
EC —¿Qué alternativa plantean ustedes con respecto a ese rotulado octogonal, con fondo negro, letras blancas, etcétera?
FP —En su momento planteamos una alternativa policromática, del estilo del semáforo.
EC —Las pilas policromáticas.
FP —Las pilas policromáticas, se determinan pilas porque en vez de ser octógonos tienen la forma de una pila, ni más ni menos. Podríamos ser rectángulos o algo parecido. En definitiva por eso se denominan pilas.
EC —Con los colores de un semáforo.
FP —Claro, porque entendíamos que con los colores de un semáforo le estábamos diciendo a la población alto cuando es rojo, este producto tiene determinados valores calóricos ya sea en sal, en azúcar o en grasa, cuando lo poníamos con la pila amarilla es intermedio y verde cuando no tiene ninguna de esas características. Entendíamos que era mucho más saludable para el packaging y mucho más informativo para el consumidor.
EC —Según dicen en el gobierno, “las pilas proponen valores calóricos diarios de referencia para los cuales hay que tener conocimientos previos de nutrición para poder evaluar riesgo. Es lo que nos pasa hoy en día con las tablas nutricionales que ya existen que se incluyen en los envases. Tienen mucha información pero que no es visible inmediatamente ni accesible para quien carece de conocimientos previos de nutrición”.
FP —Hay una realidad, el 90 % de la ciudadanía no está comprando alimentos por análisis de nutrición. La necesidad de lo que usted compra en el supermercado no está relacionada en la gran mayoría con que usted vaya leyendo, así la letra sea grande o chica, porque nos hablan de que como la letra es muy chica, la gente no accede. La letra es chica y es grande y la gente tampoco lee cuántas calorías va sumando al carro cuando toma el alimento.
EC —Usted dice que no es problema del tamaño de la letra o del tipo de información que se está incluyendo hoy, el problema es que a la gente hoy eso no la preocupa, ese factor no la preocupa?
FP —No es que la preocupe, a todo el mundo lo preocupa consumir alimentos saludables así como a todo el mundo le gustaría estar en perfecta línea. Todo el mundo sabe que si se come altas gaseosas con alta cantidad de azúcar y después un asado de tira y después un pan con chorizo, chorizo al pan… Todo el mundo sabe que todo eso son grasas saturada o por lo menos que no es la alimentación más saludable entre un tomate y una lechuga, es lógico y lo sabe. Pero nosotros cuando le ponemos estos rótulos a un alimento, si usted lo ve, ¿usted le llevaría a su hijo o a su nieto este alimento, cuando viene con un rótulo negro que dice “Alto”? Es lo que busca el gobierno, que no lo haga. Lo que busca el rotulado.
EC —¿Usted die que lo que busca es bloquear?
FP —De alguna manera quieren bloquear.
EC —El argumento principal es: primer, no es un invento uruguayo…
FP —Este sí es uruguayo.
EC —… en Chile se usa uno similar.
FP —Uno similar que todavía no tenemos muy claro, porque no tiene más de un año y poco, cuán resultado positivo ha dado.
EC —Usted dice que no está evaluado.
FP —Siempre van a decir que está evaluado.
EC —¿Y en otros países? Porque se señala que la ventaja del fondo negro con letras blancas es que se distingue por sobre los otros colores que incluye habitualmente cualquier envasado.
FP —Claro, sí.
EC —Que la otra idea, la de los colores del semáforo no se destacaría suficientemente.
FP —No se destacaría.
EC —No se destacaría en la medida en que cualquier envase tiene muchos colores por definición. Entonces estos octógonos con fondo negro es una manera de que la información esté bien visible.
FP —Es lógico. Evidentemente los argumentos que tiene el ministerio y el gobierno para sacar este tipo de rotulado es lógico, tiene sentido. Nosotros decimos: entre la lógica y el sentido, evidentemente también si ponemos unos rótulos flúo, naranja, amarillos o verdes en cualquier packaging de cualquier cosa diciendo “¡Cuidado!”, el objetivo se va a lograr también. Cualquier alimento que usted vaya a comprar que diga en flúo naranja “Cuidado” usted lo va a leer. Evidentemente, si ese es el objetivo, ese objetivo se va a lograr. Pero no sabemos nosotros cuál es el resultado final de ese objetivo, si esto va a pasar a ser un paisaje al año, a los seis meses, dentro de las góndolas del supermercado y no se logró nada en materia de alimentación o paralelamente a eso vamos a tener otro crac laboral en la industria de alimentos mayor que el que estamos viviendo, porque evidentemente cuando las ventas empiecen a decaer va a haber otra situación que no sé si se está evaluando. Hasta ahora lo único que se está charlando y evaluando es la voluntad de informar a la población de la calidad o el tipo de alimentos, que no se trata de la calidad específica del producto, se trata de la calidad alimentaria del producto. Entonces por un lado usted lo va a informar a la población, y la población posiblemente, si viene con información paralela a nivel de prensa, de todo tipo de prensa, televisiva, radial o escrita, puede tener algún resultado. Pero va a haber otra situación paralela, que es la laboral, está clarísimo que va a haber, porque va a haber una disminución. Si el gobierno logra su objetivo, ya sea en 18 meses, en seis meses, en 20 meses, va a haber una reacción negativa en cuanto a la parte laboral porque va a disminuir el consumo de productos.
EC —¿Y eso no va a pasar si el esquema de etiquetado es otro, si no es con fondo negro y letras blancas?
FP —No sé si no va a pasar, pero va a ser parejo. Nosotros entendemos que si solamente el producto uruguayo va a estar en esa condición, el producto argentino va a tener otro tipo de packaging quizás más saludable a la vista, el producto brasileño va a tener otro, ¿cómo vamos a hacer nosotros para poder exportar nuestro producto a la Argentina, al Brasil, cuando nosotros impusimos esta condición de rotulado y cuando no vamos a poder cumplir?









