
Foto: adhocFOTOS
Existen trabajadores en el Ministerio de Desarrollo Social que desde hace varios meses no cobran su salario.
El mecanismo funciona así: el ministerio hace convenios con organizaciones de la sociedad civil que subcontratan trabajadores en distintas formas. Esos trabajadores son los que van en las camionetas a atender a personas que están en la calle, dan respuesta a víctimas de violencia de género, se encargan de dispositivos de atención a salud mental, consumo problemático de drogas, personas con discapacidad y en el interior están a cargo de todos los refugios para personas en situación de calle. Todo está tercerizado.
Representantes de los sindicatos Sutiga y Utmides estuvieron reunidos el pasado 16 de abril en comisión de asuntos laborales y seguridad social en el Senado donde reclamaron: “Como es público trabajamos en lugares con plagas de chinches y ratas. Algunos centros se caen a pedazos. Esto también se denuncia y tiene que ver con no utilizar los fondos para que esos lugares sean habitables. Cuando los compañeros denuncian estas situaciones la OSC, se encargan de perseguirlos para que no sigan denunciando”
¿Por qué no se ha encontrado hasta ahora una solución para este problema? ¿Cómo logran atender la demanda de las personas en situaciones vulnerables en esta dinámica laboral? ¿Qué alternativas plantean desde los sindicatos?
Romina Andrioli conversó con Rodrigo Solaro, vocero de Sutiga (Sindicato Único de Trabajadores de Instituciones Gremiales y Afines).
















