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Fútbol para contar | Mundial FIFA 2026 | (Capítulo 42) La herencia vikinga

Aunque Inglaterra y Noruega no tengan un largo historial en enfrentamientos en la cancha, sí tienen su historia común en otros campos 

La herencia vikinga

Por Homero Fernández

Domingo 12.07.2026

Noruega llevó al Mundial de 2026 no solamente su estilo de fútbol, sino también su cultura. En las tribunas, la forma colectiva de imitar a rudos remeros moviéndose al unísono con el golpe de un tambor que simbolizan las embarcaciones vikingas. En la cancha, con las camisetas que llevan los números con estilo nórdico. 

No son casualidades. Como tampoco lo es que Erling Haaland, su estrella y voraz delantero, haya nacido en Inglaterra. Papá Haaland defendía al Leeds United, el equipo que una vez Marcelo Bielsa ascendió a la Premier.
El pasado de Haaland podría representar el sincretismo entre vikingos e ingleses.

Los escandinavos y daneses invadieron la isla y gobernaron prácticamente toda la parte oriental durante el siglo IX. Cuando los ingleses los derrotan guiados por Alfredo El Grande, el líder vikingo claudica y se origina un largo período de paz.

Dos siglos después, en 1016, el príncipe danés con el sugerente nombre de Canuto El Grande se impone como rey de Inglaterra, Dinamarca, parte de Suecia y Noruega. La era vikinga termina 50 años después de idas y vueltas en los campos de batalla.

Hoy, muchos ingleses tienen en su sangre ADN vikingo y su idioma también lo tiene en palabras originadas en los nórdicos como “window”, “sky”, “law”, “egg”.

En el fútbol la dominación inglesa ha sido contundente. Desde su primer partido en 1937 acumular muchas victorias y apenas alguna derrota.

En las eliminatorias para el Mundial de España de 1982, Noruega recibió a los ingleses. No tenían más de tres o cuatro jugadores profesionales. Pero, lo que si tenían era el orgullo para no ser humillados ante su público. Después de empezar perdiendo, ganaron 2 a 1. Es el ícono más grande de esa lucha a través de la pelota.

Lo es también lo que dijo tras la victoria el relator más famoso de Noruega, Bjørge Lillelien. Después de gritarlo en noruego cambió al inglés para lanzar: "Margaret Thatcher, ¿me oyes?… ¡Tus muchachos recibieron una paliza de las buenas!"
La emoción lo llevó a decir un disparate: que con ese triunfo Noruega había eliminado a Inglaterra. Nada más errado. Solo los ingleses clasificaron.

Eso no importaba. Tanto que hasta hoy cada vez que juegan Inglaterra y Noruega regresa la sentencia como un grito de guerra:
“¡Tus muchachos recibieron una paliza de las buenas!”

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