
Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
EMILIANO COTELO (EC): A inicios de esta semana, el Banco Central publicó el dato del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) correspondiente al mes de junio.
Si bien el indicador exhibió una suba desestacionalizada de 1,4% en junio respecto a mayo, en el promedio del segundo trimestre se ubicó 0,6% por debajo de los registros del trimestre previo.
Aprovechando estos nuevos datos de IMAE y estando a menos de dos semanas de la publicación de las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre, nos parecía oportuno dedicar los próximos minutos a discutir sobre las señales recientes en materia de actividad económica.
Para esto, estamos en contacto ahora con el economista Luciano Magnífico, gerente en Exante.
ROMINA ANDRIOLI (RA): ¿Cómo vieron el dato de IMAE que se conoció el lunes? ¿Tenían contemplada esta contracción de la actividad económica en el segundo trimestre?

LUCIANO MAGNÍFICO (LM): Antes de ir a la respuesta a esa pregunta y para ubicar a la audiencia, me parece oportuno repasar qué es este Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE).
En ese sentido, el IMAE es un indicador mensual, que publica el Banco Central, y que si bien no predice exactamente el dato de PIB, sí funciona como un buen indicador adelantado.
Volviendo a tu pregunta, la verdad es que en EXANTE no esperábamos una caída tan pronunciada de la actividad económica en el segundo trimestre como la que marcó el IMAE, de 0,6% desestacionalizada en el promedio de abril-junio respecto al promedio del primer trimestre.
De todos modos, nuestro escenario base sí contemplaba que la economía no iba a sostener el ritmo de crecimiento que había exhibido en el primer trimestre del año, porque había factores que iban a afectar particularmente este dato del segundo trimestre.
RA – ¿Podemos repasar cuáles son esos factores que habrían impactado en las cifras del segundo trimestre?
LM – Básicamente me estoy refiriendo a los efectos de la sequía del pasado verano sobre el sector agropecuario, el comercio (por lo que tiene que ver con el comercio al por mayor de granos) y el transporte de cargas, que se imputan en gran parte en el trimestre abril-junio (que es cuando se cosechan, se transportan y se comienzan a comercializar los cultivos de verano).
De ese hecho, sobre todo, es que provenía nuestro diagnóstico de que la economía no iba a mostrar crecimiento adicional, tras la expansión desestacionalizada de 0,8% que registró el PIB en el primer trimestre.
Es importante marcar que el IMAE se publica sin apertura por sector de actividad o por componente de la demanda. Por tanto, para poder hacer un análisis preciso respecto a qué elementos tuvieron mayor incidencia sobre la caída que habría mostrado la economía en el segundo trimestre, tendremos que esperar al próximo 15 de setiembre, cuando se publiquen los datos de PIB correspondientes a ese período.
Habiendo hecho esa aclaración, también hay que mencionar que los indicadores parciales de actividad disponibles dan cuenta de una economía que ha tenido una evolución heterogénea por sector de actividad.
RA – ¿Qué están marcando esos indicadores parciales?
LM – Por un lado y como mencioné recién, la actividad del sector agropecuario habría tenido una contracción relevante en el segundo trimestre, asociada a los impactos de la sequía sobre los cultivos de verano, pero también a una caída relevante a nivel de la actividad del sector ganadero.
En esta línea y de acuerdo con los datos de Uruguay XXI, las exportaciones de bienes medidas en dólares exhibieron una contracción interanual de 3% en el segundo trimestre, con caídas de 21% en las ventas de soja y de 9% a nivel de la carne bovina. Según nuestras estimaciones desestacionalizadas, las exportaciones de bienes habrían caído más de 5% en el segundo trimestre respecto a enero-marzo.
Por otra parte y según los datos del INE, la producción industrial acumuló una caída desestacionalizada de más de 1% durante abril-junio (siempre con relación al primer trimestre del año). En particular, el núcleo industrial habría exhibido un descenso de 2% en la misma comparación, recogiendo una fuerte reducción a nivel de la industria frigorífica (de 17% interanual en el segundo trimestre).
Esos digamos que son los elementos negativos más salientes para los que contamos con datos de este segundo trimestre.
RA – ¿Y qué podemos destacar desde el lado positivo? Recuerdo que hace algunas semanas destacaban el desempeño del consumo privado como el gran motor de crecimiento de la economía, ¿no es así?
