Adiós al GACH: Algunas pistas detrás de la despedida helada

Por Emiliano Cotelo/

El presidente Luis Lacalle Pou y los tres coordinadores del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), Rafael Radi, Henry Cohen y Fernando Paganini, acordaron ayer el final de las tareas del equipo de expertos, creado el 16 de abril del año pasado para aconsejar al gobierno “en las áreas de salud y ciencia de datos” en torno a la pandemia de covid-19.

A la salida del encuentro, que tuvo lugar en Torre Ejecutiva, Radi se dirigió brevemente a los medios para confirmar la decisión. “Se cumplieron 14 meses del grupo; estamos cerrando la actividad en este momento”, dijo. “Les agradecemos mucho, nos tenemos que retirar”, añadió.

Más tarde, el vocero de Presidencia de la República, Aparicio Ponce De León, señaló al diario El País que Lacalle Pou y los científicos coordinarán en las próximas semanas la realización de un acto de reconocimiento público. Además, según comentó la semana pasada el presidente, existirá una suerte de “teléfono rojo” entre para despejar dudas puntuales que puedan surgir sobre la emergencia sanitaria.

Primeros apuntes

No fue una noticia más en la agenda. Hoy mismo sus ecos son -junto con el paro general- el gran tema de conversación, a nivel político y entre la gente. 

Parece imprescindible profundizar en este acontecimiento. 

Estos son unos apuntes preliminares. 

Broche helado

El momento y la forma elegidos para comunicar el cierre no constituyeron el broche más elegante que uno podía imaginar.

Observemos, en primer lugar, la fecha. ¿Ya está resuelta la pandemia? Claramente, no. Entonces, desde ese punto de vista esta despedida del GACH da un mensaje confuso. Al enterarse, una parte de la población puede pensar que ya es posible aflojar con los cuidados y los protocolos de prevención de contagios: “…si el GACH se va…”

Se sabía que se acercaba el final de las actividades del GACH. Sí, hacía varias semanas que se comentaba. Pero pocos calculaban que ocurriera ya, ayer mismo, en ese encuentro semanal entre las dos partes que esta vez se realizaba de manera presencial, donde en todo caso comenzaría a prepararse la clausura. Y tampoco podía preverse que, llegada la instancia de la notificación, esta se escenificara de modo tan abrupto, parco y frío.

¿Qué pasó? ¿Cuales son las causas de este “acuerdo”? 

Anoche no hubo información oficial. La salida de Radi, Cohen y Paganini de la Torre Ejecutiva se produjo sin conferencia de prensa formal ni intercambio informal con los periodistas. Casi a las corridas, los tres optaron por no hacer mayores declaraciones, pese a la curiosidad y la insistencia de los cronistas.

Cansancio

¿Qué pistas existen para interpretar este quiebre?

La semana pasada, consultado por los medios de comunicación durante una visita a Maldonado, Lacalle Pou puso énfasis en el cansancio: “Están cansados, están hace un año y pico trabajando con nosotros. Y (es) gente que tiene sus tareas; unos son investigadores, otros médicos, otros son matemáticos. Hay gente que está en los CTI laburando, con la tensión y el estrés que eso conlleva. Es lógico que en algún momento digan: elaboramos más de 80 recomendaciones o documentos, hicimos muchas cosas, y ahora tenemos que hacer un cierre”, dijo el presidente.

Es obvio que ese factor está presente. 

En estos meses hubo miles y miles de horas de dedicación no remunerada de decenas de científicos. Por un lado, se ocuparon de buscar datos e investigaciones sobre la pandemia en el mundo, estudiaron la evolución del virus en Uruguay, discutieron y elaboraron recomendaciones, se reunieron con jerarcas de gobierno y prepararon documentos para la difusión pública. Por otro, el GACH y, sobre todo, sus coordinadores eran invitados permanentemente a participar en seminarios, conferencias de prensa, entrevistas en radio, prensa y televisión, y en  sesiones de trabajo solicitadas por gobiernos departamentales, la Universidad de la República, otras instituciones, gremiales y empresas.

Agotamiento

Por supuesto que el cansancio ha jugado su parte. Ahora, de ningún modo fue el único motivo. 

