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Fútbol para contar | Mundial FIFA 2026 | (Capítulo 24) El primer uruguayo merengue

Había nacido en Durazno, después de dejar el fútbol vendía huevos y gallinas y
se transformó en un salvador para los perseguidos políticos en la Guerra Civil
española.

El primer uruguayo merengue

Por Homero Fernández

Miércoles 24.06.2026

El Real Madrid, antes de que el Rey Alfonso XIII le otorgara la distinción real, se llamaba simplemente Madrid Fútbol Club. Era el comienzo de siglo XX y ya el equipo intentaba ganarlo todo. No solamente los campeonatos, sino también a los mejores jugadores.

Y en esa categoría estaba Edmundo Novoa, destacado defensa del Pontevedra Athletic Club. Lo exótico del caso era que Edmundo era uruguayo, había nacido en Durazno y era hijo de un estanciero gallego. Vivía entre los dos países, pero al encontrar en el fútbol una vocación se había establecido en Galicia.

Cuando en 1908 pasó a formar parte del equipo madrileño se convertía en el primer uruguayo en llegar al famoso club. Su incursión madrileña fue breve pero le dio para ser campeón de la Copa del Rey, tras vencer a sus colegas gallegos del Vigo Fútbol Club por 2 a 1.

En 1910, aprovechó un viaje largo a Uruguay para jugar por Nacional de Montevideo. Y no fue una estadía cualquiera porque disputó algunos clásicos contra el CURCC y anotó dos goles jugando en el mediocampo. La fama de Novoa como excelente futbolista lo catapultó a jugar ocasionalmente por España y Uruguay.

Antes de irse a Uruguay, en 1909, ntegró un combinado de jugadores de la región norte de España contra otro similar del sur de Francia. Luego se puso la camiseta de la selección uruguaya en un torneo contra Argentina disputado en Buenos Aires. Su pasaje por el fútbol montevideano duraría hasta 1912 defendiendo los colores del Bristol.

Cuando Novoa colgó los botines, se dedicó a explotar en Pontevedra su negocio llamado Granja Avícola Las Galerías y se transformó en un referente en el mejoramiento de las razas de gallinas gallegas al cruzarlas con otras inglesas. Así surgieron las llamadas “blancas de la Galería” que obtuvieron
premios en exposiciones del sector en toda España.

Allí no se quedó la vida de Novoa. Fue nombrado cónsul honorario de Uruguay y cuando estalló la Guerra Civil en España, y Galicia quedó en mano de los leales al general Francisco Franco, Novoa consiguió salvoconductos para uruguayos y argentinos que querían emigrar y también gestionó en su casa el refugio para los republicanos que luego trasladaba en su coche a su exilio en Portugal.

La rica vida de Edmundo Novoa como jugador, productor y diplomático se apagó a los 94 años.

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