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El caso del residencial de La Unión, donde el viernes de noche fueron rescatados más de 20 adultos mayores que vivían en condiciones "incompatibles con la dignidad humana" —según la Institución Nacional de Derechos Humanos— nos conmovió a todos.
La Justicia imputó este domingo a la propietaria y a la encargada del residencial por reiterados delitos de privación de libertad, abandono de personas incapaces, estafa y omisión de asistencia.
Según la fiscal, el residencial formal funcionaba como "pantalla": el lugar donde realmente fueron encontrados los ancianos, en condiciones insalubres, era otro.
En la audiencia, algunos familiares relataron que debían avisar con tiempo antes de cada visita, y siempre eran recibidos en el residencial en el que sus familiares habían sido ingresados. Desconocían por completo la existencia de ese otro espacio.
Pero esta situación —residenciales que funcionan en condiciones inapropiadas— es más habitual de lo que parece. Y como sociedad que envejece a un ritmo cada vez más marcado, el tema debería estar cada vez más en la agenda pública.
¿En qué condiciones queremos que envejezca la población uruguaya? ¿En quién debe recaer el cuidado de los adultos mayores? ¿Tiene que depender tanto de las jubilaciones o de las familias? ¿Qué pasa con quienes no tienen hijos, un caso que será cada vez más frecuente?
De hecho, en el Diálogo Social se discutió la posibilidad de crear una fuente de financiamiento para el cuidado de los adultos mayores a futuro. ¿En qué quedó esa idea? ¿Qué otras alternativas hay para poner sobre la mesa?
Para abordar este tema con tres visiones diferentes, Romina Andrioli conversó con:


