Tal vez lo mejor sea hablar de “agotamiento”, en el sentido más amplio del término: un agotamiento en varias dimensiones.

Veamos.

Es evidente que fue creciendo un desgaste en la relación GACH-Poder Ejecutivo.  Desde febrero-marzo de este año, en una época crítica de la pandemia, el gobierno se fue distanciando significativamente de las recomendaciones científicas. Y eso implicó un cambio significativo porque año atrás, cuando -en realidad- todavía no estábamos en problemas serios con el coronavirus, las autoridades sí se alinearon fuertemente con las propuestas de los consultores científicos.

Esa divergencia entre los planteos del GACH y la postura de la Presidencia, y el hecho de que el propio Radi y otros miembros del grupo realizaran declaraciones públicas marcando su discrepancia y advirtiendo sobre los riesgos que se corrían si no se iba por ese lado, colocaron al GACH en el centro de una polémica política que fue subiendo de volumen y que alcanzó extremos preocupantes y hasta “pesados” en estos días.

Ante la distancia que marcaba el gobierno, el Frente Amplio, el PITCNT y otras organizaciones sociales se “apropiaron”, de hecho, del GACH y tomaron sus documentos y dichos como primera bandera de sus reivindicaciones. 

Y ese giro, a su vez, exacerbó el debate del otro lado, al punto que algunas voces de la coalición multicolor comenzaron a denunciar la filiación de izquierda que tendrían buena parte de los miembros del GACH, dando a entender que existirían objetivos políticos en sus posturas y en sus salidas a los medios. Y esas acusaciones, circulando en las redes sociales, fogonearon la discusión, llevando a que aparecieran incluso amenazas violentas contra algunos de los referentes de la comunidad científica.

Paralelamente se iba dando otro debate pero adentro del GACH, donde se expresaban diferencias y matices sobre si tenía sentido seguir  trabajando junto al gobierno, teniendo en cuenta que las autoridades se apartaban tan fuertemente de sus sugerencias (ustedes recordarán, por ejemplo, cuánto dio que hablar en enero la renuncia de uno de sus integrantes, Daniel Borbonet). En particular, algunos de esos científicos entendían que el GACH terminaba siendo “usado” por el gobierno.

“Gracias por tanto”

Anoche mismo Radi mandó un correo electrónico a todos los más de 50 integrantes del GACH. Según La Diaria ese texto dice: “De común acuerdo y en un ambiente muy cordial decidimos cerrar a la fecha formalmente nuestras actividades, más allá de algunos informes y procesos que están en marcha. Los convocamos para nuestra última reunión plenaria, el lunes 21 de junio, a los efectos de ponerlos en conocimiento del contenido de la reunión y los planes del gobierno para reconocer a cada uno de nosotros la tarea realizada en acto público”. 

El mensaje termina así: “Gracias por tanto trabajo, esfuerzo y camaradería. Ha sido un proceso virtuoso, que ojalá genere herramientas futuras para el país”.

Emiliano Cotelo

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2 Comentarios

  • Una lástima que el GACH termine su desempeño así.
    Es claro que visto que el gobierno se fue apartando de sus sugerencias, el GACH debía disolverse.
    El fondo de la cuestión es que la disminución de movilidad solicitada al Ejecutivo no se cumplió. Por lo menos en las expectativas del GACH que lo reiteró.
    Nuevamente, una lástima.

  • Si a uno se le enferma el perro, acude al veterinario, sería torpe ir al mecánico.

    La gran idea de conformar el GACH no estuvo coronada con coordinarlo con el MSP (veterinario) sino que lo hizo basicamente con el director de la OPP (mecánico)
    Ese punto flaco tuvo consecuencias, se nutrieron abundante los camposantos, el veterinario lo anunció diafanamente; en cambio el mecánico especuló con el precio de las vacunas y llegaron mas tarde que temprano, el mecánico que calcula, calculó cuanto le iba a costar «apagar» los motores y el veterinario que también calcula, calculó que si no apagaban, iba a salir caro y efectivamente, salió caro.

    Como tituló don Gabo:
    «Crónica de una muerte anunciada» y no la del veterinario ni la del mecánico; sino, la de los PERROS.

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