
Hace pocos días, un estudiante de Medicina atacó a una compañera y estuvo a punto de matarla. El joven fue derivado a una clínica psiquiátrica y la Justicia deberá determinar su responsabilidad.
El episodio evoca una historia que Uruguay parecía haber olvidado. En 1987, Héctor Paladino salió a recorrer Montevideo armado y dispuesto a matar. Durante meses había exhibido una bandera nazi en su casa, pero muchos solo lo consideraban “el loco de la bandera”.
Aquel día asesinó a dos personas e hirió a una tercera. Luego fue declarado inimputable e inició un insólito recorrido entre cárceles, hospitales psiquiátricos y un sistema judicial que llegó a perderle el rastro.
Conversamos con el periodista y escritor Pablo Londinsky, autor de El loco de la bandera, y exploramos los paralelismos. No son casos equivalentes, pero ambos plantean preguntas inquietantes:
¿Qué hacen las instituciones ante las señales de riesgo? ¿Cómo protegemos a la sociedad sin estigmatizar la enfermedad mental? ¿Qué herramientas tiene la Justicia cuando un delito convive con un padecimiento psiquiátrico?















