¿Cuáles son las perspectivas para la economía uruguaya en este 2022? Entrevista con las economistas Tamara Schandy y Florencia Carriquiry de Exante

Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Transcripción de la entrevista haciendo clic aquí

La economía uruguaya terminó 2021 con datos mayormente alentadores, que reflejan que en el tercer trimestre del año se habrían alcanzado los niveles de actividad pre pandemia, algo que llevó a muchos economistas a ajustar sus pronósticos al alza. 

El impulso en el último tiempo vino por el lado de las exportaciones y la inversión, pero el consumo -debido a la pérdida de salario real- continúa aún rezagado.

¿Qué cabe esperar para la economía uruguaya en este 2022? ¿Qué puede pasar con las principales variables como empleo, salario, el precio de las materias primas que tan importante son para nuestro país? Y en qué contexto de la economía mundial se da esta situación.  

Hoy En Perspectiva conversamos con las economistas Tamara Schandy y Florencia Carriquiry, socias de la consultora Exante.

***

Transcripción de la entrevista haciendo clic aquí

En Perspectiva

Periodismo con vocación de servicio público. Conducen Emiliano Cotelo y Romina Andrioli. Con Gabriela Pintos, Rosario Castellanos y Gastón González Napoli. Producción: Rodrigo Abelenda y Agustina Rovetta. De lunes a viernes de 7 a 12 en Radiomundo 1170.

Notas Relacionadas

2 Comentarios

  • -Y si al país le va tan bien, ¿porqué los salarios y las jubilaciones pierden poder adquisitivo? – pregunta razonablemente desde la audiencia Rodolfo.
    Parece que este oyente todavía no se ha percatado que es el lacallismo quien está en el gobierno.

  • «La recuperación del consumo privado ha sido mucho más lenta que la de las exportaciones y del PBI». Se llama caída del salario real. Aunque no aparezca nunca en la consideración de este gobierno, el consumo interno de los sectores populares también mueve la economía y hay sectores que en gran medida dependen de ese consumo.

    Pronostican 30.000 nuevos puestos de trabajo para 2022: hay que tomar nota y volver a ver esto dentro de un año. Ojalá tengan razón.

    Esperan que el salario real deje de caer… es decir, que la gente siga acumulando mes a mes la pérdida de ingresos que ya tuvo, que a la larga significa un deterioro en sus condiciones de vida y de consumo: arreglos que no hace en la casa, alimentos que deja de consumir o reduce su consumo, salidas y actividades recreativas que ya no se pueden costear, etc. Eso es justamente lo que no permite que se expanda el consumo privado.

    Dicen que para este año se negoció en promedio un aumento de salarios nominales en torno al 7,5%. Es decir que volvimos a perder salario ya que la inflación pasada fue de un 8% según datos oficiales. En definitiva, arrancamos 2022 con un 0.5% menos de salario del que teníamos en enero de 2021, el cual ya venía acumulando pérdida desde enero de 2020.

    Como esperan que la inflación por venir sea menor al 7,5% que dan HOY, interpretan que eso significaría un aumento. Esto es por lo menos engañoso. Los aumentos siempre se negocian y se discuten sobre la base de la inflación pasada, es decir, sobre lo que se perdió durante el año. Las entrevistadas hacen parecer como si los aumentos que se dan en 2022 fuesen a cuenta de la inflación 2022 que todavía no fué y que nadie conoce. Eso no es así por varias razones: la primera de ellas es que implicaría para los patrones pagar aumentos nominales de salarios antes de haber aumentado la facturación en términos nominales. Si la inflación que se acumula en el año la tuvieran que pagar en salarios toda junta y desde enero, eso empujaría inmediatamente a subir todos los precios y anticipar esa inflación.

    La cuenta es alrevés: primero suben los precios, las empresas aumentan la recaudación en pesos pero con los salarios congelados en pesos y al final del año «resetean» el sistema con un aumento que los trabajadores al menos aspiran a que recupere el poder de compra perdido durante el año. Los que amortiguamos la inflación somos los asalariados porque así está diseñado el sistema de aumentos sobre lo que ya se perdió.

    Mas les digo: si la inflación de 2022 fuese menor al 7,5%, los aumentos de 2023 van a ser también menores y el argumento de las patronales y del gobierno en los Consejos de Salarios no va a ser la inflación por venir (que insisto, es un dato inexistente sobre cuyo valor no se podría negociar nada), sino la que ya pasó.

    La señal más clara se la dieron a un sector que ha tenido crecimiento neto, como es el de la carne. El FOICA fué a la huelga y reclamó que derramaran un poco de ese crecimiento en salarios. Como la huelga era fuerte y estaban perdiendo plata de exportaciones, entonces cedieron. Pero el gobierno regañó a sus amigos de los frigoríficos por haber aflojado. En definitiva, el salario que ya se perdió no hay planes del gobierno de recuperarlo, sino más bien de consolidar la baja. Todo depende de la capacidad de la lucha sindical, porque el gobierno no va a llevar a las negociaciones pautas de recuperación. Aún en los sectores que prosperan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*Es obligatorio poner nombre y apellido