LM – En efecto, en un contexto de suba del salario real, estabilidad en la cantidad de ocupados y fuerte incremento del crédito, varios indicadores relacionados al consumo privado continuaron mostrando un buen desempeño en los meses más recientes.
A modo de referencia y siempre considerando variaciones desestacionalizadas, las importaciones de bienes de consumo y la venta de automóviles 0 km aumentaron en el entorno de 2% durante el segundo trimestre, mientras que las ventas de shoppings (medidas en términos reales) registraron un incremento de algo más de 1% en esa misma comparación.
A su vez, la recaudación por IVA interno también continuó creciendo en términos reales en los últimos meses.
En definitiva, Romina, con todos estos datos sobre la mesa, nuestra hipótesis en EXANTE es que el agro y la industria, es decir, el sector transable de la economía habría tenido un rol clave en la contracción de la actividad económica vista en abril-junio.
Dicho esto, hago otra precisión aquí… con la publicación de nuevos datos de PIB a veces también hay revisiones de cifras de trimestres previos. Esa es otra razón para esperar a la publicación de los datos oficiales del 15 de setiembre para tener más certezas.
RA – Queda claro, Luciano… Mirando ahora hacia adelante, hace algunas semanas los miembros del equipo económico plantearon que la economía tendría un repunte significativo en el segundo semestre, que sería consistente con el crecimiento promedio anual de 1,6% que proyecta el gobierno para 2026. ¿Qué perspectivas manejan ustedes en EXANTE?
LM – Sí, en un gráfico que trascendió en ocasión de la visita del Ministerio de Economía a la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Diputados, justamente se proyectaba una caída desestacionalizada del PIB de algo menos de 0,5% en el segundo trimestre y un “rebote” del orden de 2% trimestral en julio-setiembre… esa trayectoria permitiría cumplir con el pronóstico oficial de crecimiento de 1,6% para el promedio de 2026.
En EXANTE hace ya bastante venimos manejando una proyección de crecimiento del PIB de 1% para el promedio de este año, significativamente inferior a ese pronóstico oficial.
En forma más general, la mediana de respuestas de la encuesta a analistas que realiza el Banco Central también está apuntando a un crecimiento inferior al 1,6% que proyecta el gobierno… en este caso, de 1,2% para el promedio del año.
En cualquier caso, Romina, nuestra proyección de crecimiento de 1% promedio anual también contempla una recuperación de la actividad económica en el segundo semestre, aunque en una magnitud bastante inferior a la explicitada en la trayectoria del gobierno.
De hecho, si los datos de PIB terminan confirmando un peor desempeño al que aguardábamos para el segundo trimestre, eso nos podría llevar eventualmente a corregir a la baja ese pronóstico.
Y hay un elemento adicional a considerar cuando pensamos en el segundo semestre, que tiene que ver con los impactos potenciales del fenómeno climático de “El Niño” en los próximos meses. Esto también le puede poner un sesgo a la baja a las estimaciones.
RA – Por ahí justamente iba la pregunta de cierre… ¿cuáles pueden ser los impactos de ese fenómeno climático que ha estado tan arriba de la mesa en estos últimos meses y que los expertos advierten que puede ser particularmente severo este año?
LM – El Niño (o el “Super Niño” como se lo está llamando este año), está asociado a lluvias y tormentas intensas, pero los efectos serían heterogéneos por sector de actividad y muy dependientes de las características concretas que termine presentando el fenómeno en nuestro país.
Con esto me refiero a que el timing, la magnitud con la que se vayan dando las lluvias, las regiones en donde se concentren y la duración que tenga el fenómeno en sí mismo serán claves para entender la magnitud de los impactos que puedan darse sobre los cultivos de invierno y potencialmente también sobre los de verano, sobre la ganadería y la lechería, sobre la generación de energía eléctrica y sobre los movimientos turísticos, por mencionar algunas de las actividades que podrían verse impactadas.
En ese sentido, con un par de semanas más de información sobre este asunto y con los datos de PIB del segundo trimestre a la vista, estaremos afinando nuestros pronósticos de crecimiento, pero como decía antes, a nuestro juicio hay más riesgos bajistas que grandes impulsos para los próximos trimestres.















