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Fútbol para contar | Mundial FIFA 2026 | (Capítulo 19) La patria o la tumba

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¿Cantar el himno antes de un partido de fútbol es una opción individual o una obligación colectiva? ¿Es una motivación emocional o una manipulación chauvinista?

La patria o la tumba

Por Homero Fernández

Jueves 18.06.2026

Irán debutó en el Mundial del 2026 casi simultáneamente con el anuncio de un acuerdo de paz con Estados Unidos, después de más de tres meses de guerra que se inició con un ataque a las instalaciones nucleares iraníes y a Teherán, causando la muerte de miles  de personas entre ellas la cúpula del régimen persa.

Ahora a diferencia de lo que había pasado en su primer partido en el Mundial de 2022, el seleccionado iraní entonó las estrofas de su himno, salvo uno o dos de sus integrantes.

En Catar, los 11 titulares permanecieron mudos durante la ceremonia previa al partido contra Inglaterra como protesta por la muerte de una mujer en manos de la policía de la moral que consideró que el velo obligatorio estaba mal puesto. El crimen provocó intensas manifestaciones que duraron varios meses.

Cuando se ejecuta el himno de un país antes de un partido internacional la televisión recorre uno a uno a los jugadores y cuando alguno de estos no canta las estrofas sagradas es señalado, como mínimo, de antipatriota. Se lo dijeron hasta a Messi de que quería más al himno del Barça que al de Argentina.
Lo mismo de Alemania en la Eurocopa de 2012, cuando todos permanecieron callados.
Karim Benzema encendió una vez la polémica cuando dijo que no cantaba la Marsellesa porque llamaba a la guerra y él estaba en contra. Además, como argelino de origen, rechazaba la simbología del poder colonial encarnado en París.

Y para no sentirse solo en su reivindicación nombró a Zinedine Zidane, quien guio a Francia al Mundial en 1998 sin cantar el himno.

Durante las eliminatorias para el Mundial de Brasil de 2014, Adem Ljajic entonces en la Fiorentina quedó fuera de la selección de Serbia por negarse a cantar el himno. Su origen bosnio y musulmán le impedían honrar el canto del vencedor y responsable de la muerte de miles de su etnia.

El entrenador lo dijo fuerte y claro: “No tiene las puertas cerradas. Cuando esté dispuesto a cantar, volverá”.

La lista de jugadores que callan o mascullan a la hora de los acordes patrios es inmensa y las motivaciones múltiples.

¿Tendrá siempre que ver con una posición política?, ¿con un desamor nacional?, ¿o con un trauma originado en la escuela porque desentonaban?

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