
Foto: adhocFOTOS
EMILIANO COTELO (EC): El pasado 30 de junio cerró un nuevo ejercicio agropecuario en Uruguay: El ejercicio 2025/2026. Y como ya es prácticamente una tradición, Exante publicó en redes la semana pasada un material gráfico repasando las claves de este último ciclo a nivel de las principales actividades dentro del sector.
Con ese material sobre la mesa, les preponemos conversar en los próximos minutos acerca de lo que dejó el ejercicio agropecuario 2025/2026 y para eso estamos en contacto con la economista Florencia Carriquiry, socia de Exante.
ROMINA ANDRIOLI (RA): Florencia. Como comentaba Emiliano, recientemente finalizó un nuevo ejercicio agropecuario. Mirando al sector en su conjunto, ¿cuál sería el principal titular del ejercicio 2025/2026?
FLORENCIA CARRIQUIRY (FC): En términos generales creo que el titular o el mensaje principal podría ser que fue un ejercicio de resultados muy heterogéneos al interior del sector agropecuario. De hecho, en el material que colgamos en redes destacábamos justamente que fue un ejercicio de contrastes claros entre la ganadería y la agricultura… Mientras la ganadería de carne, y en alguna medida también la lechería, tuvieron un año muy positivo, la agricultura tuvo un ejercicio bastante más difícil.
RA: Vayamos por rubro entonces ¿Cuáles fueron las claves entonces del buen ejercicio que decís que tuvo la ganadería de carne?
FC: La ganadería de carne se vio muy beneficiada por un escenario de precios excepcional a nivel de la cadena. En un contexto de relativa de escasez de carne a nivel global y una demanda firme, los precios de exportación de la carne vacuna aumentaron sostenidamente y en el promedio del ejercicio acumularon una suba de casi 20%, superando incluso los US$ 6.000 la tonelada carcasa sobre el cierre del ciclo, en el mes de junio. Y, en ese marco, los valores del ganado también tuvieron subas muy significativas. El precio del novillo gordo llegó a superar los US$ 5,50 por kilo en cuarta balanza, mientras que el ternero cotizaba en torno a US$ 4 por kilo en pie hacia el cierre del ejercicio. Lo cierto es que en el promedio del ejercicio julio 2025-junio 2026 las cotizaciones del ganado, en prácticamente todas las categorías, subieron en torno a 30% frente al ejercicio previo y eso supuso una mejora importante de ingresos y de resultados de los productores ganaderos.
RA: Ahora, en el material advertían que esos precios tan altos del ganado están al mismo tiempo generando una caída de la faena, ¿verdad?
FC: Es así. Los precios actuales del ganado son una excelente noticia para el productor que vende ganado, pero plantean una ecuación mucho más exigente para la industria frigorífica, porque si bien como decía recién, el valor de la carne exportada subió, los precios del ganado aumentaron mucho más y eso deterioró de forma muy marcada la relación entre el ingreso que obtiene el frigorífico por la carne y el costo de comprar la hacienda.
En ese contexto es que la industria redujo el ritmo de actividad en el transcurso del año con varias plantas parando, aprovechando a dar licencias o enviando a seguros de paro a su personal) y la faena vacuna cayó 5% frente al ejercicio previo, ubicándose en poco menos de 2,2 millones de cabezas. Es una caída de la actividad que no responde a falta de demanda, sino a un costo de materia prima que se hizo insostenible, en un marco en donde además estamos viendo relativa escasez de oferta de ganado pronto en nuestro país. Recordemos que estamos aun sufriendo los efectos de la sequía del 2023, que nos dejó con un nivel de nacimientos de terneros muy bajo ese año (y esa esa la generación que está ahora en edad de faena) y que al mismo tiempo la exportación en pie ha sido muy alta en los últimos años.
En ese sentido, es una buena noticia que en este ejercicio 2025/2026 habríamos vuelto a ver niveles de preñez relativamente altos, que permiten prever más de 3 millones de nacimientos en esta primavera, por tercer año consecutivo. En ese contexto, es esperable que veamos cierto alivio hacia adelante a nivel de la restricción de oferta.
RA: Bien, ¿y qué pasó a nivel de la lechería en este último ejercicio?
