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Entrevista central, miércoles 15 de noviembre: Gunter Pauli

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EC —Entonces tú no estás proponiendo que Uruguay se dedique a la producción de papel piedra, no tendría sentido.

GP —Lo que propongo es que Uruguay sea consciente de que hay un nuevo juego competitivo en el mercado mundial, que hay un papel que será producido al lado, en Argentina, a mitad del costo, con el 33 % de la energía requerida y que no necesita agua. Esto es una realidad. El juego es la competitividad.

EC —Entonces tenemos que tener en cuenta, a los efectos de los nuevos proyectos de producción de celulosa en Uruguay, esos cambios que están empezando a ocurrir en ese mercado. Y yendo a la economía azul y su aplicación en nuestro país, ¿qué vas a conversar con las autoridades? Porque dentro de un rato te vas a reunir con Álvaro García, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, ¿cuáles son los temas que van a estar sobre la mesa?

GP —Lo que hicimos en Argentina fue un ejercicio muy interesante, porque el presidente Macri me pidió hacer una revisión de todas las oportunidades que tiene el país. Pienso que Uruguay no necesita entrar en el debate papel sí o no, son decisiones tomadas. Adelante. La competitividad en el futuro dirá cuál es el resultado.

Lo que propongo es que Uruguay haga un inventario de todo lo que es posible y que es /sui generis/ típico para la economía uruguaya, que esta economía uruguaya puede desarrollarse en tal y tal área. El 11-13 de diciembre vamos a presentar en Buenos Aires nueve sectores, que son apoyados por inversión, por capital, por tecnología y por una demanda en el mercado local. Porque el primer paso para competir en el mercado internacional requiere que eso exitosamente exista en su propio país.

EC —En el caso de Uruguay, ¿qué oportunidades podríamos estar desaprovechando?

GP —Observo que la ganadería está en crisis, necesita una transformación urgente. Decimos que es realmente la oportunidad de la ganadería, no compitiendo con los argentinos ni con los americanos, sino una ganadería del sector, de la región. Tenemos que mirar todo lo que es bosque, si realmente es para papel o qué otras oportunidades se presentan. Uno de los proyectos que tenemos en Argentina está en Formosa, allí tenemos 60.000 hectáreas para hacer una regeneración de bosque con un rendimiento que va a ser el triple del rendimiento de un eucalipto. Yo no estoy en contra del eucalipto, estoy a favor del triple de ingreso, esto es lo que necesitamos en la economía.

EC —Pero por ejemplo, ¿Uruguay podría encarar el cultivo de microalgas en el mar, que es una de las líneas de trabajo que ustedes han desarrollado?

GP —Podría. Además, en Santa Vitória do Palmar, justo al otro lado de la frontera con Brasil, ya tenemos un sistema de producción. Uruguay tiene todo, y además tiene el conocimiento a 5 kilómetros de la frontera.

EC —¿Cómo es esto?

GP —Cuando tú cultivas arroz necesitas agua, el agua es alcalina, y el agua alcalina cuando tú haces la irrigación del cultivo de arroz genera inmediatamente una película de un microorganismo que se llama spirulina. En el pasado la spirulina no fue muy bien considerada por ignorancia, porque la gente que conoce la spirulina dice “es costoso”. Sí, es costoso cuando tenemos una producción dedicada solamente a la spirulina, pero en Brasil el cultivo de arroz se complementa con la cosecha de spirulina: aumentamos el ingreso para el arrocero y al mismo tiempo tenemos acceso a la spirulina, que es un nutriente extraordinario para los niños. En el programa Fome Zero del gobierno anterior de Brasil estaba incluida la spirulina, era distribuida en los colegios, con resultados extraordinarios de salud. Eso es montar el bien común como parte de tu negocio.

¿Y quién propuso esta iniciativa en Brasil? El Banco do Brasil. ¿Por qué el Banco do Brasil se interesó en eso? Porque la competitividad del arroz de Brasil contra el arroz de Tailandia era un desastre, y cuando el Banco Mundial obligó a Brasil a eliminar los subsidios para los fertilizantes, el Banco do Brasil tenía el problema de que el 80 % de los productores a quienes les había prestado dinero ya no eran competitivos, y lo último que tú necesitas es un Banco do Brasil cultivador de arroz, porque no funciona muy bien. Y como no había mercado para la venta de los terrenos, desarrollamos con el Banco do Brasil el cultivo de spirulina en una infraestructura ya existente. Y todas las pruebas las hicimos en Santa Vitória do Palmar, al otro lado de la frontera.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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