
Después de varios meses alejado de la esfera pública, el expresidente Luis Lacalle Pou volvió a participar de un acto político. Fue este domingo, durante la celebración de los 190 años del Partido Nacional (PN), en un escenario instalado frente a la sede partidaria, en la Plaza Matriz.
Los politólogos Fernanda Boidi y Gonzalo Puig analizaron el discurso en En Perspectiva.
Boidi destacó, en primer lugar, la referencia de Lacalle Pou a la diferencia entre poder y autoridad. Según explicó, “una cosa es tener el poder de los votos, el poder que te otorga la investidura, el poder legal, y otra muy diferente es qué se hace con eso”. Para la politóloga, la autoridad se refiere a que “las personas sientan que las decisiones de un gobierno o de un partido son legítimas y merecen ser respetadas y seguidas”.
Además, Boidi valoró la celebración de los partidos políticos en un contexto internacional de creciente descontento con esas instituciones. Recordó que Uruguay tiene uno de los sistemas de partidos más antiguos del mundo y que cuenta con dos de los cuatro partidos políticos más antiguos que existen. “No tenemos otra institución que permita organizar la distribución del poder político", dijo.
Puig, en tanto, definió el discurso como “excelente” desde el punto de vista retórico y lo describió como “prácticamente un sermón”. A su juicio, Lacalle Pou mostró una capacidad destacada para manejar la oratoria, transmitir el mensaje y dirigirse a públicos diferentes dentro de un mismo discurso.
El politólogo sostuvo que el expresidente mostró “un giro humanista muy importante” y que su principal fortaleza estuvo en la forma de comunicar. También valoró que el discurso tuviera una duración acotada, porque permitía mantener la atención y alternar entre distintos destinatarios.
Para Puig, Lacalle Pou dirigió su mensaje a la militancia nacionalista, al electorado en general, a la oposición y al sistema político. El hecho de que algunas definiciones no fueran tajantes, dijo, también formó parte de la estrategia: “Es dejar ese margen también”.
Política, redes sociales y acción partidaria: las mensajes de Lacalle Pou al PN
Uno de los ejes del discurso fue la necesidad de reivindicar la política y mejorar el tono del debate. Lacalle Pou sostuvo que “flaco favor le hacemos a la política si termina siendo un concurso de egos, el insulto o el agravio” y agregó: “Si no podemos resolver las cosas de la gente, por lo menos tengámosle respeto”.
Puig valoró ese planteo y dijo que el discurso estaba cargado de “moralidad” y de “principios” que podían ser compartidos por personas de distintas orientaciones políticas. A su entender, Lacalle Pou les habló a todos al defender que las discusiones deben darse “en buenos términos”.
Sin embargo, el politólogo cuestionó la relación entre la necesidad de respuestas rápidas y los tiempos de las redes sociales. Recordó que “la democracia es un proceso y los procesos tienen su tiempo” y dijo que “la lógica de las redes está perjudicando el funcionamiento democrático”.
Puig también criticó el tiempo que los dirigentes dedican a responderse en redes sociales. En ese punto, dijo que Lacalle Pou cuestionó ese tipo de política, aunque consideró que mezcló ese planteo con una idea equivocada sobre la necesidad de que la democracia se adapte a la velocidad de las redes.
Boidi, por su parte, interpretó que el expresidente no presentó esa urgencia como una queja, sino como un llamado a la acción. “Es la política la que se tiene que adaptar a las necesidades de la gente; somos nosotros los que tenemos que dar respuesta”, resumió.
La politóloga señaló que ese mensaje estuvo dirigido especialmente hacia la interna del PN. Lacalle Pou recordó que el partido cuenta con ediles, concejales, alcaldes, intendentes y legisladores, por lo que sus dirigentes tienen capacidad de acción aun cuando el partido se encuentra en la oposición a nivel nacional. Para Boidi, “ahí hubo un llamado claro a la acción”.
En ese sentido, interpretó que hubo un llamado a “activar la estructura partidaria” y a “construir un proyecto que trascienda el liderazgo individual de Lacalle Pou”. La diferencia entre la recepción que tuvieron los dirigentes que hablaron antes y la ovación que recibió el expresidente, dijo, mostró el peso que todavía conserva su figura.
Puig coincidió con esa lectura y señaló que el mensaje de Lacalle Pou deberá superar el plano discursivo. “Tiene que trascender el discurso”, dijo. A su entender, el planteo también debería llegar a los dirigentes nacionalistas que, pese a estar presentes en el acto, desarrollan una política basada en la confrontación y “lo tóxico”.
El politólogo señaló que, aunque Lacalle Pou no haya reconocido una eventual candidatura, la escena política del domingo dejó en evidencia el peso de su liderazgo. “Quedó clarísimo quién sería, quién va a ser el candidato de ese partido”, dijo, aunque planteó también la posibilidad de que el expresidente esté pensando en una nueva forma de hacer política o incluso en una estructura partidaria diferente.
Boidi consideró que el discurso incluyó distintos niveles de mensaje: hacia el gobierno, hacia la oposición, hacia los socios de la coalición y hacia la interna nacionalista. En esa línea, recordó que “no hay que curar heridas, hay que no lastimar”, una de las ideas que quedaron planteadas durante el acto.
La politóloga también señaló que Lacalle Pou habló desde la experiencia de haber ejercido la Presidencia de la República. Aunque se trataba de una celebración partidaria, dijo, en varios pasajes el expresidente se refirió a “todos los uruguayos” y a “todo el Uruguay”, en línea con la idea de que el objetivo de cualquier gobierno debe ser el bienestar del conjunto de la población.
Las respuestas en la interna y la mirada hacia 2029
El tono del discurso generó respuestas de dirigentes nacionalistas. Sebastián Da Silva y Juan Martín Rodríguez utilizaron una metáfora futbolera para referirse a los distintos papeles que cumplen los dirigentes. Rodríguez dijo que para que existan jugadores como Diego Forlán también tiene que haber un “Ruso” Pérez que tranque.
Boidi consideró que la comparación era ilustrativa porque no todos los dirigentes cumplen las mismas funciones dentro de un partido. Sin embargo, planteó que habrá que discutir “hasta dónde son admisibles los tonos y los tranques y las patadas”, siguiendo con la metáfora futbolera.
Sobre la posibilidad de que Lacalle Pou retome el tono de “la positiva”, utilizado en campañas anteriores, Puig dijo que el expresidente parece entender que su principal desafío consiste en lograr que el PN lo trascienda. A su juicio, esa actitud podría ser conveniente incluso para el país, porque “es mejor ser presidente en una sociedad que puede discutir que en una sociedad que solo va a trancar”.
Por su parte, Boidi reconoció que el tono del discurso fue “positivo” y “propositivo”, pero dijo que no se animaba a anticipar que una futura campaña de Lacalle Pou fuera a desarrollarse por ese camino. A su entender, el contenido sustantivo del acto estuvo dirigido “mucho más hacia adentro que hacia afuera” y todavía es temprano para leerlo como una definición de estrategia electoral nacional.
Emiliano Cotelo y Romina Andrioli conversaron vía telefónica con Fernanda Boidi y Gonzalo Puig.