FC: La lechería también tuvo un buen ejercicio. Se combinaron precios relativamente buenos con condiciones climáticas favorables que alentaron un crecimiento muy importante de la remisión de leche a plantas industriales. Según la última información disponible, en los doce meses a mayo se remitieron casi 2.300 millones de litros, que es un registro históricamente alto y 10% superior al del mismo período un año atrás.
Como siempre advertimos, al interior de la lechería conviven modelos productivos muy diferentes, en escala, en inversión, en tecnologías aplicadas y en productividad y por ende hay una heterogeneidad muy significativa a nivel de resultados económicos, pero en promedio fue un año de mejores márgenes a nivel de los tambos.
RA: Está claro que la ganadería cerró entonces un buen ejercicio. Pasemos a la agricultura, ¿cuáles fueron las claves del ejercicio agrícola 2025/2026?
FC: A nivel de la agricultura tenemos que necesariamente diferenciar entre el invierno 2025 y lo que fue la zafra de verano 2025/2026.
Y, a su vez, a nivel los cultivos de invierno, también hubo evoluciones mixtas entre la colza y los cereales (esto es, el trigo y la cebada). Mientras que los precios de la colza se mantuvieron firmes, en torno de los US$ 480 la tonelada a nivel local y eso alentó un aumento marcado del área sembrada con esta oleaginosa, en los cereales los precios cayeron entre 7% y 8% respecto a la zafra anterior y se ubicaron en torno de los US$ 200 la tonelada. En ese marco y ante una realidad de costos altos, bajaron de manera muy relevante las áreas sembradas con trigo y cebada.
Lo positivo es que la campaña fue productivamente buena, con rendimientos que superaron los 5.000 kilos por hectárea a nivel del trigo y los 4.700 kilos por hectárea a nivel de la cebada y eso fue clave como sostén de los resultados económicos. En la colza los rindes no tuvieron una gran mejora (en promedio se mantuvieron en torno a los 1.700 kilogramos por hectárea), pero los márgenes tuvieron una mejora moderada, a instancias de precios que como decíamos permanecieron firmes.
RA: ¿Y qué pasó a nivel de la zafra agrícola de verano? La sequía fue un golpe duro, ¿no?
FC: Sí. Los granos de secano se vieron afectados muy severamente por el déficit hídrico en el verano. En particular, aún no tenemos cifras oficiales, pero las estimaciones apuntan a que los rendimientos promedio a nivel de la soja se habrían ubicado en unos 1.600 kilogramos por hectárea en promedio y que la cosecha habría caído más de 50% frente a la zafra anterior (que había sido históricamente alta). Con esa fuerte caída de rendimientos estimamos que el cultivo de soja habría dejado pérdidas en promedio, probablemente de más de US$ 80 por hectárea incluso antes de la renta de la tierra.
Y, por otra parte, a nivel del arroz, los rendimientos del cultivo volvieron a ser excelentes (de más de 9.000 kilogramos por hectárea), pero los precios tuvieron un descenso marcado, recogiendo la caída de los precios internacionales del último año. El precio provisorio acordado entre la industria y los productores para esta última zafra se ubica en US$ 9,10 por bolsa de 50 kilos, que es el menor valor de las últimas 7 zafras. Y con esos precios, incluso pese a buenas productividades, el cultivo de arroz también habría dejado resultados negativos.
RA: Para cerrar, entonces, ¿con qué balance nos deberíamos quedar respecto al ejercicio agropecuario?
FC: Como decía al comienzo, creo que cerramos un ejercicio que no fue abiertamente malo para el agro, pero que sí encerró situaciones muy dispares por rubro y seguramente a nivel de productores.
Fue un ejercicio en el que la ganadería fue la gran protagonista, con precios extraordinarios y márgenes muy elevados para los productores. Hoy no me detuve en eso, pero también fue un ejercicio de mejora fuerte de precios a nivel de la ganadería ovina, que viene de un período largo de retracción y se vio beneficiada por una valorización muy marcada tanto de la lana como de la carne ovina en el último año.
En cambio, la agricultura enfrentó un panorama bastante más desafiante, con precios en general menores, un escenario de costos altos y un clima que jugó muy negativamente para los granos de secano en el verano.
RA: Gracias Florencia.















