poder de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.
“La medida en que no existe en la Carta la prohibición de que la potencia, el miembro permanente que esté involucrado en un conflicto, deba abstenerse de votar en el Consejo de Seguridad, hace que el Consejo tenga estructuralmente una deficiencia”.
Esa situación, agregó, ha inmovilizado al organismo en distintos conflictos internacionales.
Donnángelo recordó que Uruguay y Chile impulsaron en 1945 una propuesta para que el país involucrado en una disputa no pudiera votar en la decisión correspondiente: “Nuestro país fue, conjuntamente con Chile, que fueron la punta de lanza de esa propuesta”.
Sin embargo, dijo que finalmente se impuso la denominada realpolitik y los miembros permanentes conservaron el derecho de veto.
El aporte de América Latina
El abogado también destacó el papel que tuvo el bloque latinoamericano en la creación de Naciones Unidas. Recordó que, durante la Conferencia de San Francisco, los países de la región promovieron cambios en el proyecto original.
“El proyecto de Dumbarton Oaks no contenía una sola mención a la protección de derechos humanos, ni una sola. Hoy la Carta tiene siete como consecuencia de esa intervención del bloque latinoamericano”.
A su juicio, el peso de la región no se limitó a esa instancia histórica. También valoró el hecho de que “América Latina y el Caribe hoy tienen cinco candidatos” en la elección del próximo secretario general “por la rotación que hay a nivel regional”.
Entre los nombres mencionados durante la entrevista estuvieron Rebeca Grynspan, de Costa Rica; María Fernanda Espinosa, de Ecuador; Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana; y Rafael Grossi, de Argentina.
Donnángelo dijo que se trata de candidatos “con experiencia, con una mirada crítica sobre los problemas de la organización y con visiones que pueden aportar mucho a la organización internacional”.
La importancia del próximo secretario general
“El secretario general que en este momento sea elegido va a contar con el apoyo de las cinco potencias que tienen el asiento permanente en el Consejo de Seguridad”, dijo Donnángelo.
Eso, a su entender, condicionará tanto la capacidad de acción como el plan de trabajo del próximo titular de Naciones Unidas.
Donnángelo consideró que el proceso genera cierto optimismo, aunque advirtió que cualquier reforma deberá enfrentar resistencias internas y externas: “Antonio Guterres (secretario general de la ONU desde 2017) procuró hacer una reforma de Naciones Unidas, pero se ha quedado a medio camino”.
Para el abogado, la elección del nuevo secretario general “abre una oportunidad”, pero “no resuelve por sí misma los problemas estructurales de la organización”.
“La ONU es un proyecto inacabado”, dijo. Y explicó que, por su propia naturaleza, una institución de esas características siempre debe reinventarse, reconfigurarse y adaptarse.















