
El pago de jubilaciones a través de rentas vitalicias previsionales representa más de la mitad de la facturación del Banco de Seguros del Estado (BSE): aproximadamente el 52%, según explicó su presidente, Marcos Otheguy, en entrevista con Emiliano Cotelo en En Perspectiva.
Durante la vida laboral, las AFAP administran los ahorros individuales de los trabajadores. Cuando la persona se jubila, el dinero acumulado se transfiere al BSE, que comienza a pagar una renta mensual. El monto depende del saldo acumulado, las expectativas de vida y una tasa de interés técnico.
Otheguy remarcó que el banco no busca obtener una ganancia con esta actividad: “Esto lo primero es que no lo gestionamos como un negocio. El banco no busca ganar dinero con esto”.
El objetivo, explicó, es que la cartera sea sostenible y permita cubrir los costos de administración y las reservas exigidas por el Banco Central. “Nosotros tenemos que equilibrar claramente el número, no perder dinero por el volumen que estamos hablando”.
Actualmente, el BSE paga unas 120.000 rentas vitalicias previsionales. El promedio general es de unos $10.000 mensuales, aunque existen prestaciones cercanas a los $1.500. Según Otheguy, estos casos corresponden a trabajadores que acumularon poco dinero o permanecieron poco tiempo dentro del pilar de ahorro individual.
“Estamos pagando 120.000, promedio son 10.000 pesos por mes”, señaló. Sin embargo, aclaró que “el promedio lo tira muy abajo un montón de cuentas personales que tienen muy poco ahorrado en su cuenta personal, que termina generando rentas mensuales de 1.500 pesos”.
Por ese motivo, el BSE propuso durante el diálogo social que, por debajo de determinado monto, el ahorro no se transforme en una renta vitalicia. “A nosotros nos parecía que a partir de cierto monto sí se justificaba la transferencia a una compañía de seguros y el cálculo de una renta vitalicia previsional, pero a partir de cierto monto para abajo lo ideal era que la AFAP dispusiera de ese dinero”, explicó Otheguy.
El jerarca indicó que una renta muy baja también implica costos de administración para el sistema. “Inclusive genera un costo operativo para una renta tan baja”, dijo.
La tasa aplicada actualmente por el BSE se ubica entre 1,26% y 1,27%, con un tope de 1,27%. Otheguy explicó que se trata del costo asociado a la gestión del sistema previsional y que permite constituir el patrimonio exigido por el regulador.
“Es el costo que le pasa el banco a los pasivos por la gestión del sistema previsional del pilar de ahorro de los trabajadores”, resumió. También señaló que el Banco Central habilitó una tasa de hasta 1,5%, pero que el BSE nunca llegó a aplicar ese máximo.
Durante años, la tasa estuvo limitada a 0,75%, lo que, según Otheguy, provocó pérdidas a medida que aumentaba la cantidad de jubilaciones. “Durante mucho tiempo la tasa estuvo topeada en el 0,75. Eso, mientras eran pocas las jubilaciones que se pagaban, se podía sostener; en la medida que esto crecía, no se sostenía”, explicó.
Otheguy también se refirió al régimen de bonificaciones, que permite a determinados colectivos jubilarse antes debido a las características de su actividad. Según planteó, algunos de esos beneficios generan costos que terminan siendo absorbidos por trabajadores que no acceden a ellos.
“Hay un conjunto de trabajadores que no tienen estos beneficios que están solventando mejoras sustantivas en la renta vitalicia previsional de aquellos trabajadores que sí están bonificados”.
Para el presidente del BSE, esto implica que el pilar de ahorro individual no funciona como un sistema de capitalización puro: “Resulta que después termina habiendo recortes para estos financiamientos. Subsidios cruzados”.
En ese sentido, consideró necesario revisar bonificaciones que fueron establecidas hace décadas y buscar mecanismos para evitar que esos costos recaigan sobre el conjunto de los afiliados. “Hay bonificaciones que de repente se sostenían hace 20 años y ya no”, dijo.
El BSE presentó sus propuestas en el diálogo social y, según Otheguy, varias de ellas podrían resolverse mediante cambios regulatorios, sin necesidad de modificaciones legislativas. “Hicimos después algunas otras series de recomendaciones que van en la eficiencia operativa del sistema y que yo estoy convencido que van a impactar inclusive mucho más en las jubilaciones que algunas de las medidas que se piensa que van a impactar”, concluyó.















