
EC —Otro de los reclamos de los industriales es que las fábricas quedan en desigualdad de condiciones con respecto a panaderías o rotiserías de barrio que venden productos con alto contenido graso y que, al no estar empaquetados “en ausencia del cliente”, no quedan comprendidos en el nuevo decreto de rotulación. Está claro que va a haber dos realidades en principio. De todos modos, en las consultas que hicimos en el MSP se nos reconocía esta realidad, pero se enfatizaba en que se está trabajando en una nueva línea que cubra a panaderías, rotiserías y locales de comida rápida. No va a ser por el lado del rotulado, porque son productos no envasados, pero va a haber controles también en ese sector.
FP —Perfecto, nosotros no estamos contra el sector, de ninguna manera estamos diciendo “si a nosotros nos toca que les toque a todos”. Estamos diciendo que si el gobierno quiere lograr un objetivo, de esta manera de separación entre lo que es un producto envasado y un producto expendido directamente al consumidor, no se logra el 100 % del objetivo.
EC —Pero hoy ya se da esa realidad.
FP —Sí, se da perfectamente.
EC —Con el etiquetado vigente, con la información que hay que poner hoy en los envases, ya se está dando la diferencia con las rotiserías, las panaderías, los locales de comida rápida.
FP —¿Y qué le parece? Por algún motivo tenemos la preocupación, porque esto va a generar un nuevo requisito, esto es un nuevo requisito, es una nueva imposición a la industria, que no se va a poder cumplir o que no se va a cumplir en el interior del país, por ejemplo. Porque nosotros basamos todo en Montevideo, pero ¿cuál es la realidad de todo el interior? ¿Quién va a hacer un control a las panaderías, a las rotiserías o a las pequeñas superficies de comercio que hay de alimentos en el interior? ¿cómo se va a controlar eso? Ahora, la galletita, el alfajor, la bebida cola y demás que salgan de la industria de Montevideo o de Canelones o de donde esté, en Paysandú, que salgan de cualquier proceso industrial, de cualquier fábrica en cualquier punto del país van a tener que cumplir con el rotulado, porque es más fácil controlar una industria que un expendio de comida al pública. De hecho hoy deberían cumplir muchísimas condiciones que no cumplen.
EC —Si entiendo bien, y como telón de fondo de buena parte de esta exposición que usted hace, está la inquietud a propósito del momento que vive la economía del país, como que no es esta la época apropiada para tomar una medida que podría afectar a empresas nacionales. ¿De eso está hablando?
FP —Estoy hablando de varias cosas, pero una de ellas es esa. Hay momentos, esto es un golpe más, la industria en general está muy golpeada en Uruguay, de todos los rubros. Sin duda está goleada, por el momento es la parte productiva del país más castigada en sus números, sus costos y demás. La industria del alimento es parte de ella, nos llama la atención que realmente la industria tiene, entre otras cosas, una persecución sindical para el cumplimiento de la patronal o de la jefatura del industrial y de este tema no ha pasado nada, no hay sindicato alguno que haya hablado del perjuicio que puede traer esto.
Y entendemos que es un muy mal momento psicológico para el industrial uruguayo imponerle una nueva condición, que a su vez es diferente de la de sus socios en este momento regional.
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Transcripción: María Lila Ltaif









