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Mucho antes de convertirse en protagonista de celebraciones, rituales y encuentros comunitarios, el fuego fue una herramienta fundamental para la evolución humana. Su dominio marcó un antes y un después en la historia de nuestra especie, no solo por permitir cocinar alimentos, sino también por sus posibles efectos en el desarrollo del cerebro y, con el tiempo, en la aparición del lenguaje.
La cocción de los alimentos hizo posible una digestión más eficiente y un mejor aprovechamiento de los nutrientes. Según la hipótesis del antropólogo Richard Wrangham, este cambio habría proporcionado la energía necesaria para sostener un cerebro más grande y complejo, convirtiéndose en un factor decisivo en la transformación física y cognitiva de nuestros antepasados.
A lo largo de miles de años, la evolución también produjo modificaciones en la dentadura, la lengua y la laringe, estructuras que facilitaron la emisión de sonidos cada vez más variados y precisos. Estos cambios sentaron las bases para el desarrollo del lenguaje humano.
Sobre el origen del habla existen distintas teorías. Algunas plantean que surgió de manera gradual, a partir de sonidos simples que fueron combinándose hasta formar mensajes cada vez más complejos. Otras, como la propuesta por el lingüista Noam Chomsky, sostienen que los seres humanos nacen con una capacidad lingüística innata que se activa mediante la interacción con una comunidad.
Miles de años después, el fuego continúa ocupando un lugar central en la vida social. Un ejemplo de ello es la Fiesta de San Juan, una celebración que tiene sus raíces en antiguos cultos paganos vinculados al solsticio de verano europeo y que posteriormente fue incorporada por la tradición cristiana. Su símbolo más característico sigue siendo la hoguera.
En Uruguay, la festividad coincide con el solsticio de invierno y con la noche más larga del año. Por eso, las fogatas adquieren un significado especial: representan la renovación, la posibilidad de dejar atrás lo negativo y el fortalecimiento de los lazos comunitarios.
Uno de los principales impulsores de esta tradición en el país es el Casal Català de Montevideo, que desde hace más de dos décadas organiza la Verbena de Sant Joan. La celebración traslada al Río de la Plata una de las fiestas más emblemáticas de Catalunya, combinando una gran fogata, gastronomía típica y diversas actividades culturales.
Así, el fuego vuelve a cumplir un papel que trasciende lo material: se convierte en un puente entre pasado y presente, entre culturas y generaciones, recordando que una herramienta clave para la supervivencia humana sigue siendo, también hoy, un símbolo de encuentro y comunidad.
Nuestros invitados


Mariana Mendizábal
Licenciada en Lingüística por la Universidad de la República y magíster en Traducción por la Universidad Complutense de Madrid. Investigadora en lingüística y traducción, se desempeña además como editora, redactora y traductora en LatAm Cinema. Su aporte permite comprender la relación entre la evolución humana, la cocción de los alimentos, el desarrollo del lenguaje y el papel central que el fuego ha tenido en la construcción de la vida social.
Sara Figueras
Presidenta del Casal Català de Montevideo y directora técnica de fútbol. Hija de un inmigrante catalán que también presidió la institución, ha desarrollado una extensa trayectoria dentro de la colectividad catalana participando en actividades deportivas, culturales y dirigenciales. Fundadora de la Peña Barcelonista de Montevideo, es una de las principales referentes de la celebración de Sant Joan en Uruguay y una impulsora de la difusión de la cultura catalana en el país.
Recomendaciones
El 23 de junio, el Casal Català de Montevideo invita a celebrar la tradicional Noche de Sant Joan en Plaza Varela (Bulevar Artigas y Av. Brasil), de 19.00 a 22.00 horas. Habrá música en vivo, feria gastronómica y la clásica fogata de Sant Joan, en una actividad abierta a toda la comunidad que se realiza en el marco del año centenario de la institución.

En Plaza Las Misiones, también el 23 de junio desde las 18.00, el fuego será protagonista para pedir deseos, compartir lonjas y fortalecer el sentido de comunidad en torno a la pregunta: ¿qué mantiene encendido a un barrio?
El bar Enriqueta (Pasaje Jerónimo Zolesi y 21 de Setiembre) propone una velada con fogones y rituales, menú inspirado en la península ibérica, música, baile y la tradicional queimada.
Restaurante Arazá (Ramón Estomba 3332) adelanta los festejos al sábado 20 con vino caliente, cazuela de matambre a fuego de leña, fuente de chocolate y una peña alrededor del fuego.
Los Juanes y Juanas tendrán descuento especial. En Aiguá, Maldonado, Lo de Cristina (Artigas 734) celebrará el sábado 20 con historias alrededor del fuego, ponche y las actuaciones de Berta Pereira y Pollo Píriz.
En Canelones, Ruta Hortícola organiza una jornada especial por el solsticio con fogata, cena casera, música, juegos y actividades tradicionales vinculadas a la noche más larga del año.
La Vigna Láctea realizará su Convivium de San Juan, una propuesta que combinará senderismo, gastronomía y una gran fogata que se encenderá al atardecer.















